Opinión

Sobre la plutocracia… y no hablamos del Pluto de Mickey Mouse

Que el hombre más rico del mundo tuviese acceso directo al despacho del presidente del país más poderoso del planeta es una estampa de este tiempo. Parece haber quedado atrás la época en que la influencia de los más ricos sobre el poder político se hacía tras bambalinas

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La plutocracia, entendida como el gobierno o la influencia desproporcionada de los ricos en los asuntos públicos, no es un fenómeno nuevo, pero su presencia en las sociedades contemporáneas, y en particular en la actualidad en Estados Unidos, plantea diversas interrogantes. ¿Por qué aquel que tiene todo el dinero del mundo quiere estar cerca del poder? La respuesta de Perogrullo sería que lo hace para tener más dinero, porque si quisiese contribuir con el bien común podría hacerlo desde distintos ámbitos.

El término “plutocracia” proviene del griego: ploutos (riqueza) y kratos (poder o gobierno). En su definición más básica, describe un sistema político o social en el que el poder está concentrado en manos de una élite económica. A diferencia de la aristocracia, que se basa en linajes o títulos nobiliarios, la plutocracia se fundamenta en la acumulación de riqueza como principal fuente de influencia.

La plutocracia no implica necesariamente que los ricos ocupen cargos públicos, sino que su riqueza les otorga un acceso privilegiado a las decisiones políticas, económicas y sociales, moldeando las leyes, las políticas y las prioridades de una nación: ¿Lo hacen en su beneficio? ¿O en aras del bien común?

Al contrario de lo que hemos visto en estos meses de 2025, en Estados Unidos, la plutocracia no siempre es explícita. Históricamente, más bien, hemos estado ante una riqueza que actúa como una suerte de palanca invisible, inclinando la balanza hacia los intereses de unos pocos.

Aunque el término “plutocracia” se popularizó en el siglo XIX, sus raíces se remontan a las primeras civilizaciones donde la acumulación de recursos confería poder político. En la antigua Roma, por ejemplo, los patricios y las familias senatoriales usaban su riqueza para consolidar su influencia en el Senado y en las decisiones del Imperio.

En el contexto contemporáneo, la plutocracia ha evolucionado con la globalización y el auge de las corporaciones multinacionales. Los nuevos plutócratas son multimillonarios tecnológicos, financieros y empresarios que operan en un escenario global. Estos actores no solo acumulan riqueza a una escala sin precedentes, sino que también influyen en las políticas públicas a través de diversos mecanismos, unos más abiertos, otros menos visibles.

La plutocracia de estos tiempos

La imagen de la toma de posesión del presidente Donald Trump, el 20 de enero de este año, en Washington DC es un símbolo de los tiempos.

Estos fueron los cuatro multimillonarios que estuvieron sentados en posiciones prominentes, cerca de la familia de Trump e incluso por delante de los nominados al gabinete (los ministros del Gobierno), lo que diversos medios interpretaron como un símbolo de su influencia en la nueva etapa política que se iniciaba en Estados Unidos:

Elon Musk: CEO de Tesla, SpaceX y X, considerado el hombre más rico del mundo en ese momento, con una fortuna estimada en 433.900 millones de dólares según Forbes. Musk invirtió más de 250 millones de dólares en la campaña de reelección de Trump.


Jeff Bezos: Fundador y presidente ejecutivo de Amazon, con una fortuna de aproximadamente 239.400 millones de dólares. Aunque tuvo tensiones previas con Trump, Bezos donó un millón de dólares al fondo inaugural y asistió acompañado de su prometida, Lauren Sánchez.


Mark Zuckerberg: CEO de Meta, con un patrimonio cercano a los 211.800 millones de dólares. Este multimillonario tecnológico también donó un millón de dólares al fondo inaugural del nuevo gobierno. Su asistencia marcó un acercamiento a Trump tras críticas previas.


Sundar Pichai: CEO de Alphabet (Google), con una fortuna personal muy baja si se le compara con los otros que estuvieron en “primera fila” el 20 de enero, pero al frente de una corporación valorada en 2.000.000.000.000 dólares. Pichai igualmente donó un millón de dólares al fondo inaugural.

La plutocracia no se sostiene solo por la riqueza, sino por un ecosistema de instituciones y prácticas que la refuerzan. Los paraísos fiscales, por ejemplo, permiten a los multimillonarios ocultar fortunas y evadir impuestos. Las fundaciones filantrópicas, aunque a menudo se presentan como actos de generosidad, también pueden ser herramientas de influencia.

Otro mecanismo es la captura regulatoria, un proceso mediante el cual las instituciones públicas terminan sirviendo a los intereses de las élites económicas en lugar de al bien común. Esto ocurre cuando exejecutivos de grandes corporaciones ocupan cargos en agencias gubernamentales o cuando los reguladores dependen de la información proporcionada por las propias industrias que deben supervisar.

En Estados Unidos se acaba de registrar una suerte de paroxismo. Estuvo al frente de una oficina para disminuir el tamaño del Estado, básicamente implementando despidos o drásticos recortes presupuestarios, el empresario cuyas actividades empresariales debían ser supervisadas por esas dependencias que él mismo decidía recortar o achicar.

Es muy probable que este tiempo de plutocracia, pública y notoria, en el país más poderoso del mundo termine erosionando la democracia, no sólo en territorio estadounidense.

Estados Unidos, en muchos sentidos ha sido un modelo a seguir, y tras lo que se vive en este tiempo, es factible pensar que presidentes de otros países terminen trabajando en su despacho con los hombres más ricos de sus respectivos países, sin que quede claro si se busca el bien común o un mayor enriquecimiento de esa élite.

No se trata de atacar a la riqueza per se, sino comprender cabalmente que una democracia o un sistema que apunte a la democracia se basa en la actuación y decisiones de políticos, ¿deberíamos decir con P mayúscula?, con una idea de nación y con planes del bien común. Gobernar una nación no es lo mismo que elaborar un plan de negocios.

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