La app de facturación que promete el Seniat: lo que se sabe y lo que cambiaría para las pymes
¿Adiós a la máquina fiscal? El Seniat promete una app para que las pymes facturen desde el teléfono. Te explicamos

¿Adiós a la máquina fiscal? El Seniat promete una app para que las pymes facturen desde el teléfono. Te explicamos

El Seniat quiere que el pequeño comerciante pueda facturar desde el teléfono. Así lo adelantó su superintendente, Román Maniglia, durante la 82.ª Asamblea Anual de Fedecámaras, celebrada en Caracas el 8 y 9 de octubre. El organismo lanzará «en estos próximos meses» una nueva aplicación que incluirá facturación electrónica para pequeños y medianos contribuyentes.
El anuncio llegó acompañado de un mensaje dirigido al empresariado. Maniglia aseguró que no quiere que la recaudación crezca a base de multas, sino de crecimiento económico, y describió al «nuevo fiscal» como uno técnico, transparente y apoyado en la tecnología.
La noticia, sin embargo, deja más preguntas que respuestas. No se dio una fecha, un nombre para la herramienta ni una normativa que la respalde. Tampoco se aclaró si será gratuita, si será obligatoria o si sustituirá a la máquina fiscal. Lo que sí permite el anuncio es leer hacia dónde se mueve el sistema de facturación venezolano y qué podría significar para las empresas.
Hasta ahora, la información oficial se limita a cuatro puntos:
El anuncio se enmarca, además, en la interoperabilidad que el Seniat adelanta con la Sudeban, el Saren, el Saime y el Sencamer, a la que se sumará el INTT. La pieza más relevante es la bancaria. El 7 de octubre, el Seniat y la Sudeban firmaron un acuerdo para interconectar sus sistemas y cotejar lo que declaran los contribuyentes con lo que se mueve en sus cuentas.
Maniglia también informó que Venezuela se reincorporó al Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), donde se comparten buenas prácticas, entre ellas, justamente, las de factura electrónica.
El Seniat no ha explicado cómo operará la app, pero los modelos que funcionan en la región permiten anticipar el recorrido de una factura electrónica, desde la venta hasta su registro fiscal.
Las dudas pesan más que las certezas, y son las que determinarán si la app es un alivio o una carga adicional:
La factura electrónica es la norma en buena parte de América Latina. Chile abrió el camino en 2003 y detrás llegaron Brasil, México, Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay, Colombia, Costa Rica y Panamá, casi todos con el mismo libreto, al exigir obligatoriedad por etapas, empezando por los grandes contribuyentes, y una herramienta gratuita del fisco para que el pequeño pudiera facturar sin comprar un software.
Frente a ese mapa, el rezago venezolano es evidente. Chile lleva 23 años con factura electrónica y México 12 con carácter obligatorio, mientras Venezuela la reguló apenas a finales de 2024 y solo para quien vende exclusivamente en línea. Además, llega con una desventaja que esos países no enfrentaron en igual medida: un servicio eléctrico y de internet inestable.
Para entender el alcance de la app hay que mirar el punto de partida. Hoy en Venezuela conviven cuatro formas de facturar: talonarios impresos por imprentas autorizadas, formas libres, máquinas fiscales y facturación digital.
La facturación digital es reciente. Quedó regulada por la Providencia SNAT/2024/000102, publicada en la Gaceta Oficial 43.032 del 19 de diciembre de 2024, y solo es obligatoria para quienes venden exclusivamente por internet o portales web, desde marzo de 2025. Quien tiene tienda física y además vende en línea debe llevar dos registros separados: uno para la máquina fiscal y otro para la factura digital. Para emitirla, además, hay que trabajar con una imprenta digital autorizada.
En agosto, el Seniat comenzó a desmontar parte de ese andamiaje. Mediante la Providencia SNAT/2026/00084 (Gaceta 43.435 del 12 de agosto) derogó el régimen que obligaba a homologar los sistemas informáticos de facturación ante el organismo. La derogatoria abrió una etapa de transición sin un nuevo marco técnico. Mientras tanto, rige el régimen general de facturación de las leyes de IVA e ISLR.
Leídas en conjunto, las dos decisiones dibujan una secuencia. Primero se retira la regulación anterior y luego se anuncia una herramienta propia. Falta la pieza que las une, que es la nueva normativa.
Si la app es gratuita y sustituye a la máquina fiscal y a la imprenta digital, el ahorro para la pyme sería directo, porque desaparecen el equipo, los rollos, el mantenimiento y el pago a un intermediario por cada número de control. Es una inversión que pesa más mientras más pequeño es el negocio.
También cambian los procesos. Con la factura validada en línea se elimina el archivo físico, la contabilidad se concilia casi sola y la declaración de IVA puede alimentarse de datos que el fisco ya tiene. La fiscalización, a su vez, pasa de la visita presencial al cruce de datos, más técnico y con menos espacio para la discrecionalidad.
La app encaja con el resto de las decisiones del Seniat en los últimos tres meses (el RIF que ya no vence, el fin de la cartelera tributaria, la eliminación de la homologación de sistemas y la conexión con la banca), que apuntan a sustituir el control en papel por uno basado en datos.
José Javier García, asesor tributario de PwC Venezuela, consideró en entrevista con El Interés que la digitalización es «sin duda alguna» positiva, pero advirtió que su éxito «va a estar supeditado a una infraestructura adecuada», es decir, electricidad e internet constantes. Por eso planteó una implementación gradual, por regiones, sectores o tipo de empresa, como hicieron los países de la región.
García recordó además que en esos países la administración tributaria ofreció el software de facturación gratis a las pymes, y que la formalización no ocurre sola, sino que requiere incentivos, como un monotributo que haga atractivo entrar al sistema.