En Sudáfrica, tras el apartheid, la Comisión de Verdad y Reconciliación documentó miles de violaciones y recomendó sanciones y reparaciones económicas. En Argentina, después de la dictadura de 1976-1983, se realizaron juicios con condenas y se crearon fondos de indemnización para las familias. En Chile y Colombia, comisiones de verdad y tribunales especiales ordenaron verdad, sanciones penales y medidas de reparación antes de avanzar hacia la reconciliación.
En ninguno de esos casos el perdón precedió a la rendición de cuentas. En Venezuela la muerte de Carmen Navas deja una herida abierta. Su muerte, este 17 de mayo, lejos de cerrar el caso, aviva la necesidad de que en Venezuela se avance en materia de justicia y reparación, antes de llegar a la etapa del perdón, el cual no es una vía exprés, no se trata de pasar la página y ya, como ha declarado Jorge Rodríguez recientemente.
El hijo Carmen Navas fue Víctor Hugo Quero Navas, detenido en enero de 2025 en Caracas mientras hacía unas compras. Las autoridades lo acusaron de terrorismo y traición a la patria. Permaneció en El Rodeo I hasta su muerte, el 24 de julio de 2025 por insuficiencia respiratoria, según el comunicado oficial emitido diez meses después. El cuerpo fue enterrado el 30 de julio de 2025 en una tumba compartida en un cementerio de las afueras de Caracas, con una lápida de papel y una fecha de defunción distinta a la oficial. La familia nunca fue notificada.
Carmen Navas, con sus 81 años a cuestas, nunca cesó de buscar a su hijo. Visitó diversos centros de reclusión, entre ellos El Rodeo I y II, varias sedes de la CICPC, el SEBIN del Helicoide, la Policía Nacional Bolivariana y el Hospital Militar. Presentó oficios formales a la fiscalía general el 28 de febrero de 2025 y el 31 de octubre de 2025, dirigidos al fiscal general Tarek William Saab, solicitando el paradero de su hijo. Nunca recibió respuesta del Ministerio Público.
Acudió en once ocasiones a la Defensoría del Pueblo. El 24 de octubre de 2025, esa dependencia pública, entonces dirigida por Alfredo Ruiz, le entregó un documento firmado por la defensora III Dionita Coronado que informaba que su hijo estaba recluido en El Rodeo I. Para esa fecha, Víctor Hugo Quero Navas ya llevaba tres meses fallecido. La Defensoría no proporcionó información adicional ni coordinó acciones para verificar el estado real del detenido.
El 3 de mayo de 2026, la nueva defensora del pueblo, Eglée González Lobato, recibió a Carmen Navas en su despacho de Plaza Morelos y anunció la activación de mecanismos institucionales para obtener una respuesta sobre el paradero. Cuatro días después, el 7 de mayo de 2026, el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario emitió un comunicado que reconoció la muerte del detenido, un suceso ocurrido el 24 de julio de 2025.
El Ministerio Público ordenó la apertura de una investigación y la exhumación de los restos. La exhumación se realizó el 8 de mayo y Carmen Navas identificó el cuerpo un día después, apenas a horas de que en Venezuela se conmemorara el día de la madre. Los restos le fueron entregados para un nuevo entierro.
La octogenaria, devenida en símbolo de la persistencia ante un Estado que le negaba información sobre su hijo, asistió el 15 de mayo a una misa conmemorativa por Víctor Hugo. Dos días después se confirmó su muerte.
El procedimiento judicial abierto por la Fiscalía 80 permanece en etapa inicial sin resultados publicados sobre responsabilidades. Ningún funcionario de los centros de detención, del Ministerio del Servicio Penitenciario ni de las instancias que negaron información durante dieciséis meses ha sido imputado ni sancionado. No existió un acto oficial de reparación que reconociera el daño causado por la retención de información sobre una muerte ocurrida bajo custodia del Estado.
La investigación anunciada por la Fiscalía a cargo de Larry Devoe se limitó, hasta el fallecimiento de Carmen Navas, a la exhumación y la autopsia para corroborar que efectivamente era su hijo. No se registraron imputaciones ni detenciones de responsables.
Carmen Navas falleció y la ausencia de justicia, castigo y reparación impidió que en este caso se pudiera avanzar hacia un perdón que, como hemos visto en otros contextos, se construyó sobre hechos verificados y responsabilidades asumidas.
Su muerte, ocurrida once días después de identificar y enterrar a su hijo, registra una dolorosa secuencia: 16 meses de búsqueda sin respuestas oficiales, 10 meses de ocultamiento de una muerte bajo custodia estatal y una investigación abierta sin resultados concretos ni sanciones. El expediente judicial iniciado por la Fiscalía permanece sin conclusiones públicas. No se ha emitido un informe oficial que detalle las circunstancias exactas de la detención, la atención médica en El Rodeo I y el Hospital Militar, ni las razones por las que la familia no fue notificada en julio de 2025.
Carmen Navas ya no está, pero el Estado venezolano seguirá en deuda con ella. Esta tenaz mujer simboliza la herida abierta que es la represión instaurada en los años de Nicolás Maduro y sin que haya señales nítidas de que bajo Delcy Rodríguez se castigará a los responsables y habrá reparación para las víctimas y sus familiares.
Estamos lejos del perdón.