El intelecto acorralado

Susana Raffalli: "No tengo nada que esperar de un Estado que miente"

La experta en seguridad alimentaria Susana Raffalli guarda algunas similitudes con Arístides Calvani, el casi santificado canciller del primer gobierno de Rafael Caldera. Al igual que los Calvani, los Pietri, los Consalvi, los Lucca o los Penzini, la hermana menor del constitucionalista Juan Manuel Raffalli esconde ancestros de Córcega detrás de un apellido con camuflaje italiano.

Tomás Straka: “Hay que entender esta bomba para desactivarla”

En estos días se estrena Anthropoid, la inclemente película que reconstruye los hechos que derivaron en la masacre nazi del pueblo checo de Lídice en 1942 y, por extensión, en el cambio de nombre de un barrio del noroeste de Caracas. El historiador Tomás Straka viene del otro tipo de intolerancia: por parte paterna, desciende de alemanes expulsados de la desaparecida Checoslovaquia como represalia por el nazismo.

Daniela Guerra: “Estudié Derecho en el momento correcto”

Daniela Guerra se graduó bajo fuego, literalmente. En aquel febrero de 2014 que se puso la máscara de la V de Vendetta, esta chama zuliana —que podría hacer casting para protagonizar una serie de TV al estilo La Ley y el Orden estaba esperando por su título de abogada en la Universidad Rafael Urdaneta y debió elegir un camino: seguir participando en las erupciones regionales contra el gobierno de Nicolás Maduro o ponerse a documentar casos de detenciones arbitrarias, incluidas las de sus propios compañeros.

Erik Del Búfalo: “Estamos más cerca del fascismo que del estalinismo”

Casi tiene que pedir perdón porque el color de sus ojos es idéntico al de su camisa o al del cielo despejado de Caracas a comienzos de año. Erik Del Búfalo, el filósofo de Chacao que se ha vuelto una especie de Bob Dylan del malestar irredento por su denuncia del chavismo, pero sobre todo de lo que llama “sumisión” de la MUD, asegura que es un creyente de la multiculturalidad y del intercambio entre grupos humanos, a pesar de que algunas de sus posturas puedan ser interpretadas como clasistas.

Emilia Díaz-Struck: “Cuando el periodismo resulta incómodo, la reacción histórica ha sido deslegitimarlo”

Los que la conocen dicen que es lo más parecido en Venezuela a una criatura de Spotlight, la película premiada con el Oscar acerca de los periodistas que destaparon el escándalo de los curas pederastas en Boston: una investigadora superdotada y extrañamente discreta en medio de una profesión de egos muy bocones y espueleados, que puede pasar horas ante una hoja de cálculo de Excel detectando gloriosas sinfonías invisibles entre el ruido de datos inconexos.

Rodrigo Blanco: "Un héroe es incapaz de crear cultura"

Su narrativa ha sido comparada con un terremoto y, junto a ella, encierra otra naturaleza incontrolable: la de polemista, requisito cuasi indispensable del buen intelectual, aunque, para variar, Rodrigo Blanco Calderón (Caracas, 1981) no se considera uno. “Es el autor más importante de su generación, pero también ha corrido el riesgo de asumirse como la voz de su generación, lo que le ha traído no pocos enemigos. Para mí es mejor cuentista que novelista”, justiprecia un crítico literario, que prefiere resguardar su nombre, al autor de Thenight (2016) y tres libros de relatos.

Anabella Abadi: “Los economistas no nos salvamos de la crisis”

Los economistas integran un coro griego fatalista y predominantemente masculino que todas las mañanas, desde el programa de César Miguel Rondón y otras escasas orchestras de independencia, advierte al gobierno sobre las trágicas consecuencias de su conducta: inflaciones de cuatro dígitos, maxidevaluaciones y canastas básicas que ascienden a los cielos.

Daniel Esparza: Democracia y gobierno militar son incompatibles

Pertenece a la categoría del intelectual que se va, pero no se despega. Daniel Esparza (Caracas, 1978) ha sido profesor de Arte en la UCV y de Filosofía en la USB, y actualmente cursa un posgrado sobre religión en la Universidad de Columbia, y aunque se presenta en inglés en su cuenta @Esparzari, tuitea bilingüemente como si se estuviera calando las cadenas de Maduro en Nueva York.