Día de la Madre

Día de las madres: existen mujeres que no quieren serlo y dan sus razones

En el Día de las Madres hablamos con las mujeres que decidieron no tener hijos y estas son sus razones Por: Julimar Valentina Rivas y Alejandra Gomes

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Más de una niña tuvo un juguete de bebé, esos a los que tenías que cuidar, darle tetero y cambiarle el pañal (en algunos casos de juguetes más sofisticados). Realmente, jugábamos a ser algo que ni si quiera sabíamos que queríamos: ser madres.

Ahora, en la adultez, hay muchas mujeres que coquetean con la idea de: ¿y si no quiero tener hijos?, otras que desde hace años tienen su decisión tomada y no hay vuelta atrás.

Desde que crecemos, la idea de lo que es una familia como la que vemos en las películas clásicas compuesta por mamá, papá e hijos, está muy presente.

Hay muchas personas que piensan que tu familia no está completa si no hay un descendiente directo y se sienten en la libertad de recordarlo y reprocharlo, si resulta que tu deseo no se alinea con lo que ellos quieren, pero resulta que la realidad no es tan exacta a la que nos pintaban en películas y sí existen obstáculos que te llevan a pensar ¿de verdad quiero hijos?

Es una conversación cotidiana. Seguramente, en tu grupo de amigos has escuchado a una que otra amiga decir: “yo no quiero hijos, es una decisión tomada”.

Sí, decir “no quiero hijos”, está comenzando a ser un tema normalizado, aunque todavía hay gente que prefiere ocultar su decisión bajo otro pretexto.

Pero la pregunta persiste: ¿por qué hay mujeres que deciden no ser madres?

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Estudios del Pew Research Center muestran un aumento en la población de adultos jóvenes que deciden no ser madres. Otros estudios en España dicen que 10 % de las mujeres ha decidido no ser madre y otros países en desarrollo también van por el mismo camino.

Hay mujeres que toman esta decisión por varias razones: la economía, el cambio climático o algún problema de salud; sin embargo, existe otro grupo de mujeres que decidió no tener hijos por decisión propia.

Carla, una mujer de 27 años, dice que no le gustaría tener hijos por varias razones. Una de las principales es que quiere tener el control sobre su vida, sobre su tiempo y sobre sus propias decisiones.

“Prefiero dedicarme a mi crecimiento profesional y personal, sin tener que darle tiempo a una responsabilidad tan grande como la que representa la maternidad”, dice Carla.

Por otra parte, existe el miedo a los problemas que puedan surgir de un embarazo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 murieron al menos 260.000 mujeres en el mundo por complicaciones relacionadas con el embarazo.

“Todo lo que conlleva el posparto y al parto en general es fuerte. Hay madres que luego se enfrentan a la realidad de lo que pasaron. Sus hormonas se descontrolan y caen en depresión. Eso me asusta”, comenta Carla.

Marina López, una mujer de 33 años, también habla al respecto y dice que no fue una decisión que tomó a la ligera.

“Yo creo que con los años he sido consciente del mundo en el que vivimos, de la situación tanto política como ecológica y eso es lo que me ha quitado las ganas de ser madre, porque serlo sería para toda tu vida, y es algo que no quiero. No quiero estar pendiente de otra vida durante tanto tiempo”, dijo Marina.

“No quiero”, y esa es suficiente excusa.

No todo el mundo siente “el llamado materno”. Eso es lo que dicen algunos de los testimonios que, según su experiencia, han sentido la validación de su entorno cercano.

“El entorno siempre influye en las decisiones. Mis padres lo aceptaron cuando se los dije y eso me ayudó, porque es una decisión que es validada en el tiempo y de la cual me siento segura y no culpable”, dijo Marina.

“Lo sabe mi entorno cercano. Mis padres ya se hicieron a la idea de que no van a tener nietos, y me apoyan”, dijo Carla.

Sin embargo, esta misma suerte no la tienen todas las mujeres que toman esta decisión. Según un reportaje de la BBC, que habló con la organización inglesa “Mujeres de Bristol sin hijos”, que reúne al menos a 500 mujeres que decidieron no tener hijos, la situación es mucho más excluyente.

Hay mujeres que aseguran que se han sentido excluidas y que es complicado conocer a más personas o hacer amistad con otras mujeres si no compartes el interés principal: los hijos.

Por otra parte, también existen prejuicios y los famosos comentarios fuera de lugar de miembros familiares que piensan que tu decisión es una etapa.

No tener hijos: ¿motivo de ruptura?

“Esta decisión es algo que siempre va a ir por delante. Si estoy saliendo con alguien, no hay falsas ilusiones, no hay opción de media vuelta”, dice Marina.

“Yo tuve que conversar esto con mi pareja y le dije que necesitábamos estar en la misma página porque yo no le podía asegurar que iba a cambiar de opinión. Él respetó la decisión y, al final, fue algo consensuado. Eso fue clave en mi relación”, dijo Victoria Rojas, una mujer de 30 años que dice que siempre tuvo claro que no iba a tener hijos.

“Nunca tuve el instinto maternal. Nunca lo he tenido”, dice Victoria.

El tema socioeconómico es una constante en las razones por la cual varias mujeres deciden no tener hijos.

En Venezuela es famoso el dicho: “Un niño siempre trae un pan bajo el brazo”; no obstante, la realidad es otra.

Los gastos que puede acarrear tener un hijo en Venezuela son bastante altos. Por ejemplo, en clínicas privadas, un parto natural puede costar entre 600 y 1.000 dólares, mientras que una cesárea puede oscilar entre 1.200 y 2.000 dólares, dependiendo del centro de salud y los honorarios médicos.

Los cuidados prenatales tienen un costo promedio de 240 dólares, sumando así un total que supera los 1.000 dólares. Estos montos representan más de siete veces el ingreso mínimo mensual en el país que es, aproximadamente, 130 dólares.

Victoria comenta que ahora, en este punto de su vida, es que se puede llegar a dar los pequeños lujos que antes no podía. Con ese pensamiento en mente, ella se cuestiona: ¿cómo le daría una mejor vida a otro ser humano si apenas me la doy yo?

“Tendría que cambiar mi vida en función a tener un hijo en los próximos cinco años. Prefiero ser algo egoísta y vivir para mí. Quiero darme la vida que siempre me he querido dar y no quiero que ningún tercero venga a impedirlo”, comenta Victoria.

“No tener hijos es la clave del éxito”

Aunque en la sociedad vemos a ciertas personas que miran con prejuicio a la gente que decidió no tener hijos, la verdad es que, en el mundo laboral, puede ser considerado un atractivo.

“Una mujer exitosa, que no tenga ningún compromiso familiar —en cuanto a hijos se refiere— es una mujer más explotable en el mundo laboral”, comenta Victoria.

“Me gustaría que se respeten las decisiones de las mujeres que no quieren tener hijos. A mí me da igual lo que me digan, estoy muy tranquila con mi consciencia, pero la gente que se mete donde no debería y hace presión a personas que no han sido madres porque no han podido, sí me parece que deberían respetar más”, dice Marina.

Algunas de las mujeres que decidieron no tener hijos no se sienten culpables ni egoístas por su decisión.

“La gente lo puede plantear como algo egoísta, pero también hay gente que los trae al mundo para que los cuiden de mayores, así que depende del punto de vista desde que lo veas”, cuenta Marina.

Tener un hijo no es un tema de la mujer, es un tema de familia

“El mundo debería educar a las personas de que esto es un tema de familia y que todos debemos estar involucrados”, dice Victoria.

Según el estudio «Relaciones afectivas y sexualidad en la adolescencia», de la Liga Española de la Educación, solo el 12 % de los adolescentes recibe información de educación sexual de sus padres, lo que hace visible la inmensa brecha que hay en el mundo sobre la educación sexual.

De hecho, el mismo estudio revela que 17 % de los varones recibe información sexual a través de películas pornográficas.

“Debería ser obligatorio educarse en cómo tener un hijo y en qué deberías ofrecerle a tu hijo para poder tomar la decisión de manera informada. Hay mucha gente irresponsable”, dice Victoria.

Las famosas charlas de educación sexual que daban en el colegio solo transmiten una parte del mensaje; sin embargo, según Victoria, también es importante que se hable sobre cómo tener un buen ambiente familiar en casa.

“Educar a las personas debe ser primordial. Si lo hacemos, tendremos padres más responsables y educados”, cuenta Victoria.

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