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Hambre, retardo procesal y muertes: la realidad de las cárceles de Venezuela en 2024

El registro de lo que ocurre en las cárceles de Venezuela lo lleva el Observatorio Venezolano de Prisiones. Este es un resumen de lo que vivieron los privados de libertad y sus familiares durante de 2024, especialmente luego del 28 de julio

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Ser un privado de libertad en Venezuela continúa siendo una situación que pone en evidencia múltiples arbitrariedades: es la falta de alimentos, la prohibición de visitas, la incomunicación, la tortura. Es un sistema carcelario que vulnera el derecho de quien está tras las rejas constantemente, pero también el de su entorno. El caso de los presos políticos es el más claro, pero detrás hay más de 20 mil personas vulneradas y lo que viven lo recoge el informe anual 2024 del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP): “Sin separación ni autonomía de poderes: cárceles y calabozos como herramientas de tortura”.

El informe fue presentado este lunes 21 de julio y, entre sus cifras más destacadas, reporta que durante 2024 hubo 149 muertes bajo custodia del Estado venezolano, cuatro fueron presos políticos postelectorales y 66 eran detenidos con problemas graves de salud que no fueron atendidos oportunamente. Los otros 40 fallecimientos ocurrieron en calabozos policiales.

Cada una de estas muertes ocurrió en penales en condición de hacinamiento y, en muchos casos, siendo pública la petición de familiares de atender sus casos.

El Rodeo I: uno de los penales de la tortura

Lo que ocurre en El Rodeo I con los presos políticos también está registrado en el informe del OVP. Entre febrero y abril de 2024, esta cárcel se convirtió en un centro de reclusión con gran presencia de privados de libertad por razones políticas.

En El Rodeo I, los reclusos están ubicados en celdas de 2×2 metros sin ventilación y con altas temperaturas. El Comité para la Libertad de Presos Políticos, por ejemplo, ha reportado desde hace meses el aislamiento es severo, como es el caso de Josnars Baduel, hijo de Raúl Isaías Baduel.

Según el OVP, que recoge testimonios de excarcelados, en El Rodeo I el personal de custodia no está identificado, usan capuchas, uniforme negro y se refieren entre ellos mediante seudónimos.

Lo que ocurre en El Rodeo I se ha replicado también el Centro Nacional para Procesados y Penados Militares Guaicaipuro, el Servicio Bolivariano de Inteligentecia (Sebin) en El Helicoide, el Centro Penitenciario de Aragua (Tocorón) y el Centro Penitenciario de Carabobo (Tocuyito), donde el trato cruel, condiciones infrahumanas, incomunicación y la tortura también han sido parte del día a día de los presos políticos.

Poco espacio y mucha hambre

Desde hace ocho años, el OVP reporta que el sistema penitenciario de Venezuela está sobrecargado. En 2024, la población privada de libertad llegó 22.019 personas, pero el sistema solo admite 15.096 plazas: «(…) representa un hacinamiento crítico del 145,85%».

Los peores casos ocurren en el Centro de Reclusión Dr Francisco Delgado, el antiguo retén El Marite en el estado Zulia, donde se superó el 350% de hacinamiento.

Otro ejemplo, es la sede del CONAS Lara, donde una caseta de vigilancia fue transformada en un centro de reclusión.

«Allí sobreviven aproximadamente 34 hombres, que duermen sentados o en sábanas colgadas de las paredes por falta de espacio, y al menos 16 mujeres, que inicialmente fueron confinadas en una piscina vacía hasta que se les asignó una estructura improvisada», indica el OVP.

El OVP señala que en 2024 hubo múltiples protestas dentro del sistema carcelario venezolano. Al menos 50 mil personas privadas de libertad participaron en huelgas de hambre para denunciar el retardo proceso, la ausencia de justicia y el hambre. La mayor manifestación ocurrió el 9 de junio y en ella participaron reclusos de cárceles, calabozos y anexos femeninos.

Ser mujer: la vulnerabilidad es mayor

El OVP indica que las mujeres no solo se enfrentan a la precariedad estructural del sistema carcelario, sino a la vulneración de necesidades de su género. Por ejemplo, acceso limitado a productos de higiene menstrual, atención médica limitada y si tienen hijos o hijas, o están en proceso de lactancia o embarazo, a condiciones que limitan su rol o su desarrollo adecuado.

El Internado Nacional de Orientación Femenina (INOF) evidencia lo que pasa: para el primer semestre de 2024, el INOF albergaba al 28% de las mujeres privadas de libertad y existía un gran nivel de hacinamiento. A este penal, luego del 28 de julio, llegaron más detenidas.

A un mes de esas detenciones, el 29 de agosto de 2024, el OVP y otras organizaciones reportaron que las privadas de libertad eran víctimas de una situación irregular en la que hubo presencia militar, uso de bombas lacrimógenas y una requisa arbitraria que dejó sin productos personales a las mujeres.

«Aunque se desconoce el motivo de la misma, fue catalogada como una de las más fuertes, ya que algunas mujeres fueron maltratadas física y psicológicamente, se apropiaron de todas sus pertenencias, como libros, alimentos y ropa de
cama, les botaron el agua, la leche de sus hijos y destruyeron sus corrales. Resaltamos que ninguna autoridad comunicó lo sucedido a los familiares, quienes pudieron conocer sobre la requisa a través de las redes sociales», indica el OVP.

Recomendaciones urgentes

El OVP da recomendaciones claves para atender el problema. Estas son tres de ellas:

  • Investigar de manera independiente, oportuna e imparcial las muertes ocurridas bajo custodia del Estado, garantizando el acceso a la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas y sus familiares, así como la implementación de garantías efectivas de no repetición.
  • Investigar de forma exhaustiva, oportuna e imparcial y sancionar cuando corresponda las denuncias de actos de tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes, así como de los hechos de corrupción y desapariciones forzadas de personas detenidas, garantizando el acceso inmediato a la información y el derecho al contacto oportuno con familiares y defensa legal.
  • Garantizar el acceso efectivo a la salud de las personas privadas de libertad, mediante la prestación oportuna de atención médica, el suministro adecuado de medicamentos y el traslado inmediato en casos de emergencia.

¿Dónde leer el informe?

El informe está disponible en la página web del OVP: “Sin separación ni autonomía de poderes: cárceles y calabozos como herramientas de tortura”.

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