Atlético Venezuela

Los méritos de Pallarés

Táchira está en la liguilla. Hace dos torneos cortos que no lo hacía y para un llamado “grande” del campeonato venezolano estar ausente de la lucha por el título es un mazazo, máxime si se entiende que en el tan benévolo y permisivo sistema de competición quedarse fuera significa no estar entre los primeros ocho. Es decir, quedar de la mitad hacia debajo de la tabla no debe ser agradable para un club que desde hace ya tiempo ha recibido una fortísima inversión.

Jan Hurtado deja el Deportivo Táchira

El jugador de ascendencia colombiana, Jan Hurtado, informó que dejó su equipo, Deportivo Táchira, por supuestamente ser víctima de presiones, que de acuerdo al comunicado difundido por Twitter, viene siendo víctima desde el pasado mes de agosto de 2017, cuando el carrusel aurinegro enfrentó al Atlético Venezuela.

Un paradigma en los modelos de gestión del fútbol

En una reciente entrevista ofrecida por el presidente de Atlético Venezuela, Rubén Villavicencio, a un conocido programa radial, el mandatario del joven club revelaba que el traspaso de Yangel Herrera al City Football Group (propietarios de Manchester City, New York City, entre otros importantes cuadros en el mundo) servía para recuperar la inversión hecha por los dueños en los últimos cinco años. Un gran ejemplo de gestión económica en medio de la crisis.

El efecto Pallarés

Cuando en el pasado mes de mayo Atlético Venezuela anunciaba que la dirección técnica la asumiría un español, muchos escribieron Alex Pallarés en la barra de Google para saber de quién se trataba. Luego de un Torneo Apertura complicadísimo, en el que deportivamente el club arrancaría el siguiente semestre solo un punto por encima del descenso, era extraño o curioso que la directiva del equipo que hace vida en Fuerte Tiuna le diera las riendas a un extranjero, desconocido en estos pagos, pero no tanto en su tierra.

Defender el resultado: otra mentira más

El miedo a ganar es otra de las tantas influencias en los comportamientos de un equipo de fútbol. Ese temor normalmente se manifiesta en modificaciones "defensivas" que buscan "amarrar el triunfo" y se confunden con el miedo a perder. Vale la pena preguntarse por qué se insiste en repetir conductas, desechando la no linealidad del juego.