El dirigente cubano Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras más influyentes del aparato político y de seguridad del régimen cubano durante más de seis décadas, murió a los 94 años, según informó este domingo el mandatario Miguel Díaz-Canel.
“La partida física del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre”, escribió Díaz-Canel en redes sociales, donde destacó su “fidelidad absoluta” a Fidel y Raúl Castro, así como su “consagración al servicio de la Patria”.
No se ofrecieron detalles oficiales sobre la causa, la hora ni el lugar de su fallecimiento.
Valdés fue una figura central de la llamada “Generación Histórica” de la Revolución cubana. Participó en el asalto al cuartel Moncada en 1953, en la expedición del yate Granma en 1956 y en la guerrilla liderada por Ernesto “Che” Guevara durante la invasión del centro y occidente de la isla, siendo uno de los pocos dirigentes que participó en los tres episodios fundacionales del castrismo.
Durante décadas ocupó cargos clave dentro del Estado cubano, especialmente en el Ministerio del Interior, desde donde se consolidó el sistema de inteligencia, seguridad del Estado, policía y control penitenciario. Su trayectoria estuvo marcada por su rol en la construcción del aparato de control político del régimen.
Diversos testimonios y organismos de derechos humanos lo señalan como una de las figuras responsables de la estructuración de mecanismos de represión contra opositores, disidentes, religiosos e intelectuales. Nunca expresó arrepentimiento por su papel en la etapa revolucionaria y defendió en distintos momentos el uso de la violencia como herramienta política.
Apodado en círculos oficiales como “Ramirito”, Valdés ocupó también responsabilidades en áreas estratégicas como telecomunicaciones, energía e inversiones estatales. En 2009 regresó al núcleo del poder como vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, y en los últimos años se mantenía como una de las figuras históricas aún presentes en la estructura institucional.
Su muerte reduce aún más el grupo de dirigentes de la generación fundacional del castrismo que permanecía con vida o con visibilidad pública.
Con información de 14ymedio.com