Poco menos de dos meses después de su asesinato, Patricia Oliver, su madre, decidió dar detalles en una entrevista a Immigrant Archive Project sobre cómo transcurrieron las horas en el entorno familiar hasta recibir la desagradable noticia.
“Abrí Facebook y encontré un mensaje de una amiga donde me decía que había ‘red code’ (código rojo) en el colegio”, dijo. Inmediatamente contactó a la persona que envió la información para saber de qué se trataba y esta le comentó que se estaba suscitando un tiroteo en las instalaciones.
Luego de avisar a su esposo, Manuel, quien salió al colegio, no logró contactar a Joaquín, motivo que la llevó a trasladarse a la institución, travesía que, confesó, fue “tensa y angustiosa”.
Una vez junto a su esposo en el lugar, se encaminó a la escuela secundaria.
“Tratamos de caminar un poco hasta el colegio, pero no nos dejaron. Nos informaron que nos fuéramos al (Hotel) Marriot, y cuando íbamos camino al carro nos llamaron y nos dijeron que les llegó información y que debíamos irnos al Hospital de Coral Springs”, señaló.
Sin embargo, al llegar al centro médico se enteraron que Joaquín no estaba ahí, por lo que decidieron ir al hotel.
Su hija, Andrea, visitó otros dos hospitales en búsqueda de su hermano, pero sin éxito. Una vez con sus padres, esperó hasta horas de la noche.
No fue sino hasta las 2:00 am cuando finalmente la policía los llamó para hablar sobre la situación de su hijo. Poco antes, recuerda Patricia, recibió la llamada de una representante del instituto, quien le asomó la noticia de la posible muerte de Joaquín.
Luego, la novia de la víctima advirtió a la madre que “a Joaquín lo habían visto en el piso rodeado de sangre”; sin embargo, decidió no tomarlo como algo oficial. Después escucharon las palabras para las que nadie está preparado: su hijo era una de las víctimas del ataque.
Patricia lo recuerda como alguien que “siempre se preocupó por el bien de los demás”, motivo que los llevó a dar inicio a Change the Ref, un movimiento para crear conciencia sobre el impacto que un adecuado control en el derecho a poseer armas en territorio estadounidense podría tener.
Espera que este tipo de tragedias “no sigan sucediendo por el bien de todos los niños, la juventud y las familias”.
Salir de Venezuela está motivado a muchos factores, la inseguridad, entre tantos otros, alimenta una lista con cada día más aspectos a incluir. En el caso de la familia Joaquín, ya son 15 años desde que se despidieron de su país para probarse en los Estados Unidos, pero, a pesar del hecho, no se arrepienten de establecerse en Florida.
“Lamentablemente, hay circunstancias por las que uno tiene que pasar y que, por obra divina, Dios dispuso que Joaquín tenía que ser uno de los 3400 niños que estudiaba en el colegio, seleccionado para estar al lado de Él”.]]>