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“Si enfermarte de malaria es tu forma de seguir viviendo, vale la pena”

Cuando va a la mina a buscarse la vida, Yordan Pentoja sabe que está en riesgo. En Bolívar está el foco infeccioso de malaria más fuerte de Venezuela, el país más afectado -y por lejos- por la efermedad en todo el continente, según registros de la Oranización Mundial de la Salud. Pero a él, como a sus compañeros, sobrevivir es prioridad, así sea transitando una y otra vez por el paludismo

“Si enfermarte de malaria es tu forma de seguir viviendo, vale la pena”

Me llamo Yordan Pentoja. Tengo 27 años. He estado trabajando en la mina por algunos años. Hoy vine al ambulatorio porque la malaria me golpeó de nuevo. Esta vez, con mucha fuerza. El punto de diagnóstico de malaria más cercano a la mina en la que trabajo está a cuatro horas de distancia, así que no pude hacerme la prueba y vine directamente aquí para recibir tratamiento. Sabía que tenía malaria desde el momento en que comencé a sentirme mal.

Vengo a este ambulatorio por primera vez para recibir tratamiento. Hoy temprano me dolían mucho la cabeza y el estómago y el calor realmente me estaba matando, tanto que me desmayé. Cuando me desperté, mis compañeros decidieron traerme. Me tomó cerca de tres horas y dos motocicletas diferentes llegar aquí. Los médicos me atendieron bien y el tratamiento es gratuito, lo cual ayuda porque no puedo pagarlo. Es la octava o novena vez que tengo malaria desde que comenzó 2019, la última vez que la tuve fue hace tres meses.

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El ambulatorio Santo Domingo sobrepasa su capacidad inicial al atender a unos 70 mil pacientes

La primera vez, la enfermedad estaba «oculta» en mi cuerpo. Fui a hacerme el diagnóstico cinco veces, pero no apareció nada. La gente seguía diciéndome que no tenía malaria. Me sentía tan mal que fui a un laboratorio privado en algún momento, para descubrir qué tenía. Los médicos allí me dijeron que probablemente tenía dengue. Me dijeron que debería tomar leche condensada y comer sardinas, entre otras cosas, para curar la enfermedad. Cuando hice lo que me habían dicho, mi situación empeoró.

No sé cuánto tiempo me quedaré dentro de la mina. Uno siempre sabe cuándo viene, pero nunca cuándo se va

Entonces decidí ir con mi hermano, por última vez a hacerme la prueba de malaria y fue cuando resultó positiva. Para entonces, ya había pasado unas dos semanas sufriendo y había perdido cerca de 10 kilos. Estaba muy flaco, fue mi peor experiencia con la enfermedad. Aunque esta vez, también es mala.

La vida en la mina es difícil, pero no me arrepiento porque es la única forma de sobrevivir. Necesito llegar a fin de mes

Creo que he tenido malaria muchas veces porque es como una plaga en esta región del país. Muchos de mis colegas en la mina la han tenido, tantos que dejé de contar. Todos los días tomamos nuestras palas y vamos a trabajar. Nuestra vida es solo trabajo y cuando no trabajamos, dormimos. Mis compañeros y yo vivimos dentro de la mina, dormimos en hamacas porque venimos de todo el país y no tenemos casa aquí.

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Una mina de oro ubicada cerca de Las Claritas en Bolívar

Cuando comencé a trabajar en la mina, compré un mosquitero para protegerme de la malaria. Había oído que era un riesgo en esta área. Pero a menos que te vayas a dormir temprano, cuando te quedas afuera jugando a las cartas con los demás, los mosquitos te pican. Y eventualmente te enfermas. A pesar de esto, si Dios lo permite, continuaré trabajando aquí.

Creo que he tenido malaria muchas veces. Muchos de mis colegas en la mina la han tenido, tantos que dejé de contar.

La vida en la mina es difícil, pero no me arrepiento porque es la única forma de sobrevivir. Necesito llegar a fin de mes y, además, nunca podría irme de mi país. Si enfermarte es tu forma de seguir viviendo, entonces vale la pena.

Vista de Las Claritas desde el ambulatorio Santo Domingo, donde atienden a Yordan Pantoja

No sé cuánto tiempo me quedaré dentro de la mina. Uno siempre sabe cuándo viene, pero nunca cuándo se va. No he visto a mi familia desde hace más de un año porque está muy lejos, pero también hago lo que hago por ella. Dentro de la mina creo que todos estamos buscando una vida mejor, para nosotros y para nuestras familias. Y uno generalmente no se va sin tener suficiente oro para establecer su propio negocio y volver a lo que de alguna manera es una vida normal. Pero tan pronto como te quedas sin dinero, no tiene más remedio que volver. Y contraer malaria, una vez más.

Es la octava o novena vez que tengo malaria desde que comenzó 2019