#GenteDelOficio

Tudela puso el sombrero, hasta que el gobierno lo impidió

Una decisión de la Alcaldía de Caracas en 2018 deja en el olvido uno de los oficios de Caracas que se preservaban como fósiles en la memoria. La sombrerería Tudela, diagonal a la casa natal de Bolívar, donde presidentes como Betancourt, Caldera y Campins compraban ejemplares, ahora es obligada a bajar su santamaría

Iván García: sabe a juventud

A partir de los 14 años, Iván García, conocido por muchos como "Linguini" (por su parecido con el protagonista de Ratatouille), inició sus estudios de gastronomía para luego llegar a la capital y seguir preparándose hasta ser lo que es hoy día

Ivo contreras trabaja pelo a pelo

Una labor que a muchos les encoge el corazón. Este hombre de manos lisas y temple sanador es el hacedor del más bello oficio: teje pelucas con pelo no sintético para mujeres con cáncer

Antonio Ochoa: el venezolano que rediseña China

Ochoa, que a duras penas machuca el mandarín, apostó por China y la hizo su casa. Desde entonces se ha encumbrado como uno de los arquitectos occidentales más reputados del país. El comunismo de Mao es hoy una entelequia. Por doquier se ve el desarrollo y la prosperidad. Prueba de ello son las edificaciones del complejo habitacional de la Gran Muralla, del que fue parte del proyecto

La historia detrás de un Toronto

El señor Ernst Weitz salió de Polonia, justo antes de la invasión nazi. Vino a estas tierras a endulzarnos la vida. Con apenas 19 años se convirtió en aprendiz de confitero industrial en Viena —donde aprendió algunos de los secretos de lo que sería su oficio y pasión de vida.

Juan Palaez, en busca del brillo perpetuo

Quienes ostentan sus diamantes desconocen que fueron acariciados tiempo antes, incluso con mucha más pasión, por esos artistas que forjan joyas. Hoy en día pareciera que el oficio se marchita, no por falta de joyeros sino por la escasez de materiales y de clientes elegantes que se atreven a desfilar caros fulgores

Rafael Laporta: con el tiempo en las manos

Con esa sapiencia muda de místicos y anacoretas este relojero, bien armado de pinzas y paciencia, sabe del trajinar de las máquinas que cuentan o marcan las horas. Su trabajo está en ganarle segundos, minutos al paso indefectible de la vida. Su visa al cielo