En otros tiempos este exgremialista del magisterio tuvo otra posición, denunciando al neoliberalismo salvaje del gobierno de Caldera II, cuando el trabajador percibía un ingreso de 90.000 Bs. y solo 15.000 Bs. era salario. Uno de sus argumentos preferidos era el salario es sagrado y los bonos deben integrarse al concepto salarial.
Como sentenciaban nuestros abuelos con aquel refrán “no hay peor cuña que la del mismo palo”, acá en Venezuela ha alcanzado el rango de teorema, al tener además del Vice a un presidente obrero que ha convertido en polvo cósmico el salario, y ha pervertido la dignidad del trabajo con una resolución del MINTRA, promovida de paso por otro exsindicalista, que restablece hasta nuevo aviso las ominosas practicas de esclavitud y servidumbre con la figura del trabajo forzoso.
Lo cierto del caso es que sobre la condición humana de cada ciudadano, de cada trabajador, se ha abatido una suerte de Apocalipsis, al convertirnos en mano de obra sin futuro, sin esperanzas de redención, simplemente en los trabajadores peores pagados del universo…al echar mano del bolsillo de éste brotan sangre, sudor y lágrimas para lograr alguno que otro alimento para la familia.
Hace 10 años atrás, un trabajador en China percibía un salario de $0.70 la hora y alrededor de $150 mensuales, la mano de obra mas barata del capitalismo universal. Siendo denunciado ese gobierno por practicas de esclavitud, al mismo tiempo se convirtió China en destino preferido de las inversiones mundiales, a tal nivel que el crecimiento del PIB alcanza un promedio interanual de 8%. En Europa cuando un país crece anualmente 1% a 2% lo declaran día de fiesta nacional.
Que se puede decir hoy de la paradoja de Venezuela, país petrolero y otros recursos, cuando en Latinoamérica los salarios mínimos oscilan de $200 a $400, y nuestro salario mínimo real en una economía dolarizada es solo de $15. Pues nuestro país se ha convertido en una economía peculiar a pesar de tener el gobierno mas apestoso, pendenciero y controlador del continente, donde profesores titulares de universidades devengan un máximo de $40 mensuales, profesionales universitarios con postgrados en la administración publica y en el mercado privado, perciben entre $15 y $50 mensuales y de paso un 70% de la población formal devenga un salario mínimo de $15.
Es tanta la angustia de las empresas transnacionales que se mantienen en el país, que le ofrecen a su personal paquetes mixtos con pagos de $500 mensuales para que no emigren a otras latitudes. Esta realidad es la que nos condena a la precarización absoluta de la población venezolana.