Desde Roma, y a pocas horas de la canonización de José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles, el cardenal Baltazar Porras denunció la situación de Venezuela y la vulneración de derechos humanos que sufren los presos políticos y migrantes.
«Vivimos en una situación moralmente inaceptable (…) la merma del ejercicio de la libertad ciudadana, el crecimiento de la pobreza, la militarización como forma de gobierno que excita la violencia, la corrupción y la falta de autonomía de los poderes públicos no ayuda a la convivencia pacífica ni a superar las carencias estructurales de la sociedad», leyó el cardenal el viernes 17 de octubre.
En este encuentro, que se celebró en la Universidad Lateranense, estaba presente una comisión del gobierno venezolano. Frente a ellos, el cardenal Porras habló por los detenidos políticos: «Por último, el tema de los presos políticos, privados de libertad por razones no siempre claras, se rompe la unidad familiar y sufren todos sin que haya a quien reponer».
Este 18 de octubre, horas después, seres queridos de algunos presos políticos, así como activistas de derechos humanos, se reunieron en Roma para visibilizar sus casos y exigir su la libertad. Hasta allá llevaron carteles y fotografías de los más de 800 detenidos que hay en Venezuela, según los últimos reportes del Foro Penal de Venezuela.