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¿Por qué "Un matrimonio mortal en Carolina del Norte" es un fenómeno en Netflix?

"Un matrimonio mortal en Carolina del Norte" tiene fascinado a los seguidores de crímenes reales. El documental de Netflix explora, desde muchos ángulos, un terrible asesinato cuya razón principal es objeto de discusión hasta el presente.

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un matrimonio mortal en Carolina del Norte

Es un un caso que dividió a la sociedad irlandesa y estadounidense en su momento y seguramente lo debe estar haciendo con la audiencia. ¿La brutal muerte de Jason Corbett fue planificada o fue la respuesta a años de abuso? Esa es la pregunta que cada quien debe responder tras ver «Un matrimonio mortal en Carolina del Norte» («A Deadly American Marriage«), el nuevo true crime que es toda una sensación en Netflix.

Esta producción de una hora y 42 minutos sigue la historia de Corbett, quien fue asesinado por Molly Martens y el padre de esta, Thomas, un ex agente del FBI. Ella conoció a la víctima cuando fue contratada para cuidar a Jack y Sarah, los hijos del entonces próspero viudo,

En 2011, la relación entre la niñera y Jason se hizo oficial con un matrimonio que generó sorpresas en algunos y sospechas en otros. Parecía una historia de Hollywood, pero cuatro años después, este romántico relato tomó otro camino, uno muy trágico.

Antes de seguir, advertimos que vienen spoilers, así que es mejor que abandones y vuelvas a estas líneas cuando hayas visto el documental. Por ahora, puedes echarle un ojo al tráiler:

¿Quién dice la verdad?

Jessica Burgess y Jenny Popplewell dirigen este trabajo que tiene como mayor valor abarcar los diferentes ángulos de un caso muy complejo. ¿Era Jason Corbett un maltratador? ¿Molly y Thomas Martens actuaron bajo amenaza? O tal vez se trata de un caso en el que hay más grises que blancos o negros.

El cuerpo de Corbett fue tan maltratado que una parte del cerebro se desprendió como gelatina, algo que los encargados de la autopsia no habían visto antes. Es decir, la cabeza fue golpeada primero con un ladrillo y luego con un bate, incluso cuando la víctima ya no podía defenderse. Esto indica saña.

Los Martens en ningún momento niegan su participación, pero adujeron que se trató de un caso de vida o muerte. Molly asegura que su esposo la estaba ahorcando y Thomas, que actuó como cualquier padre que ve en peligro a su familia. Hasta aquí pareciera que no hay mayor diferencia con otros true crimes, ya vistos en Netflix. Sin embargo, el testimonio de los hijos de Jason Corbett cambian todo.

Un mundo de mentiras

Al principio, Jack y Sarah (en aquel entonces de tres y un año de edad, respectivamente), respaldan la versión de Molly. Sin embargo, cuando cambian de hogar, viajan a Irlanda y quedan bajo la custodia de Tracey Corbett Lynch, la hermana de la víctima, la narrativa da un giro dramático.

Hasta el sol de hoy, Tracey asegura que el asesinato fue premeditado. Actualmente, camino a la adultez, los hijos de Jason afirman que fueron manipulados por Molly para mostrar un cuadro de violencia familiar que no existió. Todo esto le da una serie de capas al documental que dificultan ver al árbol y al paisaje. Hay muchas verdades sobre la mesa y, al mismo tiempo, pasajes borrosos, producto de mentiras que crecieron como bolas de nieve.

Resulta extraño, por ejemplo, la tendencia de Molly ha crear fantasías en torno a su matrimonio con Jason. Lo que en principio parece un cuento de hadas -la niñera que se casa con el adinerado viudo-, pronto se convierte en una disputa por la maternidad express. Ella insiste en adoptar a los pequeños. A la luz de lo sucedido, habría que preguntarse el por qué de tal insistencia y, a la vez, las razones de Jason para alargar este asunto sin dar respuestas tajantes.

Por otro lado, las grabaciones ocultas que pone Molly a disposición de la defensa, en las que Jason muestra su lado más oscuro, respondiendo con violencia en momentos familiares, generan más preguntas sobre la naturaleza de la relación. En determinado punto, pareciera que la desconfianza entre uno y otro abonó el camino de esta situación límite.

La justicia decidió primero que en efecto los Martens actuaron con alevosía. En ese juicio, no fueron aceptados los testimonios de los niños. Luego se reabrió el caso. Entre idas y vueltas, los acusados quedaron libres en 2024. En la actualidad, Molly no se puede acercar a quienes llama «hijos». Jack y Sarah, por su parte, aceptaron como su verdadero familia a los Corbett Lynch y llevan a cuestas un duelo complejo. Y la pregunta clave, por qué pasó lo que pasó, sigue sin responderse.

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