¿El "virrey" de Marruecos es el cerebro de la invasión de Ceuta?
Fouad Ali El Himma podría haber articulado la oleada de migrantes a Ceuta como parte de una estrategia contra el gobierno marroquí
Fouad Ali El Himma podría haber articulado la oleada de migrantes a Ceuta como parte de una estrategia contra el gobierno marroquí

La llegada masiva de decenas de miles de marroquíes a Ceuta entre el miércoles y el viernes no fue únicamente el resultado de una actuación de las mafias ni de una relajación accidental de la vigilancia fronteriza. Fuentes marroquíes en Francia conocedoras de las estructuras de poder del reino señalan a Fouad Ali El Himma, consejero y amigo personal de Mohamed VI, como el hombre que estaría detrás de una operación destinada a debilitar al Gobierno de Aziz Akhannouch y reforzar su control sobre el aparato del Estado, a menos de dos meses de las elecciones legislativas.
El Himma, que además de ser el chambelán es conocido en determinados círculos como el «virrey», habría utilizado el descontrol migratorio para desacreditar al Gobierno de Akhannouch, demostrar su dominio sobre los resortes del Estado y reforzar al Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), creado por él de cara a los comicios del próximo 23 de septiembre.
La crisis comenzó a gestarse el miércoles y alcanzó su mayor intensidad durante el jueves. Miles de personas procedentes no solo de las localidades próximas a Ceuta, sino también de Casablanca, Rabat, Tánger, Marrakech y otras ciudades marroquíes, se dirigieron hacia la frontera. Muchas accedieron a la ciudad autónoma nadando, bordeando los espigones o descendiendo hasta el mar por zonas escarpadas.
Las estimaciones iniciales han situado en 60.000 el número de personas que alcanzaron territorio español. El flujo desbordó la capacidad de Ceuta, provocó escenas de caos y obligó a movilizar recursos policiales, militares y humanitarios. Una parte considerable de quienes entraron terminó regresando posteriormente al país vecino ante la imposibilidad de abandonar la ciudad autónoma y la falta de alojamiento, comida y recursos básicos.
El Gobierno español y las autoridades marroquíes atribuyeron inicialmente la movilización a los rumores difundidos en redes sociales y a las mafias dedicadas al tráfico de personas. Esos mensajes aseguraban que quienes alcanzaran Ceuta por mar no podrían ser devueltos inmediatamente, a raíz de una reciente sentencia del Tribunal Supremo.
Esa explicación, sin embargo, no aclara por qué las fuerzas de seguridad marroquíes permitieron inicialmente que grupos multitudinarios avanzaran hacia la frontera ni cómo miles de personas pudieron desplazarse desde diferentes puntos del país sin que se cerraran accesos, estaciones y principales vías de conexión con el norte. La actitud inicial de los agentes marroquíes ha alimentado las sospechas de que el flujo fue tolerado durante las primeras horas y detenido después mediante una decisión política, tal y como puede observarse en testimonios y vídeos que circulan en internet.
Para comprender las tesis que apuntan a El Himma, hay que adentrarse en el funcionamiento del Majzén. El término árabe, cuya raíz alude históricamente al almacén o tesoro del poder, se emplea para describir el entramado compuesto por la Casa Real, los altos cargos de la Administración, los servicios de seguridad, la élite empresarial y las redes territoriales que sostienen la monarquía marroquí. En Marruecos, formar Gobierno no equivale necesariamente a controlar el Estado. Los partidos surgidos de las elecciones administran carteras como Sanidad, Educación, Agricultura o Asuntos Sociales, pero los llamados ministerios de soberanía, es decir, Interior, Exteriores, Defensa y Asuntos Religiosos, entre otros ámbitos estratégicos, permanecen directamente vinculados al Palacio.
Es precisamente en ese espacio donde El Himma ha construido su poder. Antiguo alto cargo del Ministerio del Interior, compañero de Mohamed VI en el Colegio Real y consejero del monarca desde 2011, desempeñó además un papel esencial en la creación del PAM en 2008. Durante las dos últimas décadas ha tejido una amplia red de relaciones en la inteligencia, la diplomacia, los medios de comunicación, las instituciones territoriales y otros centros de poder. Africa Intelligence lo ha descrito como uno de los grandes protagonistas de la política interior y exterior marroquí y como el «virrey» que garantiza el funcionamiento del reino.
En teoría, el monarca marroquí es quien nombra gobernadores, embajadores, responsables policiales, altos funcionarios y dirigentes de los organismos estratégicos del Estado. Sin embargo, en el Marruecos actual, buena parte de esa función pasa en la práctica por El Himma. Él recopila los informes, propone los nombramientos y mantiene contacto directo con cargos que, por ese motivo, le deben su promoción y su permanencia.
La prolongada disminución de la actividad pública de Mohamed VI debido a su estado de salud ha permitido al consejero convertirse en una figura imprescindible para la Casa Real. No se trata únicamente de ejercer influencia sobre el monarca, sino de haber construido una estructura de lealtades capaz de sobrevivir a los cambios de Gobierno y actuar al margen de los canales institucionales habituales.
La elección del momento para permitir la avalancha no fue tampoco casual. Mohamed VI pronunció el miércoles por la noche su discurso con motivo del 27º aniversario de su llegada al trono. En esa intervención, el monarca presentó una imagen de estabilidad y progreso económico. Horas después, miles de marroquíes trataban de abandonar el país con destino a Ceuta. El contraste entre el discurso oficial y las imágenes de la frontera era demoledor.
La escena adquirió todavía mayor carga simbólica durante los actos de la Fiesta del Trono celebrados en el norte de Marruecos. Según el material audiovisual analizado por THE OBJECTIVE, mientras se desarrollaban los actos oficiales en las proximidades de M’diq (Rincón en español), a escasa distancia podían observarse grupos de personas que se dirigían hacia Ceuta. El símbolo de continuidad y fortaleza de la monarquía convivía así con la imagen de ciudadanos que trataban de huir del país.
El principal damnificado político de esta operación sería, además del monarca, Aziz Akhannouch. El jefe del Gobierno llegó al poder en 2021 al frente de una coalición formada por la Agrupación Nacional de Independientes (RNI, por sus siglas en francés, y partido del primer ministro), el PAM e Istiqlal. Su Ejecutivo ha reivindicado el crecimiento industrial, las inversiones extranjeras, la fabricación de automóviles y el desarrollo de nuevos sectores productivos.
Pero los buenos datos económicos quedan cuestionados cuando decenas de miles de ciudadanos se dirigen de manera simultánea hacia una frontera europea. «La mejor forma de demostrar el fracaso de un Gobierno es mostrar a su población huyendo», resume una de las personas que conoce las estructuras de poder del reino.
Akhannouch ya anunció que no concurrirá a las elecciones de septiembre y abandonó el liderazgo del RNI, sustituido por Mohamed Chaouki. Las elecciones legislativas están previstas para el 23 de septiembre y el PAM aspira a aumentar su peso frente a sus actuales socios de coalición.