Para Andrés Coles, de Davos Financial Advisors, actualmente no existen factores que permitan predecir un colapso como el registrado en el 2008, y enumera situaciones actuales que deben monitorearse antes de tomar acciones precipitadas.
La disminución del crecimiento de China, las tensiones en el Medio Oriente o la debacle del precio del petróleo, han afectado el arranque de los mercados este año y arrojan señales de advertencia sobre una posible crisis global como la del 2008.
¿Pero, hay razones para presionar el botón de pánico?
Al respecto, Andrés Coles, director de Davos Financial Advisors, enumera cinco elementos sobre los cuales convine tener en cuenta antes de tomar medidas precipitadas. “Yo no me atrevería a hacer una predicción de esa magnitud, sobre una crisis como la del 2008. Siempre puede ocurrir un ‘black swan’, pero los ‘black swan’ se caracterizan por ser justamente el efecto que nadie se imaginó”, comenta Coles.
En primer lugar, explicó que ciertamente la economía de China está desacelerándose, pero porque en realidad está frenando su economía de inversión en infraestructura para migrar hacia una economía de consumo, lo cual beneficia al crecimiento mundial a medida que ese consumo se vaya globalizando.
Esa transición puede ser accidentada y generará volatilidad, pero es la dirección en la que el Estado quiere ir y su objetivo es positivo para el mundo. En realidad es una oportunidad para los inversionistas.
El segundo elemento es la crisis geopolítica en el Medio Oriente que afecta principalmente la estabilidad del mercado de petróleo. No obstante, al mismo tiempo existe una sobreproducción de petróleo que ha provocado un profunda baja del precio y una disminución del impacto de posibles interrupciones de producción en la región.
Se espera que Estados Unidos comience a exportar petróleo dentro de poco, lo que a su vez genera una pugna milenaria donde se cruzan tendencias religiosas, económicas, culturales, demográficas. Es como la Cruzada del siglo 21.
Un tercer punto, y pese a la incertidumbre que siempre genera un año electoral,Estados Unidos está en proceso de crecimiento moderado. Sus mercados y empresas muestran una sólida situación, a pesar de un fortalecimiento de la moneda que ha tenido un fuerte impacto en las utilidades de las empresas americanas expresadas en dólares.
Para acompañar la solidez estadounidense, en Europa también se está en un proceso de estimulación del crecimiento, con mucha liquidez en los mercados.
En cuarto lugar, está la situación de América Latina, que es bastante particular. Los precios de los commodities petróleo, metales y agropecuarios están bajos frenando estas economías, pero al mismo tiempo se ha iniciado una vuelta del péndulo del eje socialista (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Centroamérica) hacia el centro derecha que debería ser beneficioso para el progreso económico de la región.
Sin embargo, el coloso brasileño está en una grave crisis política y económica, y su destino luce incierto. Por su parte, las economías de mercado (México, Colombia, Chile, Perú) están posicionadas para seguir creciendo y generando buenas oportunidades de inversión.
Por quinto y último lugar, está el efecto del abultamiento de los balances de los principales bancos centrales (FED, ECB, BOJ, China), que sigue siendo una gran incógnita. La crisis del 2008 causó la impresión de mucho dinero que hasta ahora ha ido a sustentar los mercados. Ya eso paró, pero algún día se tendrá que pagar esa deuda.
Solo se podrá pagar con refinanciamiento (mientras haya compradores como China) o con impuestos o con dinero nuevo. Esto podría causar mucha inflación, decrecimiento, déficits fiscales o devaluación.
Para el analista de Davos, los impuestos no pueden seguir subiendo ni apuntando solo a los más ricos, como está pasando en Estados Unidos y Europa. Deberán ser coordinado cuidadosamente entre las principales economías desarrolladas. Esto se hizo con los programas de estabilización, como el Programa de Alivio de Activos Problemáticos (Troubled Asset Relief Program), TARP, que formó parte del plan de rescate económico de los EEUU durante la crisis de 2008.