El presupuesto para el año que viene prevé unos ingresos de 692.000 millones de riyales (184.000 millones de dólares) y un gasto público de 890.000 millones de riyales (237.000 millones de dólares).
En cambio el déficit previsto para 2016 se reducirá 8,9% respecto a lo previsto a principios de año, y será de 297.000 millones de riyales (79.000 millones de dólares).
Los ingresos para 2016 serán finalmente de 528.000 millones de dólares, en comparación con las proyecciones de hace un año, que eran de 513.750 millones de dólares.
El gasto público por su parte será de 825.000 millones de riyales al cerrar el año, 1,8% menos de lo previsto.
El gobierno saudita congeló sus principales proyectos de infraestructura, recortó los salarios de los ministros y congeló los de los funcionarios públicos, tras el déficit récord de 2015, que fue de 97.000 millones de dólares.