
Pocas cosas son más chocantes para un venezolano que está en Venezuela que toparse con un venezolano que opine de Venezuela desde Miami. I know. Es duro pero es así. Los venezolanos que estamos en Miami, recién llegados o con décadas ya (otros en Alemania, en Nueva Zelanda, en México, en Colombia, en Panamá, en España, en Inglaterra, en Australia, en Chile, en Argentina) nos seguimos sintiendo venezolanos, y aunque no vivamos allá, muchas veces tenemos una perspectiva sobre el país que, en este período globalizado -en el que nuestro terruño quedó arrinconado- forma parte de quienes somos como nación.
Y no sólo vemos en detalle nuestra manera de actuar, lo hermosa que es nuestra esencia, lo molesta que es nuestra viveza, la política, lo jodidos que estamos, las causas judaico-cristianas de nuestra premodernidad, el atavismo militar, sino que también vivimos la vida sencilla, nos enamoramos, pelamos bola, extrañamos como nadie y anhelamos como venezolanos que somos.
Un emigrante es un tipo que se queda sin historia afectiva, sin geografía reconocible, sin espacios de poder, sin símbolos con los que expresarse complejamente. Y aunque lo haga por problemas políticos o por amor, por sinverguenza o por aventura, es un tipo que se quedó sin piso.
Por eso, ante tanta discusión francamente estéril en la que “qué va a saber ése, si ese vive en Miami”, suelo responder en primera instancia que más vale tener a un millón seiscientos mil venezolanos que viven en el exterior pendientes de nuestro país, y que sería realmente triste que todos fuésemos indiferentes.
Estar afuera no nos hace menos venezolanos. Nos hace unos venezolanos distintos.
Desde hoy habito en estas páginas virtuales. Me siento realmente afortunado de hacerlo. Elestímulo.com es una de las mejores vainas que le ha pasado a los medios venezolanos en el último par de décadas. Y mira que las buenas noticias relacionadas con el periodismo en Venezuela escasean más que las medicinas.
Pero es así. Lo acaba de decir Mires en su paso por el Festival de Lectura de Chacao: en Caracas caen rayos de luz atenienses. Hay ideas, líderes, movimientos y reflexiones únicas. Como en la Atenas primigenia, una gran luz en medio de la barbarie.