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El informe de la ONU (VII): El caso de Inés González

¿Qué hizo Inés? Básicamente publicó comentarios despectivos sobre Robert Serra después de su muerte. Sus comentarios la hicieron pasar por los calabozos del Sebin pasar más de un año tras las rejas

El informe de la ONU (VII): El caso de Inés González

El informe de la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU, el cual fue difundido en septiembre de 2020, le dedica un apartado a quienes el gobierno de Nicolás Maduro catalogó de “Tuiteros del Terror”. Dentro de este grupo de personas detenidas de forma arbitraria, básicamente por expresar opiniones disidentes en Twitter, destaca el caso de Inés González.

A finales de 2014 se registró, según pudo constatar la misión, un pico en el número de detenciones básicamente por expresar opiniones críticas y mantener puntos de vista disidentes. De agosto a octubre de 2014, el Sebin detuvo al menos a ocho personas que twitteaban sobre temas sociales o políticos. La mayoría de las detenciones se produjeron poco después del 1 de octubre de 2014, cuando personas desconocidas asesinaron a Robert Serra y a su ayudante María Herrera.

En ese momento, Serra era un dirigente destacado del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y diputado en la Asamblea Nacional. Tras su asesinato, desde los medios oficiales y desde sus redes sociales, altos dirigentes del gobierno comenzaron a señalar a tuiteros en relación con este asesinato.

En los días siguientes, el Sebin detuvo a siete personas usuarias de Twitter en relación con la muerte del diputado y ex dirigente del movimiento estudiantil chavista. Entre esos detenidos estaba Inés González, química y profesora, llevada por el Sebin sin orden judicial en Maracaibo el 4 de octubre de 2014.

¿Qué había hecho ella? La misión determinó que básicamente publicó comentarios despectivos sobre Serra después de su muerte.

Aunque ninguna de las 7 personas usuarias de Twitter detenidas pudo ser acusada formalmente de participar en el homicidio de Serra, tanto el presidente Nicolás Maduro como el número dos del régimen, Diosdado Cabello, las vincularon públicamente con el asesinato. En ese contexto, Maduro acuñó la expresión “tuiteros de Terror”.

Tras el asesinato del diputado Serra, en su cuenta en Twitter Inés González emitió varios mensajes, entre los cuales la misión resaltó estos dos: “Tienen a Venezuela esclavizada sin alimentos, sin medicinas, sin futuro y hay quien lamenta todavía el asesinato de un comunista”, y “Robert Serra no era un ser humano, era un criminal que comandaba colectivos del terror y armaba niños, ¡Así que viudas, dejen el PEO!!”.

¿Qué pasó con Inés González?

El 3 de octubre de 2014, dos funcionarios del SEBIN vestidos de civil le entregaron a Inés una boleta de citación. Ella se negó a ir porque el documento tenía un error. Acto seguido denunció en Twitter que el servicio de inteligencia del gobierno pretendía detenerla.

El 4 de octubre de 2014, funcionarios -ésta vez sí- uniformados del Sebin fueron al negocio del padre, un señor de edad avanzada, y amenazaron al padre para que obligara a su hija a acudir a la sede del organismo. Inés, preocupada por la seguridad de sus padres, acompañó a los funcionarios. Le confiscaron su computadora sin una orden judicial y pasaron dos horas interrogándola sobre sus afiliaciones políticas, sus tweets y sus relaciones con algunos dirigentes de la oposición recientemente detenidos.

El 7 de octubre de 2014, Inés González fue presentada ante la Jueza Naemi Pompa Rendón, del Decimotercer Tribunal de Control de Maracaibo, y acusada de instigación pública, ultraje contra un funcionario público y ultraje violento. Aunque ella se disculpó por el contenido de sus tweets y solicitó medidas cautelares no privativas de la libertad, la jueza ordenó la detención preventiva.

Al día siguiente, un comisionado del Sebin le comunicó que sería llevada al Helicoide, en Caracas. Este funcionario le preguntó si era “sexualmente diversa” y le dijo que la meterían en una celda con lesbianas. Inicialmente, Inés fue recluida en una pequeña celda con otras cuatro mujeres, posteriormente las mujeres fueran trasladadas a una celda más grande, esto a medida que aumentaba el número de mujeres detenidas en El Helicoide.

La cuenta de Twitter de Inés González (@inesitaterrible), que tenía más de 50 mil seguidores, fue suspendida desde entonces debido a la violación de los términos de servicio de Twitter.

El 20 de noviembre de 2014, después de 44 días de prisión preventiva, el Decimotercer Juzgado de Control de Maracaibo ordenó la libertad de profesora con medidas cautelares. Funcionarios de seguridad le comunicaron que no sería liberada, ya que el Sebin no cumpliría con la orden de liberación emitida por el tribunal.

Cinco días después, la jueza que ordenó la liberación de Inés González fue sustituida. Un nuevo juez, Ernesto Rojas Hidalgo, revocó la orden de liberación y restableció la custodia preventiva, a petición de la fiscalía que alegó que representaba un riesgo de fuga y un peligro para el orden público.

El 24 de febrero de 2015, el Sebin la trasladó a Maracaibo, donde se declaró culpable de instigación pública. Según Inés, en testimonio ante la Misión, decidió declararse culpable para acortar el proceso. El juez la condenó a tres años de prisión y fue devuelta a El Helicoide, en Caracas.

En los meses siguientes, Inés González sufrió problemas de salud relacionados con una endometriosis previamente diagnosticada. 

El 22 de septiembre de 2015, el entonces Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, publicó una serie de tweets sobre la salud reproductiva de Inés González, en los que revelaba que padecía endometriosis y decía que necesitaba una histerectomía. Acto seguido, entabló un debate público sobre la salud reproductiva de detenida con otros tuiteros. El 16 de noviembre de ese año, el propio Saab anunció la excarcelación de Inés González por motivos humanitarios.

Teniendo doble nacionalidad, venezolana y española, en 2017 en el contexto de una nueva ola de protestas y tras recibir amenazas anónimas, Inés González salió de Venezuela para radicarse en España.