Monaldi: “EEUU puede autorizar los swaps de diésel sin cambiar las sanciones"

El verdadero problema ahora es con la gasolina y el gas de bombona. Pdvsa tiene inventarios de diésel y produce el de uso eléctrico e industrial, pero no el de vehículos. El experto Francisco Monaldi garantiza que ha trascendido que la gestión de Joe Biden revisa la posibilidad de volver a permitir los intercambios

Monaldi: “EEUU puede autorizar los swaps de diésel sin cambiar las sanciones"

Francisco Monaldi es profesor-investigador de Política Energética y director del Programa de Latinoamérica del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice en Houston. También es director fundador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, en Caracas. Fue seleccionado como uno de los cuatro más influyentes analistas petroleros por Offshore Technology / Global Data. Con Monaldi conversamos para explicar de la forma más sencilla lo que ha venido pasando con el diésel en Venezuela.

“Las refinerías de Pdvsa venían presentando problemas muy severos, desde hace varios años, y estaban importando una parte sustantiva tanto de gasolina, como de diésel. Para dar una idea: entre 2018 y 2019, del consumo de diésel de Venezuela (que era de entre 60 y 65 mil barriles diarios) más de la mitad se importaba”.

Explica que cuando se imponen las sanciones de Estados Unidos en 2019, por un tiempo no obstaculizaban que la petrolera rusa Rosneft hiciera los swaps, que son intercambios de diésel por crudo. Estados Unidos no había -en ese momento- impuesto sanciones secundarias a ninguna de esas actividades. Pero a partir del año 2020 sancionaron a Rosneft y solo dejaron una pequeña ventana para hacer intercambios por diésel, no autorizando así los de gasolina.

“Entonces, a un país que se había hecho totalmente dependiente de las importaciones, primero se le cierran las de gasolina, y en octubre de 2020 Elliot Abrams anuncia que no se van a autorizar más los intercambios de diésel que se estaban haciendo con la india Reliance (uno de los grandes refinadores del mundo) y con ENI y Repsol, en lo que formaban parte de un acuerdo donde estas dos últimas empresas se cobraban parte de una deuda que tenía Pdvsa”, echa la cinta atrás.

“Cuando cerraron los intercambios, Pdvsa había acumulado inventarios relativamente grandes de diésel. Por eso, hasta ahora, no ha tenido un problema severo, pero puede empezar a complicarse”.

Con la suspensión de los swaps de diésel en 2020 el país estaba en la ruta de un problema más duro de no haber sido por la cuarentena y la covid-19, que redujeron la demanda de modo sustancial. Se estima que hoy la demanda de diésel en Venezuela es de 40.000 barriles diarios.

No para vehículos

“El problema es que la producción es un poco menor que eso, es entre 30.000 y 35.000 barriles por día, se consumen entre 35.000 y 45.000 barriles diarios. Además de ese pequeño déficit, se requiere diésel de súper bajo azufre para vehículos, y lo que produce Pdvsa es para plantas eléctricas y el sector industrial. Eso complica la cosa. Sabemos que Venezuela le exporta a Cuba entre 20.000 y 25.000 barriles diarios. Y no se sabe cuánto es crudo y cuánto es diésel. Pero en todo caso, es ese diésel que produce Pdvsa que no es de bajo azufre”, da Monaldi con lo que quizás sea acá el punto de inflexión: hay diésel para energía pero no para vehículos.

Pdvsa tiene unos 3 meses en inventarios de diésel. Es decir, 3 millones 500 mil barriles. Pero si se reduce la cuarentena y se reactivan la economía y el consumo, y volvemos a los niveles de demanda de 2019 la crisis sería más sever: “No lo veo ahora así, porque no veo que haya ese incremento, pero si lo hubiere se agotarían rápidamente los inventarios”.

diésel

(Foto: Daniel Hernández)

El analista dispara al centro del corazón para dar con lo que puede venir: “Si Estados Unidos no autoriza los swaps puede haber una crisis con el diésel, no el de electricidad, pero sí el de vehículos, y en particular el que usa la flota de camiones de trasporte de alimentos, etcétera. Por eso los transportistas han comenzado a hacer lobby ante Estados Unidos. Por supuesto, ellos podrían importar diésel de Irán, aunque esto es costoso y el flujo de caja de Pdvsa está muy mermado. La subida de precios del petróleo los debe estar ayudando un poco. No se prevé que la crisis del diésel llegue a los niveles de la gasolina porque tienen cartas bajo la manga”.

Y se atreve a hacer algunas conjeturas razonables: “Yo supongo que en algún momento Estados Unidos va a flexibilizar los swaps del diésel por las presiones tanto del sector privado como de las ONG. La situación más severa es con gasolina y gas de bombona; esos van a ser los problemas más sensibles. Sí viene un problema con el diésel si no hay swaps, pero eso será en varios meses. Venezuela produce diésel para electricidad e industrial (e incluso exporta a Cuba) pero no para transporte. Un repunte de la actividad económica puede precipitar la crisis con el diésel”.

Monaldi garantiza que la administración Biden está claramente estudiando y revisando el tema de los swaps: “No sé si lo han dicho públicamente, pero sí ha transcendido en ciertos espacios”.

Hay que recordar que los swaps no son parte propiamente del régimen de sanciones. Este no dice nada con respecto a los swaps, pero Elliot Abrams, cuando era el encargado de estos temas para Donald Trump, dijo que no iban a seguir autorizando los swaps por diésel. Y envió un mensaje a Repsol, ENI y Reliance, diciendo que no autorizaban más los intercambios a partir de octubre de 2020. El Tesoro de Estados Unidos o el Departamento de Estado pueden autorizar los swaps sin cambiar ni una línea del régimen de sanciones.

“La proximidad de la crisis del diésel podría determinar que se autoricen los swaps, sin cambiar al régimen de sanciones per se. En cuanto a Cuba, Venezuela envía sobre todo petróleo pero también diésel porque la energía en Cuba viene básicamente de diésel. No sabemos cuál es la contraprestación que da Cuba, antes eran médicos y entrenadores deportivos. Incluso Cuba llegó a argumentar que más bien se les debía. Ese fue uno de los argumentos de Elliot Abrams: que Venezuela no podía decir que no tenía diésel mientras se le enviara a Cuba”.