Terremoto en Venezuela

Con todo y terremotos, los venezolanos quieren votar

La posición que prevalece entre los factores de poder en Caracas y Washington de que la emergencia por los terremotos aplaza lo político en Venezuela, no parece tener asidero en materia de lo que opinan los venezolanos de a pie. Aquí revisamos el primer sondeo posterior al 24 de junio

Publicidad
terremotos

La tragedia de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026 no ha generado el efecto que algunos anticipaban: un aplazamiento prolongado de la discusión política. Por el contrario, la primera encuesta nacional realizada después de los sismos revela que una parte importante de la ciudadanía considera que organizar nuevas elecciones es ahora más urgente que antes del desastre.

Este dato, no menor en la mecánica nacional post 3 de enero, ha sido recogido por la firma brasileña Atlas Intel en su encuesta Latam Pulse de junio de 2026 para Bloomberg. Emerge de este estudio de percepciones de la opinión pública algunos aspectos que resultan clave: la respuesta del Estado ante la emergencia no generó confianza, y muchos venezolanos vinculan la posibilidad de una reconstrucción efectiva con un cambio en la conducción política.

El sondeo se levantó entre el 26 y el 30 de junio, apenas días después de los sismos que afectaron principalmente algunos sectores de Caracas y amplia y severamente a La Guaira. En ese contexto de emergencia, en la que presenciamos destrucción de viviendas e infraestructura junto a una movilización ciudadana espontánea, el 45,7% de los encuestados respondió que la celebración de nuevas elecciones debería ser más urgente que antes del terremoto. Solo 32,6% consideró que hay que priorizar la reconstrucción y dejar la política para después. Otro 21,6% dijo que el desastre no cambia su postura sobre el tema electoral.

Este resultado es significativo porque se produce en medio de una crisis humanitaria tangible. La encuesta también documenta un alto impacto psicológico en la población: ansiedad, miedo e insomnio fueron las emociones más reportadas tras los sismos. Sin embargo, lejos de generar un “cierre de filas” o una tregua política, la tragedia parece haber reforzado en una porción importante de la ciudadanía la idea de que sin un cambio de autoridades la reconstrucción será ineficaz o estará plagada de los mismos problemas que se observaron en otros momentos cuando el chavismo gestionó crisis de envergadura en Venezuela.

El periodista político Eugenio Martínez, un estudioso denodado de los sondeos en Venezuela, ha desmenuzado los datos de Atlas Intel y ha visibilizado precisamente esta tensión. El alto rechazo a la gestión gubernamental tras los sismos “no va a derivar en mecanismo de corrección, porque el gobierno (de la presidenta interina, Delcy Rodríguez) no enfrenta elecciones en el corto-mediano plazo”.

En otras palabras, la encuesta captura un deseo ciudadano fuerte, pero también deja en evidencia la distancia entre lo que una parte importante de la población reclama y lo que los factores de poder en Caracas y Washington delinean como ruta institucional.

terremotos
(Foto: Oscar Medina)

El contexto que rodea este hallazgo es el deterioro sostenido de la imagen de la presidenta interina. Según la misma encuesta, solo 24% aprueba la forma en que Delcy Rodríguez conduce el Gobierno, mientras el 63,3% la desaprueba. La caída ha sido progresiva desde que asumió el 3 de enero de 2006, una vez que Nicolás Maduro fue capturado y extraído por fuerzas estadounidenses.

Lo que los terremotos han hecho, y rápidamente, ha sido acelerar y visibilizar ese desgaste en la percepción que prevalece sobre el gobierno de Rodríguez. La respuesta oficial ante la emergencia fue evaluada de forma muy negativa por la mayoría de los consultados. En varias regiones, como Zulia y la Capital, el rechazo a la actuación de las autoridades superó el 75%.

Este rechazo no es abstracto. La encuesta incluye una pregunta específica sobre las prioridades para la reconstrucción de las zonas afectadas. Aunque construir nuevas viviendas lidera con 70,7%, aparece en segundo y tercer lugar la exigencia de fiscalización sobre el posible desvío o mal uso de los recursos destinados a la recuperación (42,9%). Ese dato es revelador: una parte importante de la población no solo pide ayuda material, sino garantías de que los recursos no se perderán por corrupción o ineficiencia. En ese marco, la idea de que un cambio político pueda contribuir a una mejor gestión de la reconstrucción cobra lógica para muchos encuestados.

El deseo de adelantar elecciones no es uniforme, pero sí es mayoritario en amplios sectores. Entre quienes votaron por Edmundo González Urrutia en 2024, 62% considera que las elecciones deberían ser más urgentes ahora. En cambio, entre los votantes de Nicolás Maduro esa opción apenas alcanza el 18,4%. Por niveles de ingreso y educación, la opción de hacer las elecciones más urgentes crece a medida que suben ambos indicadores. En regiones como Los Andes y Zulia, también se registra un apoyo superior al promedio nacional a la idea de priorizar el proceso electoral.

Lo que la encuesta de Atlas Intel pone sobre la mesa es una paradoja para los decisores, especialmente en Washington: los venezolanos han vivido una tragedia que exige respuestas inmediatas en materia de vivienda, salud, educación e infraestructura. Sin embargo, una porción significativa de ellos considera que la mejor forma de atender esas urgencias pasa por resolver primero la cuestión política. No se trata de ignorar la reconstrucción, sino de que no hay confianza en que el gobierno la lleve adelante de manera transparente y eficiente.

La tragedia no ha puesto en el congelador la demanda de cambio que bulle entre los venezolanos.

Publicidad
Publicidad