Aura Marina Hernández se dio el gusto de exponer parte de su colección de alta moda como un homenaje a sus más de 30 años en la industria. Y nosotros nos dimos el lujo de recorrerla con ella para que nos contara sobre las piezas más significativas de "Blue: La Vénézuélienne"
Blue nos regaló un viaje inolvidable en el que no solo mostró archivos, recortes de prensa y desarrollos de licencias, sino que también brindó acceso a una colección de prendas que encapsulan la esencia de la moda. Inspirados por este legado, de su mano exploramos las 5 piezas más emblemáticas o especiales de «Blue: La Vénézuélienne. El tiempo y la moda entre Caracas y París» la exposición que estuvo abierta en Caracas hasta el 7 de diciembre.
1. Tesoros de Christian Lacroix
Entre las joyas de la moda exhibidas destaca una pieza inconfundible de Christian Lacroix: una chaqueta entallada con falda a juego, ricamente adornada con bordados geométricos y florales. Este diseño encapsula el espíritu barroco que definió la visión creativa de Lacroix, varias piezas con este característico corte entallado estuvieron presentes mostrando la versatilidad dentro de un mismo corte.
Hernández detalló el meticuloso ritual de preservación de estas piezas; «¿Cómo cuido estos vestidos? Los pongo en bolsas plásticas y los guardo en el clóset. Cada año los saco, los ventilo, rompo las bolsas viejas, y voy a la tintorería a pedir una docena de bolsas nuevas. Es un trabajo constante, pero me ha permitido prestarlos muchísimas veces a amigos míos».
2. La silla Dior
Al recorrer la exposición, uno de los conjuntos que detiene el tiempo es la armoniosa combinación entre la chaqueta diseñada por Galliano, unas botas de la misma colección, un casquete y la silla Luis XVI. Cada elemento parece dialogar con el otro, creando una narrativa visual de elegancia y cohesión.
Blue compartió cómo estas piezas encontraron su lugar en esta composición: «Las botas eran de la misma colección que la chaqueta, y esta boina me la regalaron y -te confieso- jamás la usé, pero la tenía bien guardada. Cuando sacábamos las cosas para la exposición nos dimos cuenta de que encajaba perfectamente con este look, así que decidimos incluirla. Miguel Ángel Becerra, el curador, encontró maravilloso situar la chaqueta en este contexto, con sus hombreras y todo».
La silla emblemática ocupa un lugar especial en este imaginario, aún intervenida conserva el tapiz original de Dior, el asiento no necesita acompañarse de un maniquí o modelo para transmitir el aura de la maison. La disposición estratégica de las piezas sugiere la presencia de alguien sentado de manera elegante, definiendo perfectamente a Christian Dior.
3. Galliano en Prêt-à-porter
Piezas como esta muestran una historia, un recuerdo detrás de la tela: la elección de vestido de bodas de la hija de Blue, Geraldine Edrei, fue una creación de John Galliano como parte de su paso por Dior (1997–2011). Este prêt-à-porter, evoca el glamour en la alta costura y el estilo romántico que caracterizaba al diseñador en su época por la maison.
Aura Marina cuenta que su hija quedó enamorada del vestido al verlo usado por la actriz Charlize Theron en los Oscar de 2005 en un color aqua. «Mi hija se enamoró del de alta costura y me dijo, mamá me quiero casar con ese vestido y yo le dije, pues empieza a trabajar, porque ahorrar 150 mil euros para un vestido no lo puedo hacer yo».
Tiempo después, en un desfile junto a Mario Aranaga, consiguió el que estaba exhibido en su exposición: «Lo vi en negro y me pareció increíble, pregunté por los colores disponibles y de una se lo mandé a mi hija y lo adoró. Al final ella se casó mayorcita y fue justamente con este».
4. Prendas fabricadas en Venezuela
Entre las piezas más significativas que reflejan la historia de la moda en Venezuela destacó una chaqueta diseñada por Margarita Zingg, confeccionada en Caracas bajo la licencia oficial de Dior en su taller Pyramis en la década de los 80. Durante su auge, Venezuela llegó a tener 11 licencias de fabricación de la maison, con piezas que llevaban orgullosamente la etiqueta de Christian Dior “Hecho en Venezuela”.
Margarita Zingg personificó la elegancia y el savoir-faire francés con sus bordados cosidos a mano. Blue nos relata con cariño cómo, antes de que Zingg obtuviera oficialmente los derechos de la marca, fue elegida por ella como la Miss Dior venezolana para un especial de Vogue Japón «Ella no tenía la licencia de Dior todavía, pero es mi amiga y yo la escogí a ella».
Justamente en la exhibición estuvo el conjunto que utilizó para posar en Vogue Japón utilizado posteriormente en los 70 años de Dior por la misma Blue.
5. El arquitecto de la alta costura
Aura Marina nos acercó al verdadero significado de la alta costura con una pieza emblemática de Gianfranco Ferré; este vestido, propiedad de Yvonne Soucy, plasma el estilo sobrio pero a la vez audaz del tan conocido «el arquitecto de la moda» durante su etapa como director creativo de Dior (1989-1996).
Para Blue se trata de un vestido que no podía faltar en la exposición: «Ella me lo prestó para que yo les explicara a los jóvenes lo que es una pieza de alta costura».
Este vestido es una prueba tangible del legado de Ferré por la maison, fusionando lo emocionante y popular sin dejar atrás el lujo.
La exposición «Blue: La Vénézuélienne» contó con más de 20 prendas seleccionadas. No solo celebró la moda, sino también la esencia de la coquetería venezolana, reconocida y exaltada por algunos de los más grandes nombres de la moda.
Blue, con su experiencia y educación en el mundo de la moda, continúa siendo una referencia en Venezuela. Su visión y dedicación inspiran una reflexión sobre la riqueza cultural que alberga el país y esta exposición en el Cubo Negro sirvió como un recordatorio de la importancia de recuperar, preservar y enaltecer este legado.
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Para esta colección, Wes Gordon se apoyó en varias importantes marcas de moda española para añadir todavía más brío al desfile que rindió homenaje al Madrid de todas las épocas desde el Siglo de Oro del siglo XVII