Economía

Venezuela, la Asamblea y las economías en transición

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Después de caído el Muro de Berlín (1989), y disuelta la URSS (1991), se iniciaron transformaciones económicas, en todos aquellos países que habían funcionado bajo esquemas de planificación centralizada de orientación socialista, especialmente los países del centro y sudeste de Europa y el oeste de Asia (26 países en total) para orientar sus economías hacia el mercado.

Los elementos comunes en la economía de esos países, antes y durante las primeras fases del proceso de transición eran: altas tasas de inflación, caída en sus tasas de crecimiento, desindustrialización, dependencia de las importaciones, bajo flujo de inversiones, intensificación de la desigualdad en el ingreso y sobre todo instituciones y leyes que dificultaban y hacían más costosos los negocios. Cualquier coincidencia, es pura casualidad.

A más de 25 años de iniciada la transformación de las economías de dichos países, algunos lograron sus metas, otros se encuentran atascados en la mitad del camino y otros mas ni siquiera lograron iniciar bien el proceso. Varios de ellos todavía están bajo la categoría de “en transición”.

Más que entrar en la discusión de que somos y qué tipo de economía tenemos, es más fácil comentar sobre los resultados de diversos estudios que miden variables que impiden o dificultan estructuralmente la orientación de esfuerzos hacia resultados que favorezcan el clima de negocios, impidiendo el efecto “regadera”, no solo sobre el fortalecimiento de la economía venezolana, sino también de los resultados imprescindibles que darían mayor bienestar a los ciudadanos: ampliación de oportunidades con empleos de calidad, acceso a mercancías de calidad y costos accesibles, incremento de las tasas de ahorro, del flujo de inversiones, etc.

Venezuela se encuentra ubicada en la posición 186 de 189 países en el estudio Haciendo Negocios del Banco Mundial, al lado de Sudan del Sur y la República Centroafricana. Abrir una empresa en Venezuela como promedio toma 144 días, mientras en América Latina y el Caribe (ALyC) toma solo 28 días. Por ejemplo, pagar impuestos toma 792 horas mientras en (ALyC) toma 361 horas. Exportar toma como promedio 1359 horas, importar 2425 horas, mientras que en los otros países del MERCOSUR los tiempos en horas se ubican entre 100 y 300 horas.

En el Índice Mundial de Competitividad del Foro Económico Mundial, en donde se mide la competitividad de los países en temas tales como: instituciones, infraestructura, ambiente macroeconómico, salud y educación, eficiencia del mercado incluyendo el laboral, acceso a la tecnología e innovación entre otros elementos, ocupamos la posición 132 de 140 economías, al lado de Myanmar y Mozambique. El índice del Cato Institute que mide los efectos perniciosos del cocktail de inflación y escasez, nos coloca en la posición nro. 1 de alerta.

En el Indice Mundial de Innovación ocupamos la posición 132 de 141 países. En el de facilidades para el comercio la posición 137 de 138. En el índice del Proyecto Mundial de Justicia del Banco Mundial sobre cumplimiento de la ley, Venezuela se ubica en la posición 102 de 102 países, y en calidad institucional 184 de 193 países. Todos esos estudios y posiciones nos indican que los países pueden mejorar o empeorar. Estos resultados no se pueden obviar.
En materia de inversión extranjera tenemos ingresos que no llegan ni a los $340 millones anuales, mientras que en Colombia y Chile supera los 17 mil millones y en Brasil los 60 mil millones anuales.

Todo este panorama coincide con la elección de miembros de una nueva Asamblea Nacional que asumirá en enero con retos gigantescos. Sus miembros deben legislar para corregir, para crear el marco y contexto adecuado para una Venezuela prospera, en donde la solución de los problemas de los ciudadanos sea la prioridad de su agenda y actividad, y en la que el país, y no la autoestima o el ego, siempre estén por delante. Sus miembros deben estar conscientes que aunque los electores en ocasiones pueden equivocarse, son los que tienen la última palabra.

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