Decir que vienen las inversiones para el sector eléctrico es fácil. Que vengan de verdad, ya es otra cosa. Y una nota publicada hoy lunes por Reuters lo deja claro en términos que todos podemos entender: ¿quién paga?
De acuerdo a la agencia los «potenciales proveedores y financiadores para la industria eléctrica venezolana, incluyendo Siemens Energy y GE Vernova» que se reunieron con gente del gobierno en abril dejaron algo en la mesa que al parecer todavía espera respuesta: «cómo se les pagaría por reforzar la deteriorada red eléctrica del país fue una de las principales preocupaciones».
El texto de Reuters lo explica así: «Estos ejecutivos se mostraron reticentes, indicaron las fuentes, mientras el país intenta impulsar un plan de reconstrucción de 100 mil millones de dólares promovido por Washington».
«Las centrales eléctricas no han recibido el mantenimiento adecuado en 10 años, por lo que las necesidades son prácticamente ilimitadas. Sin embargo, aún no tienen ni idea de cómo se nos pagará», dijo -citado por Reuters- un ejecutivo de una empresa proveedora de equipos que ya trabajó antes con el gobierno venezolano y con Pdvsa.
El gobierno chavista, según se ve, tiene cuentas pendientes: «Actualmente, menos del 40% de la capacidad de generación de Venezuela está disponible, lo que provoca frecuentes cortes de energía y limita la capacidad manufacturera del país. Las centrales térmicas se ampliaron durante el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez hasta 2013, pero los proyectos dejaron miles de millones de dólares en facturas impagas a los contratistas, a algunos de los cuales ahora se les exige que regresen».
Aunque la administración Rodríguez no ha dado detalles de sus planes para el depauperado sector eléctrico, hay mucho por hacer: «De los 36.000 megavatios (MW) de capacidad de generación instalada en Venezuela, menos de 13.000 MW están disponibles actualmente, principalmente debido al mal estado de sus centrales termoeléctricas, que solo contribuyen con unos 2.500 MW, o alrededor del 13% de su capacidad, según datos independientes».
A las deudas se sumaron las sanciones. Y las cuentas fueron más difíciles de cobrar. Ahora un grupo de empresas pidió pagos adelantados para empezar algunos trabajos en el país, pero en Miraflores dijeron que no se podía, según Reuters. Sin embagro, siempre hay una alternativa: «Algunas propusieron recibir pagos directos de cuentas supervisadas por el Tesoro de Estados Unidos que recaudan los ingresos de la venta de petróleo del país, según un ejecutivo de una posible entidad financiera».
Como se sabe, las carencias del sistema eléctrico impactan en la actividad petrolera. Y en los negocios, que también son negocios del gobierno de Trump. Pero esto es show me the money: «PDVSA está evaluando sus necesidades de reparaciones y equipos, según una de las fuentes. Sin embargo, la empresa que representa ‘no repetirá errores del pasado’, agregó, refiriéndose a su postura sobre otorgar crédito a Venezuela».
La nota de Reuters termina citando al experto en energía Miguel Lara, quien estima que se necesitan al menos 15 mil millones de dólares en tres años para «reparar la red eléctrica». Para Lara lo que hay es un problema muy complejo: «No sé qué fuente de energía podrá sustentar la reactivación económica de la que hablan».
«La demanda el año pasado fue de 14.700 MW, lo que dejó un déficit de al menos 1.500 MW, indicó Lara. La red tuvo 35 grandes interrupciones en el primer trimestre, en comparación con un promedio histórico de de tres a cinco incidentes al año. El robo y el mal uso de repuestos también contribuyen a los problemas de infraestructura», advierte el despacho de la agencia.
Pero ya sabemos que el petrolero es un negocio siempre atractivo. Y resolverán: «Algunos productores de energía, incluida la española Repsol (REP.MC), ya han lanzado licitaciones públicas para abastecer sus propias centrales eléctricas y suministros relacionados, según un documento de la compañía al que tuvo acceso Reuters».