Cinemanía

“A Real Pain”: Un viaje por los recuerdos que le puede valer un Oscar a Kieran Culkin

Jesse Eisenberg escribe y dirige este drama sobre el perdón, el amor, la memoria y la identidad en el que Kieran Culkin interpreta el papel de su vida. Todo entre marihuana, conversaciones sobre la depresión y un sentido del humor retorcido. Pero, en especial, una profunda humanidad que conmueve por llevar la trama de la película al terreno de lo universal

a real pain
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La herencia y la memoria son temas que Hollywood suele tocar de maneras muy específicas. O a través de la epopeya trágica, como “La lista de Schindler” (1993) de Steven Spielberg, pintoresca al estilo “The Darjeeling Limited” (2007) de Wes Anderson o íntima, tal y como lo hace “His Three Daughters” (2023) de Azazel Jacobs. Sin embargo, el director y guionista Jesse Eisenberg optó por el humor. Uno negro, teñido de nostalgia y en algunos casos, conmovedor.

Pero humor, al fin. Algo que conduce a “A Real Pain” (2024) a lugares nuevos y complicados sobre la forma de explorar el dolor generacional y el legado espiritual que comparte una familia. También es un riesgo medido, al momento de profundizar en temas complicados como el Holocausto Nazi y lo que pasa con los descendientes de una tragedia monumental. 

La cinta evita el melodrama o la lección ética, para concentrarse en la manera en que un sufrimiento de semejante calibre puede ser comprendido en la actualidad. Mucho de eso brinda a la película su carácter de viaje de crecimiento. Pero, antes de ser edulcorado, el relato desarrolla con sensibilidad a sus personajes desde las imperfecciones de cada uno, sus dolores y preguntas. 

Por lo que “A Real Pain” tiene la capacidad de hacer reír — y a carcajadas —, a medida que sigue a los primos Benji (Kieran Culkin) y David (Eisenberg), en un viaje patrimonial a Europa. Eso, mientras la trama medita acerca de la oscuridad que habita en cada uno de ellos, ya sea en forma de depresión o la incertidumbre sobre el futuro. Juntos, emprenderán un recorrido desordenado y caótico por Polonia, hogar durante su juventud de Dory, la abuela de ambos

A su vez, por otros tantos monumentos del dolor colectivo, como los campos de concentración convertidos en museos y reliquias de los sobrevivientes al genocidio nazi. Todo para comprender cómo Dory conservó la vida a través de todo tipo de pequeños milagros, como con inesperada poesía, específica la cinta.

Un viaje por la historia europea 

Lo interesante en “A Real Pain” es que, a pesar de esos escenarios estremecedores y venerables, la película se aleja del drama y la oscuridad. Eso, en favor de las reflexiones de David y Benji, sobre la esperanza y la búsqueda del propio lugar en el mundo. La cinta, además, es bastante franca al mostrar a sus personajes en toda la extensión de sus defectos y virtudes. 

Por lo que David y Benji abordan ese reencuentro con la historia familiar con desenfado. Fuman marihuana, se ríen de chistes obscenos, bromean entre empujones y abrazos cariñosos. No obstante, el guion jamás olvida que cada uno de ellos, por separado, carga un peso agobiante. David, está obsesionado con el trabajo y la visita a Europa, será una forma de preguntarse si realmente eso es lo que desea en la vida. 

Por otro lado, Benji es un aparente espíritu libre que acompaña a su primo por diversión, pero que guarda una serie de dolores y heridas. A pesar de sus diferencias, los une un vínculo sincero y la necesidad de guardar luto por Dory. Kieran Culkin evita que su personaje sea solo el alivio cómico y le brinda una especial intensidad, cuando afronta temas como el pasado, el trauma y la necesidad de encontrar tranquilidad espiritual.

La forma en que ambos afrontan el duelo y la pérdida — y no solo de la abuela — brinda a la cinta sus mejores momentos. En especial, cuando la lucha interior de cada uno, encuentra un espejo en los lugares en ocasiones tenebrosos y siempre conmovedores, que visitan. 

Y aunque la presencia de edificios históricos y la idea constante sobre los horrores que allí ocurrieron tienen un espacio en la trama, el verdadero interés del argumento está en el dolor humano. Ya sea el de David, incapaz de expresar el suyo en voz alta, o en el de Benji, abrumado por la depresión y la ansiedad. 

Otro punto a favor de la cinta, es su capacidad para honrar la memoria de la tragedia que brinda contexto a su relato, sin parecer sensiblera o que solo la utiliza como un escenario exótico. Parte del éxito de “A Real Pain” procede directamente de la capacidad del guion para enfocar el calibre del respeto y la honra al pasado, sin caer en lugares comunes. 

Un giro refrescante que supone una fortaleza considerable para la producción. En un año, en que “Emilia Pérez” caricaturizó a México y “The Brutalist” narra el sufrimiento con aire solemne, la sinceridad de “A Real Pain” emociona. En particular, por ser profundamente íntima, una historia de resiliencia que comparten dos hombres que hacen de su redención, una lección universal acerca de la bondad.

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