Entrevista UB

Marco Allen: “La única forma de trascender en este negocio es dejando música”

El DJ venezolano Marco Allen trabaja ya en sus propios temas musicales, un nuevo paso en su carrera. En entrevista con UB Magazine habló sobre la creación de “Llévame remix” y sus próximos proyectos que incluyen un EP y una colaboración con Luis Fernando Borjas

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En una boda en México, el DJ venezolano Marco Allen conoció al artista brasileño Thiago Muller y al productor venezolano Bruno Romano. Allí escuchó por primera vez su canción «Llévame», un tema que salió en 2020 y mezcla samba y merengue. «Ya cuando sonó el segundo coro me la sabía», explicó Allen, y por esa razón les propuso a Muller y a Romano realizar un remix. En mayo de este año, salió la colaboración a la que también se sumó Tony Casas, bajista de Rawayana.

Con este tema, Marco Allen comienza una nueva etapa en su carrera en la que quiere producir sus propias canciones. Aunque no dejará de lado su rol de CEO de ADS Master Group, una empresa que se encarga del diseño, producción y dirección de eventos y que tiene más de cinco años de experiencia. Más bien, el DJ explica que estas dos áreas se pueden complementar perfectamente.

– La idea de este remix nació de forma fortuita en una boda en México al coincidir con Bruno Romano y Thiago Muller. ¿Cómo fue ese momento exacto en el que pasaron de estar disfrutando de una fiesta a decir: «Tenemos que meterle mano a ‘Llévame’ y armar un remix»?

– Comiendo hamburguesa y papas fritas. Ellos aparecieron de sorpresa. Yo sabía que ellos iban a cantar, pero no sabía que iban a hacerlo esa noche, que era la noche del cóctel. Cuando aparecen y empieza la canción me sorprendí. Toda la fiesta se sabía la canción menos yo y cuando la escuché, pensé: “Guao, esto tiene poder. Me gusta”. Ya cuando sonó el segundo coro me la sabía. Fue muy violento. Ellos terminan de cantar, nos invitaron a cenar a todos al camerino. Literalmente en el buffet, agarrando una hamburguesa, le dije a Bruno: “A esa canción hay que hacerle un remix. Si me mandas los stems, le meto mano al remix y lo tengo listo para el día del matrimonio”, que era dos días después. Pensé que no me tomaría la palabra porque fue un comentario casual, pero esa misma noche al llegar a la habitación tenía un mensaje de Bruno diciéndome que ya me estaba enviando los stems.

– ¿Cuánto tiempo te tomó armar la canción?

– Una sola noche. Armé la maqueta para que sonara en la fiesta donde estaríamos todos. En la fiesta principal ellos hacían la versión original primero y pasada la 1 de la madrugada tocaba yo, así que ahí tocamos el remix. La reacción de la gente fue increíble, nadie entendía de dónde había salido eso. A Bruno y a Thiago les gustó tanto que decidimos pulirla, meterle veneno e hicimos que saliera.

– El tema original tiene una vibra muy playera, pero lo transformaste en un tropical house. ¿Qué elementos rítmicos o sonidos específicos sabías que debías inyectarle para adaptarlo a tu propio ADN y llevarlo a la pista de baile?

– Percusión, seriamente. Rescatamos la parte densamba de la versión original porque ese sonido fue lo que más me enganchó y la lírica. Hacía muchos años que no escuchaba una canción con participación español-brasileño. Incluso, una parte de samba la recreé tal cual la canción original, pero dándole muchísima más fuerza. Esos dos elementos fueron muy importantes dentro del remix.

– A este junte se sumó Tony Casas. ¿Qué crees que le aportó su bajo a la canción para terminar de consolidar ese sonido tan particular?

– A Tony me lo encontré saliendo del VIP en un evento. Lo saludé y felicité porque justo fue después de que Rawa ganó el Grammy y le eche el cuento que estaba montado el remix. Él me dijo que sabía quién era Bruno y que le parecía un genio, y le expliqué: “Siento que me falta algo… ¿por qué no te montas tú también?”. Me pidió que le mandara el tema porque le encantó la idea. A los dos días ya tenía en WhatsApp un archivo de él. Hizo como tres o cuatro notas y me dijo que usara la que más me gustara.

Ensamblé el tema, lo mandé al grupo que tenemos con Bruno y Thiago y me dijeron “Suena sabroso, ¿qué le hiciste?” y les dije: “El bajo de Tony Casas”. Literalmente fue así.

– Tienes más de dos décadas de trayectoria, pero con este tema quieres iniciar tu faceta pública como creador de música de catálogo. ¿Por qué decidiste que este era el momento perfecto para dar ese paso?

– Durante mis 20 años de carrera ha sucedido de todo y puedo decir que ha sido muy orgánico, pero también empezó con mucha fuerza a nivel de show sin tener elementos propios musicales y ese era el gran atractivo principal. Claro, tú puedes llevar el show a otro nivel y la gente lo recuerda de una noche. Yo quiero que esto trascienda en el tiempo, que se quede como algo que, más allá de recordar, lo puedas volver a vivir. La única forma de trascender en este negocio es dejando música, literalmente.

Desde hace un par de años para acá empecé a tocar remixes, o mashups míos en mis eventos. Mezclas que no se podían conseguir en ninguna plataforma, era mi sonido exclusivo. A partir de allí, seguimos haciéndolo con más fuerza hasta el día de hoy.

– ¿Qué tanto cambia tu mentalidad cuando estás en el estudio produciendo un tema en comparación a cuando estás en vivo leyendo la energía de la pista en una fiesta?

– Cambia muchísimo. Durante un show puedo tener fácilmente en un segundo diez canciones en la cabeza que van a sonar. Cuando estoy tocando ya estoy pensando en los próximos temas que voy a poner.

En el estudio no toco ni abro el sistema de producción si no sé qué canción quiero acomodar, pero eso también viene de que yo produzco sabiendo la reacción que quiero generar en el público. No son ideas, no es improvisación, regularmente es querer una versión de algo que suene de tal manera. Hace poco me pasó, hay un EP que va a salir pronto, que es una sola canción en tres géneros de electrónica totalmente distintos. Estrené una de las versiones para testearla y la respuesta de la gente fue exactamente para lo que fue concebida. En el estudio es más preciso porque ya sabemos a lo que vamos, también busco un sonido característico que está muy marcado: una vibra que automáticamente te haga sentir vivo y te invite a bailar, es energía que te entra por los pies y luego te conecta con la lírica y a otra cosa. Si la canción no te mueve, no es una canción mía.

– Eres el CEO de Ads Master Group y controlas absolutamente todo en tus eventos: desde la iluminación y el diseño visual del escenario hasta la música. ¿Tener el control total de la experiencia te hace más exigente o perfeccionista?

– Ambas. Muchas veces pasa, el equipo se va a reír cuando lea esto, pero al ser una persona tan cambiante, con tantas ideas en la cabeza, regularmente cuando llegamos a un show pido hablar con el encargado de luces y el de visuales. Les digo todo lo que hay que cambiar. Aunque tengamos un set o un diseño ya estructurado, regularmente hay algo que cambia porque como ya sé como funcionan todos los recursos, sé hasta dónde los puedo llevar. Voy cambiando hasta llegar al punto de la perfección. Incluso, estando en escena me doy cuenta de cuando algo no está funcionando bien o de cualquier falla externa que el público no nota y normalmente pregunto si vamos bien, aunque se que no es así.

También me doy cuenta cuando todos están disfrutando. Este año me ha sucedido, que me he puesto a tocar y veo al equipo levitando porque todo está en una sincronía, en una armonía y que todo fluye.

Fotografía: Alejandro Cremades

– Con tantos años de experiencia ¿cómo varía tu show, tu setlist y la experiencia dependiendo del tipo de evento? ¿Cómo logras que cada uno sea diferente?

– Lo primero es entender a quién le vas a hablar. Ser DJ o productor musical cuando tienes música propia es una cosa, pero ser DJ y tocar música global, que no es tuya sino de uso y dominio público es un reto mucho mayor porque tienes que encontrar cómo complacer a todas las personas que tienes en una sala. Esa lectura es compleja porque normalmente las personas van desde los 15 hasta los 60 años y ¿cómo haces para que todos convivan y disfruten en armonía?

Segundo, tienes que saber a qué vas. Para las bodas, sabes que hay todo tipo de target. Cuando es hacia chamos debes entender que ellos tienen una codificación completamente distinta al resto de las otras generaciones porque consumen la música mucho más rápido y escuchan temas que no son tan comerciales. Ahí empieza el reto del verdadero DJ: entender qué está consumiendo las nuevas generaciones y cómo hago para que se integren todos y reaccionen.

En nuestro caso, lo que hago es destruir todo lo que he hecho y lo vuelvo a armar de cero. Allí encuentro canciones que nadie se atrevería a poner y es cuando digo: “Esto es Marco Allen”. Tu estas en una rumba y puedes escuchar cualquier tipo de música que pondría cualquier persona, pero a mitad de set se atraviesa una canción que vas a disfrutar, pero más nadie colocaría porque no se atreven. Por ejemplo, recientemente hicimos un remix de la canción de Celine Dion de Titanic. ¿Quién pone eso y se atreve a romper el patrón de esa manera? Lo hago para marcar ese factor diferenciador entre los demás y nosotros. La idea es que los demás lleguen a eso: que consigan su sonido, que pongan de moda cosas que no son comerciales. Así era antes, en los 80 los DJs se mataban por ir a Nueva York, comprar los viniles y venir con las versiones o los temas y ponerlos de moda. Hubo un momento en el que eso se perdió, pero yo lo conservo y por eso me atrevo y no me importa. Es parte de la marca.

– Dices que investigas qué escuchan las nuevas generaciones. ¿Utilizas plataformas como Spotify o hasta TikTok? ¿O te vas por un trabajo más de campo?

– Es mucho más fácil. Es relacionarte con distintos targets y, sobre todo, saber escuchar. En esta carrera es difícil por el ego, puesto que todos los DJs tenemos un ego infinito y creemos que nos la sabemos todas, pero no sabemos nada. Me siento y converso con las nuevas generaciones. Si voy a tocar en una fiesta de graduación pido que me lleven al comité de grado y los escucho a todos. Luego, oigo los temas y busco entender el por qué y el cómo les gusta. No es solo poner el tema, sino saber hacer la transición para que no los pierdas. Puedes poner un hit, pero ¿cómo haces para que la siguiente canción tenga el mismo impacto? Más que investigar es colocarte en su nicho, escucharlos y vivirlo con ellos.

– Hablando de Venezuela, ¿cómo ves la cultura de la música electrónica actual en el país? ¿Crees que el público local está listo para consumir más producciones nacionales de este género?

-Muy por moda, honestamente. El venezolano consume electrónica porque es una moda, no porque es una cultura. Hay un grupo y un sector muy claro, encabezado por Tony Guerra, que mantiene una cultura real y son los que están afianzando las bases del género en el país, pero te vienes al resto de DJ’s y solo tocan electrónica por moda. Hace falta culturizar al público porque la electrónica es un género demasiado rico y nutritivo que aquí no se ha explotado ni el 5% de lo que realmente es. Se puede hacer muchísimo más.

Fotografía: Alejandro Cremades

– «Llévame Remix» es el primer paso de esta etapa. ¿Qué nos puedes adelantar de las próximas composiciones o colaboraciones?

– Más que remix vienen varios temas como este EP que te comenté… Estamos cocinando varias cositas. Te voy a dar un pequeño spoiler, hemos tenido conversaciones con Luis Fernando Borjas. Quiero sacarlo de su sonido y llevarlo a otra cosa, creo que puede salir algo interesante ahí. Ese va a ser el gran reto de este año, que la gente pueda vivir algo que no se espera y más si es de una persona como Luisfer, que está tan segmentado en su género.

– ¿Cuál es la meta o el escenario que te quita el sueño tachar en esta nueva faceta como productor musical?

– El mayor sueño sería hacer el primer concierto propio de un DJ venezolano en el país. En la Concha Acústica… o donde sea, pero que la gente vaya a un concierto de un DJ, no a una rumba y no dentro de un festival. Que la gente vaya bien sea por el show, por las canciones o por vivir la experiencia de ver que puede traer esto. Aquí hemos vivido conciertos de DJ’s internacionales y la gente se ha movido en masas, ha sido espectacular, pero no ha habido eso localmente y hay talentos. El caso de Laureano Sánchez para mi es algo a lo que hay que ponerle el ojo. Cuidado y más bien en vez de ser el concierto de un DJ, es el concierto de un par de DJ’s que estén haciendo algo interesante por la movida.

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