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Vinotinto: A la “Generación de Corea” le llegó la hora

La generación más importante de futbolistas en la historia de Venezuela parece ir caducando en su actuación en conjunto en el combinado nacional.

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Vigentes más que nunca en cada uno de sus clubes, muchos de ellos protagonistas en Europa y en la alta competencia de Sudamérica, la jubilación parece haberles llegado para vestirse de Vinotinto. Unos inducidos, otros por decisión externa o propia, la Selección de mayores está pasando a ser de campeones de Copa Libertadores y Sudamericana a subcampeones del mundo Sub 20. El recambio generacional parece haber llegado más temprano de lo previsto.
Primero fueron Juan Arango y Fernando Amorebieta, por distintas razones, quienes renunciaron a ser llamados a la Selección Nacional. Luego Luis Manuel Seijas decidió no continuar alegando, incluso, motivos familiares. Oswaldo Vizcarrondo desapareció de la órbita Vinotinto por una decisión técnica de Rafael Dudamel al igual que Roberto Rosales quien, aparentemente, ya no aceptaría acudir a un llamado por motus propio. También Alejandro Guerra aseguró que prefería dar un paso al costado y ceder espacios a las nuevas generaciones que vienen buscando un lugar en los llamados. Todos pesos pesados. Todos indiscutibles en su momento en el combinado de mayores, que ya no estarán más.
Sin nada que jugarse (competitivamente hablando) en los compromisos que restan de eliminatorias mundialistas hacia Rusia 2018, la edad como alegato y no sus momentos futbolísticos, han provocado que la motivación de seguir asistiendo a las convocatorias de Selección se haya apagado. Esa rotura en las relaciones de camerino / cuerpo técnico / dirigencia que se abrieron pasada la Copa América de Chile en 2015 se empeoraron cada vez más y parece difícil hacer que sane y cierre definitivamente. No creo que la ilusión se apague sencillamente porque ya no haya opción de algo. Lastimosamente los resultados no acompañaron en el proceso para lograr restablecer los vínculos necesarios en un grupo que busca el éxito. Pareciera que, de esa potente generación, la Selección se convirtió en un tormento. Se ve en sus caras, se ve en su juego.
De los firmantes de aquella controversial misiva contra la FVF y el cuerpo técnico de la Selección, solo “sobreviven” Tomás Rincón, Josef Martínez, Salomón Rondón y, en menor medida, Christian Santos. Bajo su amparo de experiencia, el nuevo grupo de jugadores que serán citados para este trayecto es muy joven, lo que provoca que el quiebre generacional sea abrupto. Los que llegan asumirán responsabilidades extremas en el campeonato de fútbol más difícil del mundo (la eliminatoria mundialista sudamericana), por lo que su graduación en el combinado de mayores se supone que llegará más rápido de lo que se estimaba.
Dudamel se ha encargado de que algunos subcampeones del mundo Sub 20 ya tengan un rodaje considerable en la Vinotinto. Así, no queda duda que Wuilker Fariñez se mantendrá como el arquero titular, Yangel Herrera sea en adelante el escudero de Tomás Rincón en el mediocampo y Yeferson Soteldo tenga más protagonismo ahora en la zona de creación. Jhon Murillo absorbe cada vez más relevancia, al igual que Rómulo Otero, bujía nacional de los últimos partidos a pesar de perder espacio en la titular del Atlético Mineiro brasileño. Sobre ellos se irá moldeando la idea de juego que quiere imprimir el seleccionador de cara a la Copa América 2019 y la venidera eliminatoria hacia Qatar.
Nuevas caras apurarán su aparición protagónica. ¿Será muy temprano para asumir galones de tal magnitud? Solo el seleccionador lo sabe. Él es quien conoce las capacidades futbolísticas y actitudinales de cada uno para asumir tamaña responsabilidad. En su momento y mucho antes del éxito alcanzado por la “Generación de Corea del Sur”, el propio entrenador pedía la calma necesaria ante el llamado a gritos del entorno que pedía más oportunidades para esa camada. Ronaldo Lucena es una seria opción en el mediocampo, Ronald Hernández buscaría hacerse un lugar en una zona donde hay tantas alternativas como dudas (el lateral derecho) y los centrales William Velázquez y Nahuel Ferraresi podrían pisar fuerte aprovechando la ausencia por sanción ante Colombia de Wilker Ángel, único defensor central con ribetes de titular entre los habituales convocados. Ya César Farías alguna vez, justamente contra Colombia como local en eliminatorias, se la jugó con una pareja de centrales Sub 20 y el resultado final (victoria) le avaló la prueba.
Si hay un momento para que la nueva prole vaya teniendo oportunidad es este. Con espacios cedidos por los “caballos”, para quienes los tiempos ya no les permiten pensar en jugar un mundial en 2022 y sin la presión de resultados para lograr un objetivo, darle sabana a los potros se antoja lógico. Será necesario preparar el mensaje en caso que este proceso arranque con marcadores finales no esperados, pero el optimismo debe reinar en un grupo que ha superado cada prueba sometida. Al amparo de la experiencia de los Rincón y Rondón, lo que sí es seguro es que los más chamos quieren comerse el mundo y con su ilusión, renovarán las emociones en el seno la Vinotinto, sentimiento necesario para buscar un nuevo despegue.
Puede ser el comienzo de algo bueno, de algo trascendental. Sin embargo, no porque este grupo haya sido exitoso en su categoría es seguro que también lo vaya a ser contra la absoluta. Hay que recordar que en el Mundial de Corea del Sur la mayoría de los rivales apenas habían debutado en Primera División. Aquí, casi todos los contrarios en Sudamérica, están en la élite.
La exigencia ahora es triplemente dificultosa. El mérito de levantar un prestigio decaído, será también triplemente reconocido.]]>

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