Escuelas venezolanas están marcadas por la violencia, la ausencia y el hambre
María Arias puso sus cuadernos en su mochila, tomó un cambur para compartir con su hermano y su hermana y se encaminó hacia su escuela secundaria a través de calles estrechas y tan violentas que los taxis no se aventuran por este barrio, no importa lo que les paguen. Esperaba que al menos uno de sus profesores fuese a clase.