Venezuela

¿Quién era el Niño Guerrero y por qué su muerte resulta relevante?

En la Venezuela post 3E, el ataque estadounidense que puso fin a la vida del líder del Tren de Aragua, parece simbolizar un punto de inflexión. Por primera vez en la historia contemporánea de Venezuela, fuerzas armadas foráneas ejecutan una operación, dentro del territorio venezolano, y desmontan la mentira oficial de que esta banda criminal era cosa de ciencia ficción

Publicidad

Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, fue eliminado en Las Claritas, una localidad minera del estado Bolívar, en el sureste de Venezuela. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la operación a través de Truth Social la noche del viernes 12 de junio: el Comando Sur de Estados Unidos ejecutó un “ataque cinético rápido y letal” que logró “ejecutar con éxito” al cabecilla del Tren de Aragua, a quien describió como “el infame líder” de “una de las organizaciones terroristas más sanguinarias del planeta Tierra”. 

Trump acompañó el mensaje con un vídeo no clasificado que muestra el impacto de lo que parece un misil o proyectil, sobre una construcción sencilla en medio de la vegetación. Se trata de una muestra similar a como viene reportando Estados Unidos sus ataques contra las “narco lanchas” desde agosto pasado.

El Gobierno venezolano confirmó la muerte en un comunicado oficial. Según la versión difundida en Caracas, se trató de una “operación combinada” entre organismos de seguridad venezolanos y estadounidenses en el sureste del estado Bolívar. Durante el desarrollo del operativo se produjeron enfrentamientos con integrantes de estructuras criminales, en los que resultó “neutralizado” Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, señalado como cabecilla de una organización criminal. Las autoridades venezolanas enfatizaron que nunca hubo soldados estadounidenses en suelo venezolano y que la acción se basó en intercambio de inteligencia. 

La acción, por otro lado, desmonta una larga mentira oficial, cuyo vocero principal ha sido Diosdado Cabello. El chavismo venía insistiendo en que no existía el Tren de Aragua y que esta banda criminal había sido desarticulada. Si nos guiamos por lo que mostraron las redes sociales sobre la casa de otro cabecilla de este grupo, apodado como “Humbertico”, quedó en evidencia lo apoltronado que estaba en la zona minera.

Este episodio marca un hito. Se trata de un ataque militar estadounidense directo dentro del territorio venezolano contra un objetivo específico en tierra firme. Aunque Washington y Caracas lo presentan como coordinado, la ejecución recayó en fuerzas del Comando Sur de EE.UU., que utilizaron capacidad letal cinética (bombardeo o ataque aéreo) para eliminar al objetivo sin proceder a su captura, detención o traslado a la justicia. No se menciona orden judicial, extradición ni proceso penal previo por parte de Estados Unidos. Se pasó directamente a la ejecución mediante un ataque militar. Esta modalidad evoca un juicio sumario llevado a cabo por vía militar, saltando los mecanismos tradicionales del debido proceso internacional (captura, extradición y juicio justo).

¿Quién era Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”?

Según la investigación detallada del portal especializado Insight Crime y textos de la periodista venezolana Ronna Risquez, autora del libro “El Tren de Aragua. La banda que revolucionó el crimen organizado en América Latina”, Guerrero Flores nació en una barriada popular de Maracay, estado Aragua, hace aproximadamente 42 años. Su carrera criminal comenzó muy temprano. A los 17 años ya estaba involucrado en el microtráfico de drogas en Maracay y se le responsabilizaba de asesinatos de policías. 

Fue capturado años después por delitos relacionados con robos. Llevado a prisión, la cárcel terminó siendo su centro educativo para potenciar la criminalidad. En el Centro Penitenciario de Aragua (conocido como Tocorón), ascendió rápidamente al estatus de “pran”, el jefe máximo que controla la vida interna de la cárcel mediante extorsión y violencia. Desde allí construyó un verdadero feudo carcelario: piscina, discoteca (llamada Tokio), zoológico con animales exóticos como un pavo real albino, restaurante (“La Sazón del Hampa”), estadio de béisbol bautizado “Tren de Aragua” y terminales bancarias para cobrar “la causa”, la cuota semanal de extorsión que debían pagar reclusos y visitantes. 

Ronna Risquez documentó cómo Guerrero Flores gestionaba las finanzas de esta estructura paralela al Estado, proporcionando a los presos lo que las autoridades no daban: seguridad, comida y lujos a cambio de lealtad y dinero. Tras fugas y recapturas —incluida una en 2012-2013 y otra posterior—, Guerrero Flores escapó del gran operativo de 2023 que tomó Tocorón, en donde participaron 11.000 funcionarios. 

Desde entonces se refugió en zonas mineras del Arco Minero del Orinoco, específicamente en Las Claritas (Bolívar), donde operaba con socios vinculados a la minería ilegal de oro, según reportes de medios internacionales de prensa.

Durante la campaña electoral de 2024, Trump puso el nombre del Tren de Aragua como epicentro de la delincuencia organizada a la que su gobierno iba a combatir.  Una vez que Trump asciende al poder, EE.UU. lo puso en la mira. El Departamento de Estado ofrecía hasta 5 millones de dólares por información que condujera a su arresto. Guerrero Flores enfrentaba acusaciones en tribunales federales de Nueva York por conspiración de extorsión bajo la ley RICO, apoyo material al terrorismo y otros delitos vinculados al crimen organizado transnacional durante más de una década.

Tras la designación como organización terrorista extranjera por Washington, Chile y Perú también se endurecieron y emitieron órdenes de captura contra él.

Finalmente, la eliminación de “Niño Guerrero” representa un golpe significativo contra la estructura de liderazgo del Tren de Aragua, la megabanda criminal más poderosa originaria de Venezuela y con presencia en múltiples países de la región.

Publicidad
Publicidad