La IA ya deja 425.000 empleos perdidos: estas son las profesiones más expuestas
La OIT advierte que uno de cada cuatro empleos en el mundo está potencialmente expuesto a la IA

La OIT advierte que uno de cada cuatro empleos en el mundo está potencialmente expuesto a la IA

La inteligencia artificial se ha incorporado al mundo laboral más rápido de lo que muchas personas perciben. Su uso en procesos administrativos, atención al cliente, análisis de datos y producción de contenidos ya está transformando la manera en que trabajan millones de personas y, según distintos análisis, también comienza a tener efectos sobre el empleo.
Un estudio publicado por Consumers Forum estima que, desde 2023 hasta la actualidad, se han perdido aproximadamente 425.000 puestos de trabajo por causas directa o indirectamente relacionadas con la inteligencia artificial. De esa cifra, alrededor de 142.000 empleos corresponderían a Europa, aunque Estados Unidos concentra una parte importante del impacto de esta transformación tecnológica.
Más allá de los despidos registrados, la principal preocupación está en lo que puede ocurrir en los próximos años, a medida que las empresas integren herramientas de IA en procesos productivos, administrativos y de atención al público.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que cerca de 25% del empleo mundial corresponde a ocupaciones potencialmente expuestas a la inteligencia artificial generativa.
Esto no significa necesariamente que esos puestos desaparecerán por completo. La OIT ha señalado que, en la mayoría de los casos, la IA transformará las profesiones y automatizará tareas específicas, mientras que las personas mantendrán funciones de supervisión, toma de decisiones, creatividad y relación con clientes o equipos.
Sin embargo, esa transformación puede reducir la cantidad de trabajadores requeridos para cumplir labores que hoy dependen de procesos repetitivos o estandarizados.
Las ocupaciones con mayor riesgo son aquellas que combinan tareas rutinarias, procedimientos definidos y un alto componente digital o basado en texto.
Entre ellas se encuentran los auxiliares administrativos, empleados de oficina, operadores de centros de llamadas, representantes de atención al cliente, cajeros, trabajadores bancarios y postales, traductores y personal encargado de procesar documentos o datos.
La razón es que las herramientas de inteligencia artificial ya pueden responder solicitudes de clientes, organizar información, recopilar documentos, procesar datos, elaborar informes, traducir textos y gestionar parte de las comunicaciones corporativas.
En algunos sectores, estas herramientas funcionan como apoyo para aumentar la productividad de los trabajadores. Pero cuando las tareas son altamente repetitivas, las empresas pueden requerir menos personas para ejecutar el mismo volumen de trabajo.
El impacto de la IA tampoco será igual para todos los trabajadores. En las economías avanzadas, las mujeres podrían estar más expuestas debido a que una proporción importante del empleo femenino se concentra en labores administrativas y de oficina, áreas con mayor potencial de automatización.
Los jóvenes también enfrentan un riesgo particular. Muchos puestos de entrada, que tradicionalmente permiten adquirir experiencia laboral y desarrollar habilidades, podrían ser asumidos en parte por sistemas automatizados.
Esto plantea un desafío para las empresas y los gobiernos: crear nuevas vías de formación, prácticas profesionales y oportunidades para quienes ingresan por primera vez al mercado laboral.
Pese a las advertencias, varios economistas recomiendan evitar conclusiones definitivas. Las grandes revoluciones tecnológicas han eliminado ciertos oficios, pero también han abierto nuevos sectores y profesiones.
El fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha planteado que la IA podría incluso generar una escasez de mano de obra, al permitir identificar más problemas y ampliar las posibilidades de innovación.
“El límite no es nuestra imaginación, sino lo que realmente somos capaces de hacer”, afirmó recientemente Bezos, al defender que la inteligencia artificial puede expandir la capacidad de crear productos, servicios y soluciones.
El reto será que la transición no profundice las desigualdades laborales y que los trabajadores puedan adaptarse a las nuevas exigencias del mercado mediante formación, actualización de habilidades y políticas de protección laboral.