Opinión

Bogotá-Caracas, camino de ida y vuelta

Colombia y Venezuela están obligados a llevarse bien. Lo que sucede en un país influencia en el otro. El interés de Bogotá se nota en los diplomáticos que ha enviado a Caracas

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Las relaciones con Venezuela son muy importantes para Colombia. También para nosotros son los vínculos con esa nación vecina y ese pueblo tan íntimamente unido al nuestro que bien puede decirse que forma parte de nosotros, como los venezolanos somos y seremos cada vez más, parte de los colombianos. Designios de la historia y de la geografía, de la economía y las dinámicas sociales que la política necesita reconocer y la diplomacia atender.

Lo de la interconexión ineludible ya lo resolvió teóricamente Bolívar en Cartagena. Pasados dos siglos de ires y venires han demostrado que tenía razón. Hoy quiero hacer énfasis en nuestra comprensión en la realidad de allá. Por más devaluados que estemos internacionalmente que lo estamos y no tiene caso engañarse, la situación de Venezuela afecta Colombia. En su política interna, en su economía y su sociedad, en sus relaciones internacionales. Millones de venezolanos que se van para allá o que la atraviesan para seguir a otras partes. Presencia en nuestro territorio de grupos irregulares de allá. Mercado para las exportaciones colombianas y producción que es la primera posibilidad natural de sus exportaciones. Y una numerosa porción de familias colombo-venezolanas, por decir así, rápido, lo primero que se me viene a la mente.

Ese interés estratégico de los políticos colombianos, responsables de un Estado que funciona y tiene continuidad, cruza con otro del mismo orden y acaso más importante, su relación con los Estados Unidos, tema mantenido en sitial de honor de la agenda neogranadina ininterrumpidamente desde Santander.

Lo que intenta el Presidente Petro, con apoyo del canciller Leyva Durán y el embajador Murillo se inscribe en esa línea. Lo esperable es que la diplomacia sepa ayudarlo. Se juega mucho.

El interés de Bogotá se nota en los diplomáticos que ha enviado a Caracas. Lino de Pombo 1840 fue el primero. Avezado diplomático cartagenero. Ingeniero, militar en la guerra de independencia. Profesor universitario en la Universidad del Cauca. Gran figura de la política. Ministro del Interior y Exterior 1833, después de su misión en Caracas titular de la cartera de Guerra, de Hacienda en 1845. Procurador General en 1854. Varias veces Senador y Representante.

También Ramón González Valencia llamado “El Bayardo”, nacido en Chitagá (Norte de Santander) Líder conservador. Vicepresidente con Reyes, Ministro de Guerra de Marroquín en 1901. Será en 1909 el undécimo Presidente de Colombia.

Pero no hay que ir tan lejos, Colombia ha tenido grandes embajadores en Caracas, van algunos como Germán Arciniegas columnista y director de El Tiempo. Académico con sesenta y ocho libros publicados que también fue embajador en el Vaticano. Intelectual liberal bogotano, Ministro de Educación con Eduardo Santos y Alberto Lleras. Héctor Charry Samper, intelectual de nota, parlamentario, ministro, importante funcionario internacional.  O Cornelio Reyes, político conservador vallecaucano que fue ministro de tres carteras: Gobierno, Agricultura y Comunicaciones. Constituyente del noventa y uno. Presidente del Senado como también lo fue Alfredo Araujo Grau, conservador, cartagenero como Pombo. Ministro del Interior, de Justicia, de Comunicaciones, de Minas y Petróleo, del Trabajo. Noemí Sanin de Rubio,abogada y política antioqueña, conservadora a su manera, Ministra de Comunicaciones con Belisario Betancourt, será canciller en 1991 con Gaviria y candidata presidencial 2002 y 2010;  Embajadora en Madrid y en Londres.

Después de estar aquí, Rodrigo Pardo sería canciller con Samper. Periodista premiado sería Director de El Espectador, de la revista Cambio, de Noticias RCN y subdirector de El Tiempo. El empresario inmobiliario y personaje de confianza de los presidentes liberales Barco y Gaviria Pedro Gómez Borrero también representó en Caracas a Colombia. Andrés Pastrana tuvo aquí tres embajadores, el educador bogotano Mario Suárez Melo, Luis Guillermo Giraldo caldense que Presidió el Senado, iría a Naciones Unidas y dirigiría la campaña de Uribe y Germán Bula Escobar, ministro de educación y subcontralor de la república.

Por su cercanía recordamos especialmente a María Angela Holguín. Bogotana liberal, Canciller entre 2010 y 2018 con Juan Manuel Santos. Embajadora en Naciones Unidas. Autora de La Venezuela que viví. La historia de diez intensos años de un país que cambió para siempre, libro que refleja su interés y conocimiento de Venezuela.

Todos trabajaron con inteligencia, amplitud y competencia, prudentes, siempre abiertos al diálogo con todos los sectores venezolanos, con políticos de todas las opiniones en el gobierno y la oposición, con empresarios, académicos, periodistas, artistas, intelectuales, sindicalistas. Podía vérseles en cualquier región, empeñados en comprender este país para servir mejor al suyo y al destino común de nuestros pueblos. En cualquiera de ellos puede mirarse quien quiera aprender, por el bien de Colombia y de las relaciones bilaterales.

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