Habrá nuevo CNE en diciembre, según el cronograma de Dinorah Figuera
Entre tanto ruido y especulaciones, pasaron un poco desapercibidas las declaraciones de Dinorah Figuera sobre plazos fijados para objetivos concretos
Entre tanto ruido y especulaciones, pasaron un poco desapercibidas las declaraciones de Dinorah Figuera sobre plazos fijados para objetivos concretos

Al calor del momento y en medio del ruido en el aeropuerto de Barcelona, la diputada Dinorah Figuera dio a su llegada al país unas declaraciones un tanto atropelladas pero que resultan más importantes que cualquier otra especulación sobre el diálogo que arrancó ayer en Caracas bajo la atenta supervisión de Washington: hay unos tiempos estimados, hay unas metas. «Cada una de esas tareas tiene un cronograma», dijo la presidenta de la Asamblea Nacional 2015. Y diciembre es el plazo para cumplir el objetivo de renovar el Consejo Nacional Electoral.
«En cuanto a lo que es el calendario para el trabajo electoral, la reinstitucionalización del CNE es una entrega que tenemos que hacer para diciembre de 2026», declaró Figuera. Tomando esto como válido y en la interpretación de que es un mandato del tutor de este proceso, ya podrán los analistas electorales formular hipótesis sobre lapsos para la convocatoria a elecciones, aceptando de una buena vez que no será este año.
Eugenio Martínez, periodista conocedor de estos asuntos, calcula que organizar unas elecciones contando con el voto de los venezolanos en el exterior requiere al menos 10 meses. Y eso, «con mucha voluntad política».
Es bastante lo que hay que hacer para que quienes emigraron puedan votar: consulados por abrir, cédulas por entregar, pasaportes, instalación de mesas de votación… Es posible que las decisiones que se tomen apunten a lo práctico y se hagan sin los emigrados, pero eso dependerá -seguramente- de cuánta velocidad querrá el tutor que se le imprima a este objetivo. Y ya hemos visto que muy apurado no está, aunque el 3 de agosto el portavoz del Departamento de Estado, Thomas “Tommy” Pigott dejó por escrito que el inicio de estos encuentros en Caracas contribuyen a la ejecución del plan de tres fases que culmina con «la transición a elecciones democráticas».
«No estamos pidiendo, quizás, calma, le estamos pidiendo la oportunidad de nosotros generar un mecanismo del Consejo Nacional Electoral que no permita ningún tipo de poca credibilidad en un proceso, que no permita en este sentido el desvío de la intención del voto de los venezolanos», dijo Figuera queriendo decir que el objetivo es que las condiciones en el CNE tienen que garantizar que no habrá burla, ni robo ni manipulación. Y desmontar lo que hay no es cosa sencilla o que se materialice solo con firmar un papelito.
La diputada -aunque su contraparte Jorge Rodríguez se haya referido a la comisión opositora como «exdiputados»- también informó otros plazos en la agenda: «Sobre los derechos políticos y civiles, en el mes de octubre. Sobre la reinstitucionalización del TSJ, aproximadamente en noviembre. Y así van a ir desarrollándose los acontecimientos».
Nos esperan meses de especulaciones, de rumores, de pretendidas filtraciones, de buscadores de likes y de análisis serios y otros muchos que querrán leer señales en una foto, una mueca o un tuit. Incluso en el hecho de que ya hoy muden la sede de los encuentros al Meliá Caracas, un lugar que trae malos recuerdos de negociaciones pasadas y el eco del tono «atiplado» de César Gaviria.
De momento, queda atenerse al comunicado de la AN 2015 sobre los próximos días y la promesa de que nos pondrán al tanto de sus resultados: «Este primer ciclo de trabajo se desarrollará durante cinco jornadas: 6, 7, 10, 11 y 12 de agosto. Al concluir, informaremos al país sobre los avances alcanzados en las materias abordadas».
De la comisión del postchavismo no hay mucho que esperar: están ahí para hacer lo de siempre y lo harán en la medida en que Trump y Rubio se lo permitan. Pero de quienes dicen estar allí «trabajando con responsabilidad y determinación para avanzar hacia una Venezuela democrática, institucional y en libertad», con todo y las desconfianzas iniciales, es mucho lo que el país demanda.