Empresas y Negocios

De emprendedor a empresario: lo que se necesita para dar el paso

¿Es lo mismo ser emprendedor a iniciar un pequeño negocio?, ¿que diferencia hay entre tener un emprendimiento y tener una empresa?, ¿cómo saber si soy emprendedor o empresario? Te aclaramos esas dudas

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La iniciativa empresarial es una decisión loable y muy difícil. Requiere de toda la atención, el enfoque y los recursos de la persona que decide dar el paso a hacer negocios.Sin embargo, es muy necesario hacer algunas distinciones entre diversos conceptos.

Saber si tienes un negocio, empresa o emprendimiento hará que se tomen mejores decisiones, porque se tendrá claridad de dónde se está está y en dónde se quiere estar.

¿Emprendimiento, negocio o empresa?

Emprendimiento es una palabra que se ha usado sin ton ni son, indiscriminadamente y que incluso ha servido para disfrazar la precariedad de los empleos en el mundo. No tienes calidad de vida, hay desempleo, no hay condiciones económicas que permitan a la gente desarrollar, bueno: ¡Emprende! Es la solución a todos los problemas, dicen algunos.

¿Pero esto es tán fácil y es para todos? Según The Entrepreneur Organization, el emprendimiento se da cuando una persona con una idea la pone en práctica, generalmente para revolucionar el mercado actual con un nuevo producto o servicio. En línea con este concepto, el emprendimiento tiene 3 características:

  • Creación del “emprendedor” que tiene una idea disruptiva, innovadora, es decir, que su producto o servicio presenta mejoras importantes a un sector, no es más de lo que ya existe.
  • Es un periodo de experimentación para probar dicha innovación, así que tiene una fecha de culminación. El emprendimiento puede terminar en no funcionar o evolucionar a empresa porque el producto o servicio disruptivo fue aceptado por el mercado.
  • El emprendimiento se enfoca en el crecimiento rápido y exponencial en un mercado nuevo y el riesgo es alto.

Como vemos, tener una pequeña o mediana empresa, comercio o ser artesano, no es igual a tener un emprendimiento. Y no hay nada malo en tener una pyme o una venta de artesanía. Las pequeñas y medianas empresas son la columna vertebral de la economía mundial, representan el 90% de las empresas en el mundo y generan el 70% del empleo. No todas las empresas iniciarán como un emprendimiento revolucionario ni terminarán siendo Google, sin embargo, hacen un gran trabajo.

Muchas personas usan la palabra emprendimiento para referirse a una persona que inicia un pequeño negocio o comercio que opera localmente. Pero entendiendo todo lo anterior, esto es un negocio o comercio. Vamos a referirnos a estas personas como comerciantes, dueños de pequeños negocios o “Solopreneurs”, y vamos explorar cómo pasar de ser un comerciante a ser un empresario.

Cuando hablamos de empresa, nos referimos a una organización con estructura, procesos, personas, productos y servicios, orientados a asegurar la continuidad, replicabilidad y rentabilidad de dicha organización mediante la satisfacción de los clientes a los que atiende.

empresario emprendedor

La mejor forma que he descubierto para explicar la diferencia entre un comerciante y un empresario es que el empresario tiene una empresa que funciona sin él.

¿Puedes tomar vacaciones sin preocuparte de que la empresa va a quemarse?, ¿hay gente talentosa y capacitada para hacerse cargo de la empresa que fundaste sin que te llamen 10 veces al día? y en el más elevado de los casos: ¿tienes una empresa que trascienda más allá de ti, que siga abierta cuando tu no puedas estar a cargo? Si las respuestas a esta preguntas son un rotundo ¡Sí! Eres empresario, lo lograste.

Si las respuestas a estas preguntas son “no sé”, “puede ser” o “no”, entonces hay algunas cosas en las que puedes trabajar si deseas dar el salto de comercio a empresa.

Pasos para pasar de emprendedor a empresario

1. Mentalidad Empresarial:

Aunque hay varios pasos claves para dar el salto a empresa, la base de este proceso es una: un empresario (o futuro empresario) siempre está trabajando en su salida.

No me malinterpretes, no significa que empezarás una empresa y la dejarás en el garete en cuanto puedas. Significa que cada decisión que tomes y cada paso que des estará alineado con la trascendencia de esa compañía. No caerás en la trampa pensar a corto plazo o de querer controlar cada cosa que sucede, sino que trabajarás en crear un sistema de negocios que haga que las cosas pasen, sin importar si estás o no.

Todo comerciante, en algún punto, debe elegir entre el control y la libertad. Si elige el control, es decir, estar a cargo de todo para que se haga “como yo digo”, no tendrá libertad, ni él como persona, ni el negocio de trascenderlo. Si el comerciante elige ejercer la libertad, tendrá que ceder control a la compañía y su estructura para que se gestione a sí misma.

mentalidad empresarial

En este paso es fundamental hacer consciencia de a dónde queremos llevar la empresa. En cada decisión que tomes y en cada paso que des, debes preguntarte: ¿cómo hago para que esto pase sin que yo esté, sin que yo lo revise o sin que yo deba decirlo?, ¿qué cultura, procesos, sistemas, mejoras y mediciones me ayudarían a que esto suceda y se haga bien?

De más está decir que en este proceso, delegar es fundamental. Muchos comerciantes no dan el salto al desarrollo empresarial porque no delegan. Pero no lo hacen no porque no sepan hacerlo, o porque no tengan la teoría. No lo hacen porque no contratan a personas confiables o no se toman el tiempo de desarrollar a su equipo. Delegar se trata de desarrollar al equipo correcto, cosa que toma tiempo, no solo de aplicar fórmulas mágicas y pasos teóricos para delegar.

2. Núcleo de la empresa claro y compartido

Hay algunos temas que los comerciantes pasan por alto, e incluso minimizan por no ser prácticos o no tener impacto “directo” en la venta, pero que para un empresario son el foco principal. Me refiero a los temas que hacen que una empresa perdure más allá de sus fundadores:

Meta: ¿Qué quiere lograr la empresa a largo plazo? ¿Qué debería lograr la empresa en 10 o 20 años?, ¿Qué capacidades debe desarrollar la empresa para asegurar su existencia futura? Reflexionar sobre esto, tener una respuesta clara y compartirla con el equipo genera cohesión en la compañía y un foco claro. En este punto el dueño debe tener una visión que le trascienda para que esa visión mantenga viva a la compañía aún cuando él no esté. Pensar a largo plazo es fundamental para pasar de comerciante a empresario.

Propósito: ¿Por qué hacemos lo que hacemos?, ¿qué diferencia queremos hacer en el mundo?, ¿qué impacto queremos tener en nuestra gente, en nuestros consumidores y en nuestro entorno? El propósito genera una creencia común y la sensación de trabajar por algo más grande que uno mismo, trabajar en generar impacto y legado.

Estrategia Competitiva:La estrategia es cómo la empresa compite y gana en el mercado. Si un dueño de empresa hace uno de sus principales trabajos que es asegurar la estrategia competitiva de la compañía en el mercado, la dejará en una posición sólida a su salida.

Cultura: Un dueño de negocio que cree en la permanencia de la empresa y que quiere dar el salto a empresario, debe trabajar en la cultura de su organización, porque es lo que mantendrá de pie a la empresa cuando él ya no esté. La cultura es muchas cosas, todas intangibles, es cómo la empresa actúa y vive en conjunto. Sin embargo, una forma de desarrollarla es empezar con valores claros. Pero no en papel. En la acción. La empresa no es lo que escribe, es lo que vive. Un dueño que instaure valores sólidos, que contrate a la gente alineada a esos valores, que premie y corrija a través de valores, hará más fuerte su compañía.

Personas: Un empresario no solo se asegura de contratar a la gente correcta, se asegura de desarrollarla porque sabe que la empresa solidificará su cultura y saldrá adelante solo si cuenta con el equipo adecuado para crecer y sostener la organización cuando élno esté. En este sentido, un empresario no ve a la gente como un recurso descartable, ve a la gente como la clave de la continuidad, los hacedores y posibilitadores de futuro.

3. Organización, procesos, estructura, indicadores y rendición de cuentas

Una vez que se cree el entorno correcto para sacar lo mejor de la gente, y que haya claridad de a dónde se quiere llevar a la empresa, hay que definir procesos que aseguren la uniformidad de los productos y servicios. Aquí se define qué hay que hacer, cuándo se hace, cómo se hace, quién lo hace y cuál es el criterio de éxito.

procesos empresariales

Procesos no puede ser igual a burocracia, por lo que es importante que el dueño tenga en mente la eficiencia y la satisfacción del cliente por encima de la microgerencia y el exceso de control. Hay dueños que se enfocan en generar procesos extremadamente rigurosos por desconfianza hacia su equipo, pero esto no se resuelve generando burocracia sino contratando a la gente correcta (y siendo el gerente correcto).

Todos estos procesos deben tener responsables que rindan cuentas a través de indicadores, así el dueño generará un sistema de feedback empresarial en el que todas las personas sepan cómo van, muestren sus números y estén enterados de la situación de la organización y de las oportunidades de mejora.

4. Sistemas, automatización

Un empresario se ocupa de que su compañía se mantenga abierta en el futuro, un futuro que quizás él no verá. Por eso ve a la tecnología como facilitadora de ese futuro y de la gestión de la compañía.

La tecnología no debe verse como un fin en sí mismo. Veo con mucha preocupación a empresas adquiriendo tecnología de forma snob, sin asegurarse de que esas adquisiciones estén alineadas a lo que la compañía quiere lograr. Esto genera un problema de inversión que no terminará en inversión sino en gasto, porque los beneficios son mínimos.

Antes de adentrarse en un proceso de sistematización y transformación digital, hay que saber cómo compite la empresa, cuáles son los procesos de la compañía, cuál es su objetivo, y a partir de esa claridad analizar cómo la tecnología puede habilitar, hacer más eficiente, más rápido o mejor el proceso.

5. Transición

Por último, un empresario le da importancia a la sucesión, y este es un paso esencial para dar el salto de comercio a empresa y para asegurar la continuidad. Esto no solo aplica a la empresa familiar. Si el dueño no diseñó su empresa para mantenerla en la familia, y aún así quiere asegurar que la empresa perdure, debe trabajar en la sucesión de la gerencia y revisar otras opciones como instaurar un Gobierno Corporativo o la posibilidad de vender parte de la compañía o toda la compañía a otros dueños o grupos de inversión que mantengan la operación.

Recuerda, las pymes son la columna vertebral que sostiene la economía del mundo. Si eres comerciante, dueño de un pequeño negocio o Solopreneur, estás contribuyendo a sostener ese mundo. Sin embargo, si quieres dar un paso más allá, construir un legado y generar impacto, toma el camino del empresario. Es un trabajo duro, posiblemente los mejores y más espléndidos frutos de ese trabajo los vea y los disfrute otra generación, pero vale la pena sembrar un árbol aunque no sea uno quién disfrute de su sombra. De eso se trata el legado, de eso se trata hacer empresa. Hay que tener mucho aguante para esta carrera, pero la satisfacción vale toda la pena.

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