Irán cierra el estratégico estrecho de Ormuz tras bombardeos israelíes en el Líbano
Teherán clausura la principal arteria petrolera del planeta en represalia por la ofensiva israelí en territorio libanés. La medida rompe el pacto provisional alcanzado con Washington hace apenas una semana y congela las negociaciones nucleares entre ambas potencias
El frágil cimiento de la diplomacia en Oriente Medio ha vuelto a resquebrajarse. Las Fuerzas Armadas de Irán anunciaron este sábado el cierre total al tránsito marítimo del estrecho de Ormuz, la principal arteria de suministro petrolero del planeta. La drástica medida se toma en represalia por las continuas operaciones militares de Israel en el sur del Líbano, una ofensiva que Teherán califica como una «despiadada matanza» y que dinamita los recientes esfuerzos internacionales por estabilizar la región.
A través de un comunicado difundido por la agencia oficial IRNA, el Cuartel General Central Jatam al Anbiya —máximo mando del Ejército iraní— responsabilizó directamente a Estados Unidos por el colapso de las negociaciones. Según el mando militar, Washington incumplió la primera cláusula del memorando de entendimiento bilateral que buscaba poner fin a las hostilidades, al ser incapaz de frenar los bombardeos de su principal aliado, Israel, contra territorio libanés.
El cierre de esta vía marítima clave ocurre apenas una semana después de que Teherán y Washington pactaran un acuerdo provisional para detener los combates en todos los frentes y reabrir el paso, el cual permanecía bloqueado por Irán desde el estallido del conflicto generalizado el pasado 28 de febrero. La decisión militar no solo sepulta ese avance, sino que ha provocado la suspensión inmediata de las reuniones de alto nivel que ambos países tenían previstas para consolidar un pacto definitivo sobre el programa nuclear iraní.
Escalada en el terreno y ruptura de la tregua
A pesar de que fuentes oficiales de Israel y Estados Unidos habían deslizado bajo condición de anonimato un principio de alto el fuego el pasado viernes, la realidad en el terreno desmintió la diplomacia. Bombardeos israelíes en el sur del Líbano cobraron la vida de al menos siete personas este sábado. Tel Aviv justificó los ataques como una respuesta defensiva ante presuntos proyectiles lanzados por el grupo chií Hizbulá, insistiendo en que mantienen su compromiso con la tregua, un argumento que Irán considera insostenible frente al desplazamiento forzado de cientos de miles de civiles libaneses.
La comunidad internacional observa con alarma este nuevo cerco en Ormuz. A mediados de abril, la administración estadounidense ya había respondido a los bloqueos previos imponiendo un estricto cerco naval sobre los buques y puertos de la República Islámica. El Cuartel General Central Jatam al Anbiya advirtió que el cierre del estrecho es apenas el «primer paso» de una contraofensiva logística y que ya se planifican nuevas medidas de presión en caso de que las fuerzas israelíes no abandonen de inmediato los territorios ocupados en el sur del Líbano.
No hubo acuerdos prácticos en las negociaciones con Irán y el mandatario estadounidense anunció un cierre perimetral y el próximo desminado del estrecho de Ormuz