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"The White Lotus 3": final explicado de la exitosa serie de HBO

La tercera temporada de "The White Lotus" es la más oscura de todas las entregas, con tintes de misterio y terror, alejándose de cualquier tono de comedia que goteaba sobre las otras producciones. Aquí explicamos el cierre de cada personaje y sus motivaciones

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The White Lotus 3, final explicado

Bueno, al final no fue ningún mono juguetón el asesino de la tercera temporada de «The White Lotus», como se especulaba en las redes sociales. Si bien era fácil calcular quiénes eran las posibles víctimas, pues desde el primer episodio nos enseñan un tiroteo y un cuerpo en un lago, lo que la mayoría de espectadores nos preguntábamos era quién o quiénes apretarían el gatillo. En este caso fueron varios.

Afortunadamente, para no hacer muchas interpretaciones erróneas, Mike White, creador de la serie, cuenta después del octavo episodio algunos detalles del final de los personajes principales y la manera en la que se cierra cada historia. Empecemos por la del pobre pareja formada por Rick Hatchett (Walton Goggins) y Chelsea (Aimee Lou Wood).

Sabemos que Rick está en Tailandia para buscar al hombre que mató a su padre. Esta necesidad de venganza, desde un principio, le causa malestar a Chelsea. Ella está segura de que su novio cometerá alguna «estupidez», se lo dice a todo el que conoce y se lo dice a sí misma. A pesar de ello, es incapaz de abandonarlo porque cree que son «almas gemelas».

Chelsea tiene una especie de fatalismo romántico sobre su relación, y quieres creerlo. Ella le dice que deje de obsesionarse con el amor que no recibió. Piense en el amor que tiene”, explica White.

De manera que el amor, en este caso, es una condena para Chelsea y también para Rick, ya que sigue buscando en su pasado algo que ya no puede cambiar. Un amor que no pudo recibir: el de su progenitor.

La obsesión de Rick se salda con cinco muertos a tiros. Esto después de que el dueño de White Lotus, Jim Hollinger (Scott Glenn) le dijera las siguientes palabras: «Recuerdo a tu madre. Sabía que era una borracha y una zorra, pero no sabía que también era una mentirosa. No quiero que pienses que tu padre era un gran hombre, no era ningún santo, no te perdiste de mucho, y esa es la maldita verdad”.

Con el orgullo herido, después de tomarse unos minutos, Rick le arrebata el arma a Glenn y le dispara para de inmediato saber que acaba de quitarle la vida a su propio padre. «Es un tema clásico de la tragedia griega: alguien que mata a lo que ama e intenta vengarse», dice White.

Acto seguido se da un tiroteo con los dos guardaespaldas del viejo millonario, quienes también fallecen. Luego se nos muestra que Chelsea fue una víctima colateral de este intercambio de balas. En este lío, Gaitok (Tayme Thapthimthong) aparece para sellar la suerte de Rick, disparándole por la espalda.

La acción de Gaitok fue impulsada por Sritala (Patravadi Mejudhon), la esposa de Jim. Pero, también sabemos que Gaitok está presionado por mejorar su status en el hotel. De no conseguirlo, perderá a su amor platónico, Mook (Lalisa Manobal). De manera que apretar el gatillo no fue un acto completamente inocente.

De hecho, al final, vemos que Gaitok se convirtió en el principal chofer de Sritala, lo que indica que ascendió de posición. Los lentes negros también señalan que ya es un hombre inspirado por la ambición (algo que Mook le solicitaba constantemente), abandonando su lado espiritual.

«Uno de los conceptos del budismo es la no violencia. Tomar a un chico al que apoyas de verdad y cuya sensibilidad comprendes, y convertirlo en un héroe para su novia y en un héroe para su trabajo, y la única manera de lograrlo es yendo en contra de sus creencias espirituales», dice White.

Un detalle importante antes de continuar con otros personajes. En el séptimo episodio, Chelsea le dijo a Rick que estarían «juntos para siempre». En efecto, aunque de manera trágica, terminaron juntos.

Una deuda de la segunda temporada

Pero no todo es trágico en la tercera temporada de «The White Lotus». Dos personajes terminan consiguiendo mucho más de lo que aspiraban cuando llegaron a este hotel vacacional. Hablamos de Belinda (Natasha Rothwell) y Laurie (Carrie Coon).

Belinda lleva en el alma una pena: lo cerca que estuvo de tener su propio negocio tras la oferta de Tanya (Jennifer Coolidge) en la segunda temporada. Sin embargo, a pesar de que Tanya no pudo ayudarla económicamente, sí que su presencia, «fantasmal» en este caso, por ponerle un nombre, le termina por producir dividendos: exactamente 5 millones de dólares.

La situación es sencilla: Belinda y su hijo consiguen ponerse de acuerdo para chantajear a Greg Hunt (Jon Gries). Hacen una apuesta de póker: todo o nada, y la oferta de quedarse callados sin relacionar a Greg con la muerte de Tanya (que sucedió en la segunda temporada) se sube hasta los 5 millones de verdes. El acuerdo se sella sin ningún problema. Al final de cuentas, el monto es apenas el 1% de lo heredado por el asesino.

Sin embargo, lo curioso es que Belinda termina haciéndole a Pornchai (Dom Hetrakul), lo que Tanya le hizo. Es decir, ambos masajistas habían acordado asociarse y trabajar en Tailandia en un spa atendido por ambos. Él pone a disposición su capital ahorrado. Pero una vez que aceptan el pago de Greg, es obvio que ella no puede quedarse en el mismo país que este homicida. Por eso madre e hijo se marchan, a vivir como millonarios.

“Belinda ha tenido muchas decepciones. Greg le hace esta oferta, y pensé que sería una forma divertida de que alguien más se beneficiara de esta tragedia que le ocurrió a Tanya”, señala White.

Luego tenemos a Laurie (Carrie Coon), quien se lleva de Tailandia un bonito recuerdo. A pesar de la hipocresía, idas y venidas, engaños y peleas por amantes, entiende que no tiene una religión ni una familia conformada como sus amigas, Kate (Leslie Bibb) y Jaclyn (Michelle Monaghan). Sin embargo, descubre que esa relación, tensa, llena de dudas, es también una forma de pertenecer a algo.

Laurie es la protagonista de uno de los mejores monólogos de cierre de la serie. Y, en detalle, completa un viaje personal en el que descubre que todo aquello que envidia de sus amigas no le hace falta, solo esa compañía.

Pobre familia rica

Para terminar, tenemos a la familia Ratliff. Todos hemos sufrido con esos bajones de Timothy (Jason Isaacs) y sus paranoias suicidas. Incluso cuando vemos que prepara unas piñas coladas con veneno, para no tener que enfrentar a su familia por el desfalco de empresas, pocos creíamos que pudiera llevar tal plan hasta el final.

Timothy ama a su familia. Es un hombre corrupto y manipulador, pero dadas las circunstancias, ha intentado criar a sus hijos con ciertos valores (hipocresía mediante, claro). Otra cosa es que el dinero -tema que permea a todos los personajes- haya influido en gustos y caprichos durante la formación.

En todo caso, la fruta venenosa sí que es digerida por el pobre de Lochlan (Sam Nivola), quien apenas si sufre un desmayo. Suponemos que el vomito hizo lo suyo o que la cantidad de veneno que ingirió no fue suficiente. En todo caso, sobrevive, como el resto de la banda.

Pues bien, en el cierre de la serie, Timothy advierte algo que deberemos interpretar: «Las cosas están a punto de cambiar; lo superaremos como familia. Somos una familia fuerte y nada es más importante que la familia«.

“Había leído historias sobre un aristócrata que prácticamente mató a su familia porque había estado malgastando todo su dinero y no tuvo el valor de decírselo. La forma en que la familia de Tim lo ve es tan crucial para su autoestima que, cuando esta se ve comprometida, prefiere quemar toda la casa antes que afrontar las consecuencias”, acota White.

“En cuanto a los Ratliff, es un final agridulce. La vida continúa pasando por este valle personal. Pero ¿qué será de ellos sin todas sus comodidades? No creo que Victoria sea alguien que pueda vivir en la pobreza. Estoy seguro de que encontrará otra solución”, añade el creador de la serie.

Y es así. Cuesta creer que Victoria (Parker Posey) pueda vivir sin sus lujos, mucho menos Saxon (Patrick Schwarzenegger), quien al momento de partir a casa, sigue más preocupado por la masturbación que le propinó su hermano que por su futuro inmediato.

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