¿Los venezolanos sabemos en dónde estamos como sociedad?
Los venezolanos ya nos estamos preparando para la decepción, dice Rosalind Greaves de Pulido, socióloga y psicóloga social, en esta rápida revisión del momento actual
Los venezolanos ya nos estamos preparando para la decepción, dice Rosalind Greaves de Pulido, socióloga y psicóloga social, en esta rápida revisión del momento actual

Las expectativas de cambio del pueblo venezolano son en todo sentido. Muchas personas esperan mejoras significativas en todos los ámbitos, desde el económico hasta el elemental disfrute de los servicios básicos, un giro positivo y sostenible que permita a las familias prosperar en su propio país.
El término «depresión de un pueblo» no es una categoría clínica formal, pero puede usarse metafóricamente para describir el estado emocional colectivo de una sociedad que enfrenta situaciones prolongadas de crisis o adversidad. Esto puede manifestarse en sentimientos generalizados de desesperanza, apatía o desánimo entre la población.
Con Rosalind Greaves de Pulido, socióloga de la UCAB y psicóloga social de la Escuela de Altos Estudios de París, abordamos estos temas.
-¿Cuáles son las expectativas más importantes del pueblo venezolano en cuanto a un cambio positivo en el país?¿Cuán realistas son estas expectativas considerando la situación?
-Creo que aproximadamente un 70% de la población no tiene expectativas positivas. El resto dice tener “fe” en que algo ocurrirá hacia un cambio. O, más bien, «espera» un cambio, más como un deseo que otra cosa. Sin mucha evidencia que sostenga esa esperanza. No se ve claro cómo podría materializarse exitosamente la llegada del presidente electo. Quizás, entre los «esperanzados» los más realistas son los que apuestan por un cambio negociado más que por uno repentino.
-¿Cómo describiría la brecha entre las expectativas del pueblo venezolano y la realidad actual que enfrenta el país?
-El régimen está dando a diario señales muy negativas. Todos los días hay una o varias detenciones tanto de políticos, como de cualquier persona de la población. El gobierno pretende con eso inhibir desde que se formen «deseos» en la población, hasta el «surgimiento» de cualquier intento de movimiento. Siembra miedo, hasta terror. Intenta controlar las redes sociales, que es el único medio de comunicación e información que podría calificarse como relativamente imparcial que está a la mano de la población.
-¿Qué papel juegan las redes sociales y los medios de comunicación en la formación de expectativas sobre el futuro de Venezuela?
-Las redes sociales son las que mayormente influyen en la formaciónde expectativas en la población. La casi totalidad de radioemisorasy televisoras sondel Estado o estánen manos de «afectos» al Gobierno. De esos «afectos» al Gobierno unos lo son por conviccióny otros por interés y protección.
-En cuanto a la migración, hay varios factores a considerar: el primero es que ya se está yendo más gente, convencida de que no habrá cambio y de que la situación general empeorará aún más. Por otro lado, Trump anunció que “deportará a los ilegales”. Y si tiene “éxito” otros países podrían imitarlo, en particular los fronterizos. ¿Cuán resiliente puede llegar a ser un pueblo bajo estos escenarios?
-Muy difícilmenteen estas condicionesel pueblo podrá ser resiliente, llegar la población a unirse, es decir, la poblacióncon organizaciones, instituciones ya sean oenegés, gremios o sindicatos. Esa unión colectiva es un requisito para que pudiera darse algúnmovimiento conposibilidades de algún éxito. Esa posible uniónha sido combatida e impedida por el régimen de diversas maneras: divide y vencerás.
-¿Cómo puede la sociedad venezolana prepararse para enfrentar una posible decepción?
-En mi opinión, la población ya se estápreparando para la decepción. Observa cómo pasan los días sin novedad que pudiera calificarse de positiva, más bien sucedetodo lo contrario.
-¿Podría haber una depresión colectiva? ¿Qué signos deberíamos observar?
-Repito: ya hay una depresióncolectiva que se acrecienta díaa día.
-¿Cuáles son las señales?
-Hay muchas maneras de lidiarcon la depresióny entre ellas la másusual es refugiarse en lo propio, lo familiar, el vecindario cuanto más.Muchos ya no se quejan, no comunican sus sentimientos, sus miedos, sus deseoso esperanzas, es como perder el tiempo…
En zonas populares donde el contacto interpersonales necesariamente alto ya saben cómo piensan sus vecinos. Las posturas antigobierno son la grandísimamayoría y la excepción son los afectos al gobierno. Y de esos, la mayoría lo son por conveniencia y seguridad, no por convicción.
Otra formade encarar la situaciónesnegar o no reconocer plenamente lo mal que lo estánpasando.
Otros, literalmente tratan de hacerse “los locos”.Comoquien dice,tratan de «no pararle» a la situación. Frases como “hay que echar para adelante”revelan esa postura donde no se observan signos de un intento o plan de lucha, sino una estrategia de sobrevivencia.
-¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los venezolanos que tienen esperanzas de un futuro mejor para su país, tanto para quienes vivimos aquí como quienes están fuera?
-Mi mensaje esquetenemos que unirnos cada vez más, que hay que hacer un frente común, una pared como quien dice, de resistencia. No podemos «tirar la toalla”.En este sentido es muy importante la comunicaciónde los venezolanos que estánen el exterior y los que estánen Venezuela. Cultivar esa comunicacióny la convergencia de estrategias es vital.