Banca y Finanzas

¿Realmente alcanza la inyección de 300 millones de dólares a la banca venezolana?

La entrada inicial de 300 millones de dólares al sistema financiero contribuye a estabilizar el tipo de cambio y a conjurar, por ahora, la amenaza de la hiperinflación

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Bajo un enredado entramado financiero que implicó una triangulación de dinero a través del Medio Oriente, esta semana inició la anunciada liquidación de 300 millones de dólares a través de varios bancos venezolanos que deben venderlos en las mesas de cambio a comerciantes y empresarios. Ese dinero constituye la primera entrada de divisas al país tras la salida de Nicolás Maduro y la venta de crudo venezolano por parte de la administración Trump. 

Aunque esta liquidación de divisas genera alivio en el mercado, economistas advierten que es un primer paso en una serie de medidas encadenadas que deben darse para mantener las expectativas económicas que se han generado en las últimas semanas y que han empujado al tipo de cambio paralelo a la baja en los últimos días. 

En un país que arrancó el año al borde de la hiperinflación y con una expectativa de caída de 3% del PIB para 2026, el resurgimiento económico que algunos auguran va más allá de una inyección de 300 millones de dólares. 

millones dólar dólares

De Qatar a Venezuela: el largo viaje de $300 millones

Como una forma de evadir a los acreedores de Venezuela (recordemos que el país está en default de su deuda desde 2017), el gobierno de Estados Unidos envió el dinero de la venta de los barriles de petróleo incautados a Pdvsa a un banco en Qatar. 

En total, 500 millones de dólares entraron a esa cuenta en Qatar y de allí se tomaron 300 millones para ingresarlos a Venezuela a través de la banca nacional privada. La misma presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó este martes el ingreso de este dinero y su liquidación a través de las mesas de cambio. 

Entre los bancos autorizados para recibir esta primera ronda de divisas se encuentran Bancamiga, Mercantil, Banco Nacional de Crédito, Banesco y Provincial. El mecanismo es así: los bancos venden los dólares en sus mesas de cambio y los bolívares que reciben pasan a manos del gobierno para invertirse según indiquen los planes de la nueva administración. 

En un principio, Delcy Rodriguez señaló que los sectores salud e infraestructura serían prioridad, pero en su última declaración señaló que este dinero se destinaría a “cubrir y financiar” el ingreso de los trabajadores, con el fin de “protegerlo de la inflación”. 

¿Cuál es la garantía de que estos fondos de verdad se inviertan en lo que corresponde, en lo que indiquen los acuerdos con Washington? No queda claro en este momento.

dólares banco central de Venezuela BCV

¿Alcanzan 300 millones de dólares para bajar la presión cambiaria? 

Aunque la cifra puede sonar a mucho, la liquidación de 300 millones de dólares a través del mercado oficial está lejos de ser suficiente para cubrir la demanda mensual de divisas del mercado cambiario venezolano. El economista y profesor del Iesa y de la Ucab, Jesús Palacios, señala que hay que ser cautos con las cifras. 

“Esta intervención puede generar calma después de un mes sin intervenciones pero es una medida coyuntural, rápida y express que se genera mientras se definen mecanismo formales”, señala.

Palacios recuerda que el promedio mensual de intervención cambiaria en el país durante 2025 fue de 380 millones, por lo que estos 300 millones que entran esta semana ni siquiera igualan al promedio mensual del año pasado, el cual ya estaba muy por debajo de lo esperado . 

Entonces, ¿cuál es la demanda real de divisas de la economía venezolana actualmente? La cifra ronda entre los 700 y 800 millones de dólares al mes, calcula el economista.

Si se llega a ese promedio de liquidación de divisas a través de la banca nacional, la brecha entre dólar oficial y paralelo se cerraría tras un año de la escalada cambiaria que trajo grandes distorsiones monetarias a la economía. 

Brecha cambiaria puede extinguirse en 2026

Cerrar el diferencial cambiario en el país e incluso hacer que desaparezca puede ser una realidad en el corto plazo. Si se toman las medidas correctas, el economista Jesús Palacios ve muy factible que ocurra este mismo año.

“Creo que es posible un aumento del flujo de divisas si estimamos un incremento de producción petrolera de 20%, así como una mejora en los precios de entre el 10% y el 15%, por la reducción del descuento con el que se vendía el petróleo. Esto combinado puede mejorar en un 70% el flujo de divisas”, apunta Palacios. 

Con estas proyecciones, estaríamos hablando de 9 mil millones de dólares este año que se necesitarían para cerrar por completo la brecha cambiaria. Algo que resulta factible para el economista y que además implicaría volver a un periodo como el vivido entre 2021 y 2023, en el cual el mercado cambiario se mantuvo estable y en el que hasta los actores privados también vendieron dólares en el sector formal.

¿Y la hiperinflación que estaba tocando la puerta?

La expectativa inflacionaria para Venezuela en 2026 era mucho más que desalentadora. La hiperinflación se asomaba a la ventana e incluso estaba a punto de entrar nuevamente a la casa. Sin embargo, la nueva realidad económica que se perfila para el país este año puede ser que la aleje.

El economista Jesús Palacios explica que si se corrige la brecha cambiaria, también se deja atrás el peligro de la hiperinflación. «En esta ocasión el primer elemento de la inflación son las distorsiones cambiarias que llevan al aumento de precios en dólares y en bolívares. No es como la hiperinflación pasada que ocurrió por un desequilibrio fiscal, sino que está relacionada a lo cambiario», apunta. Es por esto que el especialista señala que al corregir la brecha, también podemos esperar una bajada de precios.

Hiperinflación. Foto: Archivo El Estímulo
Hiperinflación. Foto: Archivo El Estímulo

Más allá de los $300 millones…

Las medidas para reactivar a la economía venezolana van mucho más allá de la inyección de divisas. Para aumentar la producción petrolera y el PIB general del país de forma sostenida es necesario una reforma estructural que implica también el cambio en leyes y en estructuras para generar confianza a largo plazo. Ya algunas de estas reformas se han anunciado, como el posible cambio en la Ley de Hidrocarburos, una nueva ley de precios acordados, así como la facilitación de trámites de exportación.

Incluso, si todo esto sucede y Venezuela empieza a reportar un crecimiento anual de su PIB en torno al 10%, el economista proyecta que tardaríamos entre 10 y 15 años para que el PIB per cápita vuelva al nivel que tenía previo a la crisis económica que inició en 2013. Sin embargo, mientras esto pasa, Jesús Palacios asegura que se abren oportunidades que deben ser aprovechadas por las empresas.

«Creo que llegó el momento de voltearse y ver las oportunidades. Ahora se da un ambiente más proclive y propicio para que el empresario local tenga menos aversión al riesgo».

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