Espectáculos

Las 7 huellas que dejó David Bowie en la pantalla

Prendo el celular y cinco mensajes repiten la misma pregunta: ¿viste que murió David Bowie? Devuelvo la interrogante con la esperanza de que sea uno de los tantos asesinatos que solo suceden en las Redes Sociales. Pero no, es cierto. David Robert Haywood Jones no nos dirá de nuevo, en directo, que podemos ser héroes.  Falleció a los 69 años. El número, pienso, es revelador. 69 es la posición sexual que puedes practicar sin importar si tienes un pene o una vagina o ambos. Duncan Jones, su hijo cineasta, que nos regaló esa estupenda locura llamada Moon, lo despidió en Twitter con una hermosa foto en la que juegan al caballito. A mi derecha está mi hijo, de 5 años, hoy 11 de enero comienza de nuevo sus clases. Sigue dormido. No sabe quién es Bowie, espero vivir lo suficiente para explicárselo en detalle. Sí, estoy trágico. Y sí, estoy triste. Leo a Guillermo del Toro.

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El cineasta mexicano afirma que  Bowie demostró que “una rareza era una cosa preciosa”. Si recordamos las magníficas Hellboy y El Espinazo del Diablo, entendemos la empatía. Y he allí la trascendencia de El Duque Blanco: era el espejo donde los raritos podíamos mirarnos. Dicho esto, vienen a mi memoria mis dos hermanos mayores. Uno porque me hizo ver Laberinto, donde conocí al maléfico Jareth y al otro porque dejó a mi alcance el disco Alladdine Sine. Se trata de un LP editado un año antes que yo naciera, en 1973, pero que escuchaba en los 80s cuando la clase obrera de mi casa debía ir a trabajar. Lo hacía con un sentido de culpabilidad grande porque un hombre maquillado, con un rayo azul sobre un ojo, aparecía en la carátula. Para los que íbamos a misa cada domingo, obviamente eso era pecado.

Por su puesto que no entendía ni papa de lo que decían las cornetas. Lo importante en ese momento no era comprender el Glam Rock sino contagiarse. No en balde, la primera vez que una fuerza policial me detuvo fue por tener un corte punk. Fue el mismo año en que mi madre no quería inscribirme en el liceo por pena a que la vieran con un niño que tenía el cabello más raro del mundo. Como homenaje a todas estas cosas que me vienen a la memoria gracias a Bowie, hago aquí una lista de sus mejores 7 apariciones en la pantalla.

1. The Man Who Fell to Earth

En 1976, Nicolás Raeg se atreve a convertir en imágenes las palabras del escritor Walter Trevis. Bowie interpreta a Thomas Jerome Newton, un extraterrestre cuya misión es salvar a su planeta de una profunda sequía. En la Tierra encuentra los recursos necesarios para generar un plan de regreso. Sin embargo, el gobierno lo descubre y le detiene. Lo que pudo ser una gran cinta terminó en una obra menor debido a los caprichos del director. La manera de relacionarse del ser humano y sus necesidades (comer, beber y aparearse), vistas a través de un extraterrestre dotaban al libro de una agudeza que desaparece en el guión adaptado. A ello se suma una serie de planos y escenografías pobres. Bowie fue una elección obvia porque el cantante había interpretado durante mucho tiempo a Ziggy Stardust, un alien en medio de un mundo apocalíptico con una imagen andrógina muy marcada. A pesar de sus defectos, The Man Who Fell to Earth es un filme de culto.

2. Laberinto

A muchos no les sonará el nombre de Jim Henson, pero sí el de Los Muppets. Pues bien, fue él quien creo a estas marionetas que forman parte de nuestra infancia. En los 80’s, cuando creíamos que todo era posible e influenciado por cuentos como Alicia en el País de las Maravillas, dirigió Labyrinth, la historia de una preciosa adolescente (Jeniffer Connelly), que debe luchar por recuperar a su hermanastro de las garras del Rey de los Gobblins (David Bowie). La película, vista con los ojos de hoy presenta muchos defectos en el departamento de efectos especiales, a pesar del asesoramiento de George Lucas. No obstante, es un filme de múltiples lecturas, que presenta a extraordinarios personajes secundarios (no he olvidado a Ludo, un peluche gigante que puede hablar con rocas) y en el que Bowie hace gala de su elegante presencia y magnífica voz. Por cierto, de adultos entendemos mejor por qué Jareth quiere quedarse con Sarah. Algo inquietante la conclusión, dada la diferencia de edad entre uno y otro.

3. Basquiat

Bowie como Andy Warhol, ¡cómo no se nos había ocurrido antes! Es inexplicable que no lo hayan utilizado para una biopic de HBO. Basquiat (1996) es una obra del entonces debutante Julian Schnabel, quien luego sería reconocido por obras más sólidas como Antes que Anochezca (2000) y la brillante La escafandra y la mariposa (2007). Narra la historia del pintor neoexpresionista y postmoderno Jean-Michel Basquiat. Además del cantante, la cantidad de secundarios con estrella obligan a ver este filme: Benicio del Toro, Gary Oldman, Dennis Hooper, Tatum O’Neal, Courtney Love, Christopher Walken, Willem Dafoe, Sam Rockwell, Vincent Gallo… David hace un corto pero importante papel como el mejor amigo del protagonista.

4. The Prestige

La primera vez que vi esta película pregunté: ¿quién es este de bigotico que me parece conocido? Es como una versión afeminada del Jefe de Policía Jim Gordon (Gary Oldman en Batman Begins). Pues es Bowie metiéndose en la piel del científico Nikolas Tesla. El personaje le iba como anillo al dedo si recordamos que el inventor y ganador de la llamada Guerra de las Corrientes (una disputa con Thomas Alvas Edison) era tan excéntrico que le daba igual generar un teorema o inventarlo si ese era el camino para convencer a inversionistas para estudiar nuevos fenómenos eléctricos. The Prestige (2006) es una fantástica cinta de Cristopher Nolan, que cuenta la rivalidad entre dos magos (Christian Bale y Hugh Jackman), obsesionados por conseguir el truco perfecto. Uno de ellos contacta a Tesla, pues se cree que es capaz de teletransportar materia. De los 38 filmes en los que apareció Bowie, este es uno de los más valorados y con mayor número de nominaciones a los Oscar (dos).

5. The Hunger

Titulada en estos lares como El Lado Oscuro del Deseo, esta serie de televisión nació en 1997 y murió en 2000. Pero su origen data de 1983, cuando Tony Scott filmó El Ansia, protagonizada por Catherine Deneuve, Susan Sarandon y David Bowie. La película no tuvo éxito, sin embargo como suele suceder con algunos trabajos, con el tiempo se creó una legión de seguidores que animaron a los hermanos Scott (sí, incluyendo a Ridley) a trabajar en un proyecto para  la pequeña pantalla con mucha sangre y sexo. La combinación es maravillosa para los que amamos el terror. Bowie relevaría a Terrence Stamp como el presentador de los episodios en la segunda temporada. De todos, por el que debemos prestar atención a este compendio de historias es el segmento “Menage a trois”, con la magnífica presencia de Karen Black, un desconocido Daniel Craig (dando sus primeros pasitos en la industria) y una hermosa Lena Headey, que al final rinde un poderoso homenaje a Blade Runner.

6- La última tentación de Cristo

Martin Scorsese puede jactarse haber realizado la película sobre el Jesús más creíble, con un Willem Dafoe inmenso, gracias al excelente guión de Paul Schrader, quien a su vez exprime lo mejor de la novela de Nikos Kazantzakis. El filme, calificado por el propio director como ficción, es un giro inteligente sobre lo que habría pasado si en lugar de morir, Cristo hubiera decidido vivir sus últimos años en familia. Multipremiada fuera de Estados Unidos, La última tentación de Cristo (1988) fue nominada al Oscar en el apartado de Mejor Director. A Bowie le tocó interpretar a un personaje clave en la historia del cristianismo: Poncio Pilato, el quinto prefecto de la provincia romana de Judea, que “se lavó las manos” y dejó libre a Barrabás, lo que años después le permitiría a Richie Ray y Bobby Cruz hacer una pieza bailable del asunto.

7- Zoolander

Como en La última tentación de Cristo, Bowie tiene la responsabilidad de decidir el futuro de la humanidad. Se trata de la batalla entre los dos hombres más sexis del planeta: Derek Zoolander (Ben Stiller) y Hansel (Owen Wilson). Vemos aquí a Bowie en su salsa, impecable, con una extensa y perfecta alisada caballera. Es el árbitro de un duelo callejero entre modelos. Zoolander (2001) es un brillante filme de Stiller, que parodia al universo de la moda como ningún otro (tal vez Robert Altman se acerque con Pret-a-Porter), usando a los propios elementos del sistema (modelos y diseñadores). Que Bowie forme parte de este proyecto, cuando se despedía de la gran pantalla, habla de la capacidad que tuvo para reinventarse en un mundo dominado por el cliché.

Bonus track:

El agente Phillip Jeffries. Ahora que regresa la formidable Twin Peaks (la primera la pasaba Venezolana de Televisión, cuando realmente era de todos los venezolanos), es importante recordar que Bowie formó parte del maravilloso y extraño mundo creado por David Lynch.

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