Internacionales

Cubanos en Miami salen a celebrar muerte de Castro, el fin de una era

Decenas de cubanos se congregaron hoy con banderas de su país y de Estados Unidos en el café Versailles de Miami al conocer la muerte de Fidel Castro, líder de la Revolución que llevó a miles de personas a huir de Cuba desde 1959.Los canales de televisión locales están mostrando imágenes de la multitud a las afueras del famoso café, que ha sido escenario de celebraciones semejantes cada vez que se intensificaban los rumores de la muerte de Fidel Castro, y de manifestaciones de protesta y reuniones de los exiliados en Miami.Muchos sonreían a la cámara, otros lloraban de la emoción y algunos bebían champán directamente de la botella sin importarles las cámaras ni los fotógrafos.La noticia de la muerte de Fidel Castro, el "fundador de la Revolución", fue dada por su hermano Raúl Castro, actual presidente de Cuba, poco antes de la medianoche por lo que todavía muchos miamenses de origen cubano no se enteraron.La famosa calle 8 de Miami, la avenida principal de la Pequeña Habana, está cortada porque la gente ha ocupado la calzada, según puede verse en las imágenes de televisión.En unas declaraciones a Efe Ramón Saúl Sánchez, líder de la organización del exilio cubano Movimiento Democracia, se lamentó hoy de que la muerte de un "tirano" como definió a Fidel Castro no vaya a significar "la libertad del pueblo de Cuba"."Es la tristeza más grande que tengo en mi corazón", señaló en declaraciones a Efe este activista a quien la noticia de la muerte de Castro le sacó de la cama como a muchos otros miamenses.Fidel Castro falleció a los 90 años de edad en la noche de este viernes, 25 de noviembre, a las 22.29 hora local (3.29 GMT del sábado), informó hoy su hermano, el presidente Raúl Castro en una alocución en la televisión estatal.Los restos del líder histórico de la Revolución cubana serán cremados "atendiendo su voluntad expresa", explicó Raúl Castro, visiblemente emocionado. 

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La disidencia cubana, ante el reto de lograr una mayor influencia social

Unida en el reclamo de libertad y democracia para Cuba pero fragmentada en múltiples grupos, la disidencia interna asiste a la muerte de Fidel Castro con el reto de lograr mayor influencia social, en una época en que las nuevas tecnologías han abierto espacios a la crítica y el descontento.

Los disidentes y opositores a Castro surgieron casi al tiempo del triunfo de la revolución y se han mantenido con altibajos como un elemento siempre presente en la isla y siempre acusados por el régimen como «contrarrevolucionarios» y «mercenarios» al servicio de Estados Unidos.

Muchos de ellos conocieron largos años de cárcel como el «Grupo de los 75», los opositores que en la «Primavera Negra de 2003» fueron condenados a penas de hasta 28 años de prisión, acusados de conspirar con Estados Unidos, atentar contra la independencia del Estado, y socavar los principios de la revolución.

Bajo el mandato de Raúl Castro, entre 2010 y 2011, se produjo la excarcelación de la mayor parte de esos y otros presos políticos, uno de los principales reclamos históricos de la disidencia.

Pero aquel proceso, fruto de la mediación de la Iglesia Católica, fue muy criticado por una parte de la oposición porque la mayoría de las liberaciones se produjo bajo la condición del exilio.

La disidencia denuncia que la represión política se ha mantenido con Raúl Castro aunque bajo un formato de «baja intensidad» con múltiples arrestos y detenciones temporales que duran horas o días, sin faltar el «repudio» como se conoce a los actos oficialistas de acoso y hostigamiento contra grupos opositores.

En medio de un férreo sistema de control social, los críticos han intentado en más de medio siglo de castrismo múltiples formas de protesta y resistencia para hacer visibles sus demandas: desde los presos «plantados» que se negaban a vestir el uniforme penitenciario, hasta las huelgas de hambre y sed o las caminatas pacíficas de las disidentes Damas de Blanco.

Pero en un país donde todos los medios de comunicación están controlados por el Estado, la única publicidad que el oficialismo da a los disidentes ha sido para denunciar sus actividades «subversivas» con programas especiales para tratar de demostrar sus vinculaciones con el Gobierno de Estados Unidos, con la CIA y con los grupos anticastristas en el exilio.

Tras el retiro de Fidel Castro en 2006, los grupos disidentes veteranos han mantenido su activismo y la mayoría coincide en apostar por una transición pacífica hacia la democracia.

Destacan la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) que lidera Elizardo Sánchez y las Damas de Blanco.

Otro nombre destacado de la actual disidencia es Guillermo Fariñas, psicólogo y periodista independiente con 25 huelgas de hambre en su haber, entre ellas la de 4 meses que realizó en 2010 para exigir la libertad de los presos políticos tras la muerte del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo tras un ayuno en la cárcel, y la más reciente en el verano de 2016.

Uno de los grupos que se ha consolidado en los últimos años es la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) liderada por el exprisionero del «Grupo de los 75», José Daniel Ferrer, y con especial arraigo en Santiago de Cuba y en las provincias orientales de la isla.

Además de la represión y el hostigamiento, la disidencia ha sufrido en los últimos tiempos notables pérdidas como la del reconocido opositor Oswaldo Payá, fallecido a los 60 años en junio de 2012 en un accidente de tráfico.

Payá era el coordinador del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) y el promotor del llamado «Proyecto Varela», con el que propuso un referendo para una transición democrática y pacífica en la isla y que presentó en 2002 en el Parlamento cubano con el aval de miles de firmas.

Payá fue el primer cubano en recibir, en 2002, el premio Sájarov del Parlamento Europeo a los Derechos Humanos, institución que en años posteriores también otorgó el reconocimiento a las Damas de Blanco y a Guillermo Fariñas.

A la oposición «clásica», en los últimos años se sumaron voces más jóvenes que encontraron en las nuevas tecnologías, a pesar de las leoninas restricciones que existen en la isla sobre internet, una manera de canalizar las críticas al sistema.

La más famosa es Yoani Sánchez, autora del blog «Generación Y», en el que refleja su visión sobre la cotidianeidad de la isla y quien fue reconocida con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital en 2008, año en que la revista «Time» la incluyó en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo.

Activa usuaria de la red social Twitter, como parte de sus iniciativas para promover el uso ciudadano de la red, ha impulsado concursos, talleres para blogueros y escribió manuales para utilizar la plataforma WordPress o «tuitear» desde un teléfono móvil.

Desde 2014, dirige el periódico digital independiente «14ymedio»,censurado en la isla.

Para el régimen cubano, Yoani Sánchez pertenece a una nueva clase de «contrarrevolucionarios» que el oficialismo califica como «cibermercenarios» fabricados por Estados Unidos.

Muchos miembros de la disidencia interna han podido expresar sus denuncias sobre la falta de libertades y de respeto a los derechos humanos en la isla más allá de las fronteras cubanas, gracias a la reforma migratoria de 2013 que acabó con las restricciones para viajar al exterior y regresar al país.

Varios disidentes como Fariñas o la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, la bloguera Yoani Sánchez o el activista Elizardo Sánchez, entre otros, no han tenido problemas en los últimos años para viajar al exterior y regresar a Cuba.

Fidel Castro falleció a los 90 años de edad en la noche de este viernes, 25 de noviembre, a las 22.29 hora local (3.29 GMT del sábado), informó hoy su hermano, el presidente Raúl Castro en una alocución en la televisión estatal.

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