Parece que cada tantos días Marco Rubio debe decir unas palabras que reconecten con la esperanza de los venezolanos que aspiran a un cambio orientado a la democracia y no solo a los grandes negocios de las empresas estadounidenses. Mientras que Donald Trump reitera el discurso de que ganaron una guerra, de que todo está bien en Venezuela y de lo fructífera que es su relación con la presidenta encargada, el secretario de Estado -por su parte- pone la situación en contexto: crear las condiciones no es tan sencillo ni rápido, pero la meta es llegar a unas elecciones.
Lo dijo ayer 28 de septiembre durante su entrevista con Sean Hannity en Fox News: «En Venezuela están ocurriendo dos cosas. Primero, su economía necesita seguir recuperándose porque el pueblo venezolano ha sufrido muchísimo. Entiendan que estamos hablando de 25 o 30 años de corrupción y sobornos. Pero lo otro que debe suceder, y en lo que estamos muy enfocados, es una transición democrática. Necesitan tener elecciones libres y justas en ese país. Estamos trabajando arduamente con la Asamblea Nacional de 2015 para establecer las condiciones necesarias para que se celebren elecciones libres y justas lo antes posible, y entonces Venezuela realmente estará en el auge que se merece».
Fue, por razones de tiempo, el último tema que le planteó el entrevistador a pocos segundos de finalizar el espacio. La transcripción completa de la entrevista está en la web del Departamento de Estado. Allí también está otro documento de una rueda de prensa en la que Marco Rubio pudo dedicarle más tiempo al asunto Venezuela.
Se trata del encuentro con los medios del 23 de septiembre en el Hotel Palace, en Nueva York, el mismo día de la intervención de Delcy Rodríguez en la Asamblea General de Naciones Unidas y horas después de la reunión privada que sostuvieron con ella y su equipo.
Estabilidad y elecciones
PREGUNTA: ¿Qué compartió usted, qué compartió ella?
SECRETARIO RUBIO: Bueno, fue una reunión breve, pero importante, y obviamente se trataron tres temas cruciales. Primero, retomaré lo que dijimos al principio. Venezuela lleva casi veinte años de destrucción, tanto económica como de otro tipo. A eso se suma el que probablemente fue el peor terremoto de la región, según los sismólogos; no soy sismólogo, así que me baso en su experiencia, pero sin duda fue devastador. Y, por cierto, un terremoto que podría haber sido mucho peor si hubiera impactado tierra adentro en lugar de en la costa, pero fue muy grave. Aún se desconoce el número total de víctimas. Y como vieron, tuvieron dificultades para responder porque, como gobierno, no habían invertido en los mecanismos necesarios para hacerlo.
Venezuela enfrenta numerosos problemas. Posee probablemente la mayor deuda soberana del mundo, la cual necesita ser reestructurada. Su economía aún sufre las consecuencias de la cleptocracia y la corrupción, y el hecho de que ese régimen se mantuviera en pie se debe a la corrupción y a los tratos de favor que recibieron personas vinculadas al gobierno, de los cuales deben desvincularse. Hay ocho millones de venezolanos viviendo en el extranjero, muchos de los cuales desearían regresar a Venezuela, vivir allí, invertir y reconstruir sus negocios, pero necesitan tener la certeza de que esto sucederá.
Por lo tanto, hay mucho que solucionar para que Venezuela prospere. Analizamos los pasos necesarios para lograrlo, y la reestructuración de la deuda es fundamental. Obviamente, queremos brindar nuestro apoyo en este sentido. Es crucial hacerlo de la manera correcta.
El segundo punto, igualmente importante, es la necesidad de un proceso de transición política, el cual ya está en marcha. Los líderes de la Asamblea Nacional de 2015 mantienen conversaciones periódicas con las autoridades interinas para sentar las bases y reconstruir las instituciones necesarias para la celebración de elecciones libres y justas en Venezuela, algo fundamental.
Lo que queremos ver, ¿verdad?, no es solo elecciones libres y justas, sino una república duradera. Lo que amenazaría la estabilidad de una república venezolana sería que un gobierno electo heredara una catástrofe económica y social total, poniendo en peligro todo el proyecto, ya que cualquier cosa podría suceder. Por lo tanto, queremos hacer dos cosas simultáneamente. Queremos ayudarlos a reconstruir su economía —no a la perfección, pero sí a un nivel de estabilidad que permita el éxito de un gobierno electo— y, en segundo lugar, reconstruir todo lo necesario para unas elecciones verdaderamente libres y justas.
¿Qué se necesita para que eso suceda? Se necesitan medios de comunicación. Se necesita cobertura mediática. Los candidatos necesitan poder comunicarse con el público, y se han dado pasos positivos en ese sentido. En las últimas dos semanas, aunque no se ha informado mucho, varios medios venezolanos independientes que no habían podido transmitir en Venezuela durante casi siete años ahora están transmitiendo en el país. Si observan a algunas de estas figuras de la oposición, verán que dan conferencias de prensa y hay literalmente 50 micrófonos sobre la mesa. Si hubieran ido hace dos años, habría habido solo tres micrófonos.
Es necesario reconstruir a los partidos políticos. Muchos de sus líderes aún se encuentran en el extranjero. No se trata solo de María Corina, una mujer muy valiente, sino también de otras personas que están fuera del país. Estos partidos necesitan la oportunidad de reconstruirse, de organizarse, de convertirse no en movimientos de protesta, sino en movimientos políticos.
Es fundamental contar con un proceso electoral que inspire confianza ciudadana; es decir, que los votos se cuenten y se registren con precisión. Por lo tanto, se necesitan autoridades que gobiernen las elecciones para que la ciudadanía tenga la certeza de que son elecciones legítimas.
Así pues, dejamos claro que, para que este proyecto tenga éxito, debe culminar en unas elecciones libres y justas en las que los líderes del país gocen de la credibilidad necesaria para que el sector privado confíe en ellos.
Pero, obviamente, también debemos trabajar simultáneamente en las condiciones económicas que deben mejorarse, porque si se produce un colapso social, si hay una crisis económica en Venezuela, no solo se ponen en peligro las elecciones, sino también la supervivencia de la democracia, que es, en definitiva, lo que deseamos ver en Venezuela: una democracia estable con una economía funcional que permita a su pueblo prosperar y que brinde a muchos de los millones de venezolanos que se han visto obligados a emigrar la oportunidad de regresar a su país, invertir en él y participar en él.
Los intentos de María Corina
PREGUNTA: María Corina Machado, según nuestros informes y declaraciones de su propio equipo, intentó regresar a Venezuela tres veces en las últimas 24 horas, pero las autoridades de diferentes países, incluyendo Venezuela, se lo impidieron. ¿Debería permitírsele regresar a Venezuela ahora? ¿Cuál es el cronograma para la reconstrucción institucional y la reforma que usted describe, necesarias para la celebración de elecciones?
SECRETARIO RUBIO: Sí. Tendré que volver… Es que no estoy aquí… Estuve aquí ayer todo el día, así que no estoy seguro de a qué se refiere. Pero, en un sentido más amplio —como le comenté antes— María Corina es muy valiente. La apreciamos mucho. La conozco desde hace mucho tiempo y he interactuado con ella durante mucho tiempo. Pero hay… y esto no es para restarle importancia, sino que hay unos 8 millones de venezolanos que han abandonado el país.
Y esa es nuestra política: no queremos expulsarlos de Estados Unidos. No estoy diciendo eso. Lo que digo es que nos gustaría que esa comunidad pudiera regresar a su país y reabrir los negocios que perdieron, si así lo desean. Y estamos viendo señales de que eso está sucediendo. Los vuelos de American Airlines que salen de Miami van llenos todos los días. Y lo que estamos viendo ahora —y es uno de los puntos que planteamos ayer en nuestras reuniones— es que estos venezolanos, que quizás alguna vez fueron clave para su vida política o económica, están regresando a Venezuela, están evaluando la situación y luego regresan. Nos gustaría ver un punto en el que sientan y tengan la confianza de que realmente pueden regresar y reconstruir lo que perdieron o lo que les fue arrebatado, tanto en el ámbito político como en el económico. Y para que eso suceda, necesitamos avanzar más en estas conversaciones con respecto a la transición y la reconciliación.
Así que todo eso está interrelacionado. En cuanto a los detalles, es que… yo… quiero decir, estuve aquí todo el día. Tuvimos, no sé, 142 reuniones ayer. El presidente tuvo varias reuniones que duraron hasta las 11 de la noche. Ya te contaré.
¿Y el petróleo qué?
PREGUNTA: Los legisladores han estado solicitando el informe de auditoría del fondo petrolero venezolano.
SECRETARIO RUBIO: Sí.
PREGUNTA: ¿Piensa entregarlo y trabajar con…?
SECRETARIO RUBIO: Claro. Eso se va a hacer. Es decir, tiene que estar terminado; KPMG lo está haciendo. Y… pero puedo describírselo ahora mismo, y es lo que mostrará la auditoría: cada mes, ese fondo se retiene… nosotros no lo tomamos; ese fondo se retiene. Hacen solicitudes sobre a qué quieren que se destine el dinero, que en su mayoría es para funciones gubernamentales. Se liberó una pequeña cantidad para la respuesta al terremoto. Pero en general se destina a pagar los salarios del gobierno, las necesidades del gobierno. Y luego KPMG vuelve y audita eso.
Así que todo eso estará disponible. De hecho, no solo no queremos ocultarlo, sino que estamos muy orgullosos de ello. Pero es un proceso incipiente. Como les comenté, KPMG está realizando ese trabajo y los informes que hemos recibido son muy positivos.
Y esto no durará para siempre, ¿verdad? Eventualmente, esto no será así. Pero lo que queríamos asegurar era que, si íbamos a levantar las sanciones a la venta de petróleo venezolano, el dinero beneficiara al pueblo venezolano. Ese es el núcleo de la auditoría: asegurar que el dinero beneficiara al pueblo venezolano, y no que fuera a parar al bolsillo de algún funcionario corrupto que se beneficiaba de los recursos naturales de ese país.