La presidenta brasileña denuncia como un "golpe de Estado" el proceso de impeachment impulsado por la oposición, que la acusa de manipular las cuentas públicas en 2014, el año de su reelección, y en 2015.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tilda de "traidor" a su vicepresidente Michel Temer y lo acusó de apoyar el juicio político con que la oposición quiere sacarla del poder, mientras gana terreno en el Congreso el proceso de destitución que ya tiene en jaque a la heredera de Lula da Silva.
Sin mencionar su nombre, Dilma Rousseff denunció que Michel Temer filtró voluntariamente una grabación en la que daba por hecho que el próximo domingo la Cámara de Diputados admitirá el pedido de impeachment.
La crisis política en Brasil está retrasando la recuperación económica del gigante suramericano, sumido por segundo año seguido en una recesión, estimó este martes un alto representante del Banco Mundial (BM). "Los factores económicos ahora interactúan con un ambiente complicado a nivel político y judicial", lo que inhibe las inversiones, dijo el economista jefe para América Latina del BM, Augusto de la Torre, en rueda de prensa.
La decisión de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados de Brasil de dar luz verde al juicio político contra Dilma Rousseff, convierte a la presidenta en la más amenazada con la destitución entre una extensa lista de autoridades cuyos mandatos fueron puestos en entredicho.Además de Rousseff, cuyo juicio político con fines destituyentes depende ahora del pleno de la Cámara baja, los dos siguientes en la línea de sucesión de la Presidencia también están amenazados por procesos que les pueden costar el mandato: el vicepresidente, Michel Temer, y el presidente de los Diputados, Eduardo Cunha.
La economía brasileña se contraerá 3,77% este año, un pronóstico peor al que se tenía hace una semana, y la inflación alcanzará 7,14%, cifra que mejora la de siete días atrás, según las últimas proyecciones divulgadas este lunes por el Banco Central.
Si hay algún país Brasil-dependiente en Latinoamérica es Argentina pero la crisis en el gigante sudamericano hace también temblar al resto de la región.
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Cargado del carisma que le caracteriza, Luiz Inácio Lula da Silva se ha embarcado en "gira" política para conseguir el respaldo de las bases y recabar los apoyos necesarios para garantizar la permanencia de Dilma Rousseff en el cargo.
La petrolera estatal Petrobras, la mayor empresa de Brasil y que cuenta con 57.046 trabajadores, calcula que puede convencer a 12.000 de ellos de renunciar con un nuevo programa de despidos voluntarios que anunció este viernes, en el marco de sus esfuerzos para reducir costos y en medio de un escándalo por corrupción con ondas repercusiones políticas.]]>
La semana próxima termina el plazo de la defensa de la mandataria brasileña Dilma Rousseff en una comisión de diputados que evalúa un pedido de juicio para destituirla por supuesta adulteración de las cuentas públicas.
El líder del principal partido de oposición en Brasil opinó el jueves que la asediada presidenta Dilma Rousseff está perdiendo poder en medio de un escándalo de corrupción que está comprometiendo su capacidad para sacar al país más grande de América Latina de su peor recesión en décadas.
La manifestación en la capital brasileña es una de las convocadas en 31 ciudades del país y algunas en el extranjero por el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y Rousseff y por la Central Única de los Trabajadores (CUT).
La tasa de aprobación del Gobierno de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se mantiene en un escaso 10 %, en momentos en que el Congreso discute un eventual juicio con miras a su destitución, según un sondeo divulgado hoy
"Conozco la situación venezolana desde 1998 y algunos sectores de comunicación de este país están generando en Brasil el mismo clima de Venezuela. En este clima es más difícil programar el futuro", señaló Lula durante una rueda de prensa con corresponsales extranjeros en Sao Paulo.
El vicepresidente brasileño Michel Temer intenta convencer a su partido, el PMDB, de romper de forma absoluta con el gobierno de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, quien necesita salvar la coalición para evitar su eventual destitución por el Congreso.