El dólar cae a sus niveles más bajos en 3 años, ¿es objetivo de Trump debilitarlo?
Economistas muestran preocupación por la posibilidad de que la caída del dólar esté relacionada con la pérdida de confianza de los inversores del mundo en Estados Unidos
Esta semana el dólar experimentó una profunda caída que acercó el valor de la preciada moneda estadounidense al nivel más bajo que ha tenido desde el año 2023. Específicamente, el pasado lunes 2 de junio sufrió una disminución del 0,6%, para ubicarse en 98,75, acercándose a los 97,92 en los que se valuó hace casi 3 años.
En lo que va de 2025 el índice del dólar ha visto caer su valor en más del 9%, en comparación con una cesta de seis de las principales divisas del mundo. ¿Las razones de esta caída? Son múltiples.
Diversos expertos lo atribuyen principalmente a las crecidas tensiones comerciales con China y el resto del mundo, propiciadas por los famosos aranceles de Donald Trump, y a situaciones derivadas de estos, como la caída de la actividad industrial estadounidense en mayo, por tercer mes consecutivo.
Muchos economistas han mostrado preocupación al respecto, pues temen que la principal razón de esta caída del billete verde sea en realidad la pérdida de confianza de los inversores del mundo en los Estados Unidos.
«La confianza global y la dependencia en el dólar se construyeron durante medio siglo o más, pero se pueden perder en un abrir y cerrar de ojos», comentó en abril el economista Barry Eichengreen, de la Universidad de California en Berkeley.
¿Lo peor del caso? Que bancos de inversión como Morgan Stanley, JPMorgan y Goldman Sachs, estiman que el dólar caerá todavía más en el futuro, especialmente si sigue escalando la guerra comercial.
Además, todo indica que la caída está impulsada de forma deliberada por el gobierno de Donald Trump, ya que este estaría interesado en debilitar el dólar.
¿Trump quiere un dólar débil?
Cualquiera puede pensar que lo normal es que el presidente de Estados Unidos esté interesado en aumentar la fortaleza del dólar, y sí, así ha sido históricamente durante décadas.
Un dólar fuerte proyecta una imagen sólida del país ante el mundo, ayuda a mantener bajos los costos de endeudamiento, sirve para presionar a países no aliados como Irán, Rusia o la propia Venezuela y trae varios beneficios más.
Sin embargo, Trump ha dado indicios de que su perspectiva sobre esto es diferente. De hecho, durante su primer mandato tomó medidas fiscales y comerciales que apuntaron a debilitar el dólar. Incluso en una entrevista lo dijo directamente: «el dólar está demasiado fuerte y nos está matando».
¿Piensa lo mismo Trump de cara a este segundo mandato? Según diversos analistas es claro que sí, pues para el presidente norteamericano un dólar fuerte es un obstáculo para uno de sus principales objetivos: lograr una revolución manufacturera estadounidense.
En cambio, un dólar débil impulsaría la fabricación de productos en territorio estadounidense y las exportaciones, ayudaría a recuperar el empleo en el sector manufacturero y a reducir el enorme déficit comercial del país.
El presunto plan ideado por Miran se sostiene bajo la idea de que el hecho de que el dólar sea la moneda de reserva mundial no es positivo para EE. UU., sino que más bien se trata de una carga que ha propiciado la desindustrialización de la economía estadounidense.
Stephen Miran, impulsor del Acuerdo de Mar-a-Lago
Que el dólar sea tan demandado globalmente hace que los productos fabricados en Estados Unidos se vuelvan más costosos, lo que trae consigo déficits comerciales persistentes, el traslado de fábricas estadounidenses a otros países y la destrucción del empleo local.
Al menos, ese es el argumento que impulsa este plan, lo cual no quiere decir que sea 100% cierto y, por ejemplo, economistas como Kenneth Rogoff, profesor de economía y políticas públicas en la Universidad de Harvard y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), piensan que la premisa es errada.
«El plan de Miran, por astuto que parezca, se basa en un diagnóstico erróneo», escribió Rogoff, agregando que el papel del dólar como reserva mundial no es el único factor que influye en los déficits comerciales de Estados Unidos.
Por tanto, los aranceles y la debilitación del dólar como solución a un problema de múltiples causas, parece cuanto menos dudosa, según el experimentado economista neoyorquino.
Además, es importante destacar que el poder que tiene un presidente para influir en el valor del tipo de cambio del dólar es en realidad mínimo, ya que este se mueve con base en el gigantesco mercado mundial de divisas.
Son los grandes inversores que compran y venden dólares, los principales actores que influyen en las expectativas del mercado y en la determinación del valor de la moneda norteamericana.
Realmente, la capacidad de Trump está limitada a seguir acelerando con los aranceles y el deterioro de la confianza en EE. UU., presionar al jefe de la Reserva Federal para que recorte los tipos de interés (como ya lo hizo en el pasado) e impulsar un acuerdo en el que otros países dejen de usar el dólar como reserva y adopten otra divisa.
Esto último es parte de lo que se busca con el «Acuerdo de Mar-a-Lago”, pero la posibilidad de lograrlo y las verdaderas consecuencias son todo un enigma.
Consecuencias: lo que puede significar un dólar débil
Un dólar estadounidense débil puede acarrear una serie de consecuencias en cadena, haciendo que una cosa afecte a la otra.
La consecuencia más clara e inmediata parece la inflación, sobre todo en productos importados, debido a los aranceles y a la propia caída del dólar. Además, el aumento del desempleo y la caída en la confianza e inversión extranjera se suman como otros riesgos implícitos.
No obstante, de momento lo que reina es la incertidumbre, pues en los meses que van del mandato de Trump lo que lo ha caracterizado es el cambio radical en decisiones y medidas importantes.
Queda esperar el desarrollo y desenlace de la guerra comercial, el efecto de los recientes aranceles a importaciones de acero y aluminio, el proyecto de ley de impuestos y gastos que empieza a discutirse en el Senado, las tasas de interés y todo lo que pueda afectar el valor del dólar, que parece estar lejos de fortalecerse.
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