«Exigimos que las autoridades españolas pongan en libertad a los presos políticos. El diálogo democrático debe ser la vía, no la represión», expresó el canciller en varios mensajes escritos por la red Twitter.
El yerno del fallecido Hugo Chávez pidió además al gobierno de Mariano Rajoy que «respete los derechos humanos y políticos de los presos de conciencia y que la democracia se imponga», reseña AFP.
Paradójicamente, las palabras libertad, presos políticos, represión, democracia, diálogo eran las mismas que usaban las organizaciones internacionales, gobiernos de América y Europa y políticos de la disidencia para criticar al gobierno de Nicolás Maduro sus métodos frente a la ola de protestas opositoras.
Estas manifestaciones dejaron más de 150 muertos y cuatro mil muertos entre abril y julio en Venezuela.
El Foro Penal Venezolano, una ONG que aborda los derechos humanos, contabilizó 380 presos políticos en Venezuela según su último reporte elaborado el primero de noviembre.
El gobierno de Maduro, enfrentado con Madrid por temas sensibles como derechos humanos, es el único que ha apoyado el proyecto secesionista catalán en América.
Turquía, un aliado clave de Caracas, rechaza el separatismo catalán, mientras Rusia dijo que esto era un «tema interno» entre los españoles.
Arreaza agregó que el gobierno venezolano entiende «la angustia y dolor que sufre (Cataluña) en estos difíciles momentos».
La jueza Carmen Lamela, de la Audiencia Nacional, se dispone a dar luz verde a la petición de la fiscalía de dictar una orden de captura contra el presidente catalán cesado, Carles Puigdemont, y otros cuatro de sus ministros, que estarían en Bélgica y desatendieron el llamado de la justicia.]]>