No hay mucho más que decir de este resultado. Se ganó. Punto. Era obligatorio para acercarse al objetivo real desde inicios de la eliminatoria. Ese séptimo lugar que da opciones a repechaje sabe a gloria… si recordamos que Venezuela llegó a este partido con nueve fechas sin conocer la victoria.
La ampliación de cupos para el próximo Mundial (16) permite que la eliminatoria sea noble para el último lote de la tabla de clasificación en Sudamérica: Venezuela (15 puntos), Bolivia (14), Chile (10) y Perú (10). Es decir, que estas selecciones que practican el peor fútbol de la Conmebol aún sigan con posibilidades matemáticas de pelear hasta el último momento.
Entonces… nos podemos quedar con eso. Y darnos una palmadita. Además, si pensamos en que, viendo lo que sigue para cada selección, la ruta no se ve tan empedrada para Venezuela, la celebración es doble. Es sumar una victoria el 4 de junio ante Bolivia y prácticamente se sentenciaría el destino del séptimo puesto.
Sin embargo, la discusión, después de celebrar esta victoria en Maturín tiene que ser otra. Y si quiere, estimado usuario, puede parar la lectura aquí para no amargarse. Destape una cerveza, cante el Gloria al Bravo Pueblo y continúe la lectura mañana.
Ahora, si llegaste aquí, deberíamos estar de acuerdo en que la Vinotinto terminó bombardeada por uno de los dos colistas de la tabla. Perú, que tuvo que echar mano de su vieja guardia para volver a competir (Paolo Guerrero, André Carrillo, Edison Flores…), parecía el local. Y el penal que le cobran es… por lo menos discutible.
A pesar de jugar con dos delanteros, Salomón Rondón y Josef Martínez, Venezuela generó muy poco en el área rival. Nada de Savarino, Soteldo, Segovia (hizo un pase fantástico a Rondón que muestra su calidad)… y en general, los volantes llamados a combinarse con los delanteros siguen sin encontrarse, no pueden influir en el juego. Hay que revisar por qué pero es obvio que en la Selección no hay relaciones (con la pelota y en posiciones, se entiende). Mientras eso no se mejore, todo seguirá igual.
La ausencia de relaciones podría explicar el bajón de Yangel Herrera, uno de los baluartes de esta Selección conjuntamente con Jon Aramburu (de los más destacados en el encuentro). Algo está pasando en la dirección técnica que Alexander González, figura a los 32 años, parece insustituible (estuvo brillante ante Perú). Si sumamos a Nahuel Ferraresi, es obvio que el peso recae en la defensa ante el bloqueo -mental y de juego- de los otros sectores.
Tal vez no estamos para más. Tal vez los que venimos cacareando que la Vinotinto de Fernando Batista no juega a nada estamos fuera de lugar. Tal vez pedimos algo que nunca va a llegar. Somos demasiado exigentes. El fútbol en el que creemos es inaplicable en la Vinotinto. No lo sé. No obstante, ver a todo el cuerpo técnico pedir como desaforado el fin del tiempo reglamentario por no haber hecho grandes diferencias en el campo, repito, ANTE ESTE PERÚ, es algo que da un poquito de pena ajena.