Colombia está en el umbral de unas elecciones presidenciales que han despertado notable interés en los medios de prensa internacionales. Y no es para menos, este regreso de los colombianos a las urnas está signado por elementos que activan alertas: tensión, violencia y tres visiones enfrentadas por el futuro del país.
De cara a estas elecciones previstas para el domingo 31 de mayo, Colombia vive un clima de alta tensión política, confrontación discursiva y polarización extrema (entre los ejes izquierda y derecha). El telón de fondo es un país marcado por desigualdad, violencia persistente y el desgaste del gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia moderna.
“Colombia elige sucesor de Gustavo Petro en un clima de fuerte polarización”, este es un titular que se repite cuando se hace una búsqueda rápida en Google. De seguidas, la descripción común es que se ha tenido una campaña con descalificaciones personales, miedos mutuos y mensajes que han girado en torno a la seguridad y la violencia, mientras resurge el temor a la violencia política (como el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay en 2025).
La Venezuela post-Maduro no centra el debate, aunque de forma menos visible que hace cuatro años se azuza desde el conservadurismo con el “coco” de que Colombia pueda terminar siendo la Venezuela chavista (la previa al 3E).
Si se hiciera una explicación para dummies de cómo está la Colombia electoral de este 2026, sería así: la derecha está fragmentada, el centro político casi desaparecido y la izquierda busca consolidar el legado petrista. Si ningún candidato supera el 50% +1 de los votos, habrá segunda vuelta el 21 de junio.
Una certeza proyectan las encuestas: habrá balotaje, ya que en ningún escenario previo uno de los tres con mayor intención de voto parece que alcanzará la necesaria mitad más uno de los votos.
El ganador tomará posesión el 7 de agosto en un Congreso fragmentado donde el Pacto Histórico será la fuerza más votada, pero sin mayorías absolutas, según los resultados de la elección legislativa realizada en marzo pasado.
¿Quiénes son los candidatos?
Solo tres aspirantes tienen opciones reales de pasar a segunda vuelta o definir el rumbo: Iván Cepeda (Pacto Histórico, izquierda), Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria, outsider, derecha populista) y Paloma Valencia (Centro Democrático, derecha uribista tradicional). Los demás aspirantes, tales como los ex alcaldes de Medellín y Bogotá, Sergio Fajardo y Claudia López, entre otros quedan muy atrás, según todas las encuestas.
Iván Cepeda, de 63 años y senador, es el delfín de Gustavo Petro y lidera la mayoría de las mediciones. Hijo de Manuel Cepeda Vargas (líder comunista asesinado por paramilitares en 1994), exiliado, filósofo formado en Bulgaria y defensor de derechos humanos, Cepeda fue clave en las negociaciones de paz con las FARC en 2016 y en los juicios contra Álvaro Uribe. Su propuesta es la continuidad transformadora: “paz con justicia social”, profundizar las reformas de Petro (salud, laboral, pensional), redistribución de tierras y mayor gasto social. Evitó ir a debate con sus adversarios y defiende la propuesta de Petro de “paz total”.
Abelardo de la Espriella, de 47 años y abogado, es la sorpresa de esta campaña al ser el fenómeno outsider que ha crecido como espuma en los sondeos. Se presenta como salvador anti-establishment inspirado en Nayib Bukele, Donald Trump y Javier Milei. Desde Venezuela debe recordarse que fue el abogado defensor, en otros tiempos, de Álex Saab. Su campaña se basa en el uso del TikTok y redes sociales para un discurso directo: mano dura total contra el crimen. Propone construir 10 megacárceles privadas gestionadas por militares y veteranos (al estilo CECOT salvadoreño), estados de excepción permanentes, juicios masivos, bombardeo de narcocultivos, hundimiento de lanchas de cocaína y una alianza “Escudo de las Américas” con Estados Unidos. Su lema es “Seguridad Total” frente a la “paz total fallida” de Petro.
Paloma Valencia, de 48 años y senadora, aspira a ser la primera mujer presidenta en un país “muy sexista”, según The Economist. Nieta del expresidente Guillermo León Valencia y “100 % uribista”, ganó la consulta conservadora con más de 3 millones de votos. Representa la derecha institucional: rechaza el Acuerdo de Paz de 2016 y la “paz total”, propone aumentar el presupuesto de defensa a 4 % del PIB, incorporar 60.000 efectivos a las Fuerzas, un “Plan Colombia 2.0” con EE.UU., más cárceles y mano dura contra las bandas criminales. En afán de captar votos no duros, analistas creen que ha naufragado perdiendo el fuelle inicial tras haber ganado la consulta conservadora hace dos meses.
¿Qué dicen las encuestas en Colombia?
La firma brasileña Atlas Intel publicó días atrás una medición para la revista Semana: este 31 de mayo quedarían Iván Cepeda con 37,6%, Abelardo de la Espriella con 32,9% y Paloma Valencia con 16,7%. En segunda vuelta, De la Espriella vencería a Cepeda 44 % a 40,4 %. Mientras que Valencia empataría técnicamente con Cepeda (40,6 % vs 39,2 %).
Otras encuestas confirman la tendencia: Invamer da a Cepeda hasta 44,6 % y CNC muestra empate técnico entre Cepeda y De la Espriella. Todas las firmas coinciden en que Cepeda lidera la primera vuelta, pero la derecha (sobre todo De la Espriella) es fuerte en un balotaje en corto tiempo, gracias al voto castigo contra Petro y a que ante un escenario polarizado el centro se volcaría contra una izquierda continuadora del petrismo. Una variable casi imposible de pronosticar es hacia dónde irán quienes dicen que votarán en blanco o los indecisos.
Cualquiera que gane gobernará sin mayorías claras y lo hará, posiblemente, para un país que quedará fracturado por la elección de su nuevo presidente.