La mayoría de los venezolanos considera que un cambio de gobierno es “muy necesario” o “necesario”, pero los analistas y expertos del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG-UCAB) estiman que el escenario más probable para el segundo semestre de 2026 es una normalización económica tutelada sin avances significativos hacia la democratización.
Esta tensión entre la aspiración ciudadana y las proyecciones de los expertos quedó expuesta durante la presentación de los resultados de la Encuesta Nacional Delphos, encargada por la UCAB que fue seguida del análisis de escenarios para el segundo semestre 2026.
Una demanda de cambio que viene creciendo
Según la encuesta realizada por Delphos entre el 1 y el 8 de junio de 2026 con 1.000 entrevistas a nivel nacional, el 87,6% de los venezolanos considera que es “muy necesario” o “necesario” un cambio de gobierno. Esta cifra representa un aumento de más de 10 puntos respecto a noviembre de 2025 (77,1%) y de 14 puntos frente a mayo de 2025 (73,4%).
Tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y su presentación ante la justicia de EEUU, lejos de percibir como concluida la tarea, entre los venezolanos aumentó de forma muy significativa la apuesta por un cambio de gobierno. Esto tal vez se conecta con que más de la mitad de los encuestados, percibe al gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, como lo mismo que Nicolás Maduro.
En este sondeo de junio de 2026, el 61,6% ve “muy necesario” y el 26% “necesario” el cambio, lo cual suma 87,6%. Apenas 7,9% de los consultados consideró que no era necesario cambiar el estatus quo del poder en Venezuela.
El director de Delphos, Félix Seijas, destacó que el 74,1% de quienes demandan cambio considera que este debe producirse mediante elecciones, una proporción mucho más alta que la registrada en noviembre de 2025 (38,1%).
Asimismo, la evaluación de la gestión de Rodríguez es mayoritariamente negativa: el 66,8% la califica de “mala” o “muy mala”, mientras que solo el 23,5% la considera positiva. Esta percepción atraviesa incluso a sectores que históricamente se identificaban con el chavismo.
El 3 de enero divide, pero no polariza en extremo
En este estudio indagan sobre las percepciones ciudadanas en torno a los sucesos del 3 de enero, que conllevaron a la instalación de un nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, tras la captura y extracción de Maduro. Los resultados muestran una sociedad dividida, pero con una clara mayoría a favor:
- 54,7% se muestra de acuerdo (31,6% “muy de acuerdo” + 23,1% “de acuerdo”).
- 35,7% está en desacuerdo (26,5 % “muy en desacuerdo” + 9,2% “en desacuerdo”).
- 9,6% no sabe.
La diferencia se acentúa según la auto identificación política: los chavistas duros rechazan masivamente la medida, mientras que la oposición la apoya de forma clara. Entre quienes se definen como “ninguno” (40,7% del total según la encuesta), la opinión está más repartida.
Igualmente se aborda otro tema relacionado con el papel de Estados Unidos en el “nuevo momento político”. Se hicieron preguntas que exploran el conocimiento y la valoración de la estrategia de “tres fases” (estabilización, recuperación y transición democrática) que Estados Unidos ha planteado para Venezuela.
Solo el 57,3 % de los venezolanos afirma conocer o haber oído hablar de esa estrategia. Entre quienes la conocen:
- El 44,7 % considera que “funciona”.
- El 40,3 % cree que “no funciona”.
- El 15 % no tiene opinión.
En términos absolutos, apenas el 25,6 % de la población conoce la estrategia y cree que funciona.
Las hallacas de 2026 con Delcy en el poder
El dato sobre el desconocimiento de los venezolanos sobre el plan trazado por la Casa Blanca y el Departamento de Estado, cobra especial relevancia al contrastarlo con el análisis del CEPyG-UCAB. Según el director del centro, Ángel Oropeza, el gobierno venezolano habría aceptado las dos primeras fases del esquema estadounidense (estabilización y recuperación económica), pero habría rechazado o postergado la tercera: la transición democrática.
El escenario más probable, entre cinco que presentaron en el CEPyG-UCAB, es el de una “normalización autoritaria sin democratización política”.
Se trata de una apertura económica controlada, con mejoras parciales en la actividad productiva y un flujo de divisas impulsado principalmente por el sector petrolero, pero sin mecanismos verificables de apertura política ni proceso definido para una alternancia en el poder, no al menos en lo que resta de 2026.
El centro universitario advierte que esta “normalización económica tutelada” tiene como principal riesgo su fragilidad: una recuperación sin legitimidad política difícilmente será sostenible a mediano plazo.