Emprendedores

Venezuela perdió la mitad de sus emprendedores en 2025 y esta es la razón

En Venezuela, la gran mayoría de emprendimientos están atrapadas en la fase de gestación y mueren antes de lograr la operatividad real

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Las cifras del emprendimiento en Venezuela son abrumadoras. Los hallazgos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Venezuela 2025 reflejan una crisis profunda en el ecosistema emprendedor, que pasó del boom de “Venezuela se arregló” en 2023 a una rápida contracción marcada por la inflación, la reducción del mercado y el deterioro del poder adquisitivo.

El optimismo dio paso a la realidad: en un país donde la mayoría emprende por necesidad y no por oportunidad , el entorno económico —golpeado por sanciones, inestabilidad, inflación, asfixia tributaria y erosión del poder adquisitivo— terminó por asfixiar a más de un millón de iniciativas en tan solo un año.

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Fuente: Estudio de la UCAB y el IESA

2 millones menos de emprendedores

Aproximadamente 1,3 millones de emprendedores perdió Venezuela en 12 meses. Una investigación realizada en conjunto por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) así lo refleja.

En 2024 alrededor de 2,7 millones de personas tenían algún emprendimiento en el país. En 2025 solo quedaban 1,4 millones. Si tomamos en cuenta el año 2023, entonces la cantidad de venezolanos que dejaron de llamarse emprendedores suma 2 millones.

En este momento, solo el 7,7% de la población adulta tiene un emprendimiento, en 2024 este porcentaje era de 11,7% de la población y en 2023 llegó a ser 27,3%.

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Fuente: Estudio de la UCAB y el IESA

«Esta caída sugiere un agotamiento definitivo de los ahorros familiares utilizados para el autofinanciamiento (bootstrapping, elevando el costo de entrada al ecosistema más allá de las capacidades de la mayoría de la población», describe el informe.

Los emprendedores que quedan están en la cuerda floja

En Venezuela, la gran mayoría de emprendimientos están atrapadas en la fase de gestación y mueren antes de lograr la operatividad real.

El estudio de la UCAB-IESA apunta que la incapacidad de generar flujo de caja para pagar salarios más allá del tercer mes persiste como «el principal filtro mortal, devolviendo a miles de emprendedores a la inactividad o la informalidad de subsistencia».

De hecho, el 77,8% del total de emprendimientos tempranos son nacientes, es decir, tienen menos de tres meses de existencia y sus dueños aún no pagan salarios. Esto se refleja también por la falta de financiamiento.

«El capital inicial de un emprendimiento en este momento está entre los $5.000 y los $20.000, y eso básicamente sale de ahorros, de capital familiar y de remesas. Eso explica por qué los emprendimientos cierran por falta de financiamiento», precisó Luis Lauriño, investigador del estudio.

Fuente: Estudio de la UCAB y el IESA

Los emprendedores establecidos siguen siendo minoría. Sólo 1,9% de los emprendimientos está en la categoría de «establecidos», es decir,  apenas dos de cada 100 negocios sobrevivieron más allá de los 3,5 años y siguen activos en el mercado.

«El entorno sigue destruyendo sistemáticamente la maduración de las empresas, fomentando un enanismo empresarial sin capacidad de generar empleo formal», agrega el informe GEM Venezuela 2025.

¿Por qué se emprende en Venezuela?

El sondeo confirmó una tendencia que se vio en anteriores ediciones: para casi nueve de cada 10 emprendedores, la necesidad de subsistir sigue siendo la razón prioritaria a la hora de abrir un negocio propio.

«El perfil motivacional de 2025 confirma que el emprendimiento es, ante todo, una estrategia de supervivencia individual ante la falta de empleo formal. Eso queda claramente establecido en ese 88% de emprendedores que declara que la motivación principal para llevar adelante o instalar un negocio es para ganarse la vida porque los trabajos son escasos», comentó el profesor Demetrio Marotta, investigador del IIES UCAB.

Sin embargo, las aspiraciones de generar un impacto en el entorno, más allá de lo personal, también aparecen en el panorama.

En 2025, «marcar una diferencia en el mundo» fue una motivación para 55% de los emprendedores, tras el descenso a 40% que tuvo este mismo apartado en 2024. El dato podría señalar, según la investigación, «un cambio cualitativo en la visión de los nuevos emprendedores nacientes».

Adicionalmente, cuatro de cada 10 emprendedores (41,2%) mencionaron la posibilidad de «generar riqueza» como otra de las razones por la que se incorporaron al ecosistema de emprendimiento, cifra que se mantuvo estable respecto a mediciones anteriores.

«De cada 4 emprendedores tempranos, sólo 1 logra consolidar una empresa. Parece contradictorio, pero los resultados muestran que la intención de emprender crece mientras que la ejecución disminuye», agregó Marotta.

Los últimos en el mundo: ¿se puede mejorar?

Venezuela no solo enfrenta una caída en su actividad emprendedora: el país se ubica hoy en el penúltimo lugar del mundo en el Índice Nacional de Contexto Emprendedor (NECI), según el estudio de la UCAB y el IESA basado en datos del GEM 2025. El diagnóstico es claro: un ecosistema “constreñido”, marcado por un entorno que dificulta tanto la formalización como el crecimiento de las empresas.

Detrás de ese resultado hay factores estructurales que se han acumulado durante años. La asfixia fiscal, la sobrecarga burocrática, la falta de financiamiento y el deterioro de la infraestructura se combinan con un mercado debilitado, limitando las posibilidades reales de consolidar negocios sostenibles.

El informe es contundente al señalar el rol del Estado en esta dinámica: lejos de facilitar, el entorno regulatorio y fiscal termina por obstaculizar la evolución de los emprendimientos, empujándolos a operar en la informalidad o a permanecer en etapas incipientes.

Fuente: Estudio de la UCAB y el IESA

En contraste con economías donde el emprendimiento surge de la innovación y la identificación de oportunidades, en Venezuela predomina un modelo de “supervivencia”. Es decir, se emprende por necesidad, no por expansión o desarrollo, lo que reduce significativamente el impacto económico de estas iniciativas.

Para los investigadores, el modelo actual ha llegado a su límite. Sin cambios estructurales, advierten, el país corre el riesgo de consolidar un tejido empresarial de baja productividad, alta rotación y desconectado de su propio capital humano calificado.

Frente a este escenario, el estudio plantea una hoja de ruta: exoneraciones fiscales reales durante los primeros años, reformas al sistema de crédito para el autoempleo y mayor transparencia en los datos. A esto se suma la necesidad de fortalecer la capacitación y el acompañamiento técnico a los emprendedores.

El sector financiero y las grandes empresas también tienen un rol clave. Desde adaptar productos de crédito a la realidad inflacionaria hasta integrar a nuevos emprendedores en sus cadenas de valor, las recomendaciones apuntan a construir un ecosistema que deje atrás la supervivencia y apueste, finalmente, por la creación de valor.

Para revisar el resumen de resultados del GEM Venezuela 2025-2025, los interesados pueden hacer clic aquí: https://bit.ly/GEMVenezuela2025

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