La artista venezolana Rossi Aguilar expone en La Nau, Universitat de València
Artista plástica e investigadora, Rossi Aguilar expone su trabajo en la Sala Oberta del centre Cultural La Nau, en Valencia, España

Artista plástica e investigadora, Rossi Aguilar expone su trabajo en la Sala Oberta del centre Cultural La Nau, en Valencia, España

Desde el 24 de febrero y hasta el 12 de abril de 2026, la Sala Oberta del Centre Cultural La Nau, en Valencia, España, presenta “Escrituras fragmentarias. Gesto y memoria”, un proyecto expositivo de la artista visual venezolana Rossi Aguilar (1993) que se despliega como una indagación poética y crítica sobre los modos en que la memoria, la corporalidad y el gesto pictórico configuran nuevas rutas de conocimiento.
La pintura de Aguilar emerge de una premisa esencial: el pensamiento no solo se articula con palabras, sino también con movimientos, insistencias y tensiones corporales. Su obra, vinculada a la abstracción y a la expresividad gestual, transforma impulsos íntimos en arquitecturas visuales donde el cuerpo opera como campo de fricción entre la libertad creativa y los límites impuestos por estructuras históricas. En este marco, la figuración aparece como signo de contención, mientras que el gesto pictórico se erige como un acto emancipador.
La pieza “La Pensadora”, que inaugura el recorrido, activa un diálogo crítico con la tradición escultórica de Rodin. Allí donde el canon consagró una imagen masculina de la universalidad intelectual, Aguilar se pregunta por los lugares relegados que han ocupado las artistas y pensadoras a lo largo del tiempo. Su obra interpela ese vacío y lo convierte en motor de la exposición: una invitación a rescatar voces ocultas, relatos fragmentados y archivos silenciosos.

En “Escrituras fragmentarias. Gesto y memoria”, la artista concibe la superficie pictórica como un espacio de sedimentación. Lejos de entender la fragmentación como pérdida, la convierte en una gramática de interconexión, donde cada trazo funciona como vestigio, como estrato que revela lo que la linealidad histórica suele omitir. Frente a la imagen contemporánea —a menudo digital, anónima y repetitiva—, la pintura reintroduce la latencia del cuerpo, su irregularidad y su condición de experiencia viva.
Rossi Aguilar (Venezuela, 1993) es artista plástica e investigadora con una sólida trayectoria internacional. Formada en Estudios Artísticos en la Universidade Aberta de Lisboa y en el Maryland Institute College of Art (MICA) de Estados Unidos, obtuvo el doctorado en Arte con mención Cum Laude por la Universitat Politècnica de València. Ha sido reconocida con el Premio Cátedra Planeta ODS 14 (2023) y seleccionada en la Bienal de Mislata (2021), Bienal de València (2023) y Mostra Art Públic (2021 y 2025). Colabora con instituciones como Fundación ONCE, CSIC, Politécnico di Milano y Universitat de València, además de publicar en editoriales especializadas y participar activamente en proyectos de I+D.
Cada obra de Rossi Aguilar se presenta como un archivo en tránsito: capas que se acumulan, se transforman y se leen como palimpsestos donde conviven memorias personales, resonancias colectivas y referencias a la genealogía de mujeres artistas cuya presencia en la historia del arte ha sido interrumpida o invisibilizada. La materia y el color operan aquí no como ornamento, sino como escritura.

La artista concibe el cuerpo como un agente activo dentro de su imaginario visual: a veces apenas una sombra de movimiento, otras una huella que desborda el soporte. Sus gestos —antes impulsivos, ahora más decantados— se han convertido en un abecedario caligráfico que atraviesa todas las piezas, un sistema propio de signos que habla tanto de su intimidad como de un deseo ampliado de diálogo colectivo. Aguilar reconoce en esta etapa la presencia de otras mujeres en su memoria: abuelas, compañeras, figuras históricas silenciadas. De ahí surge una ética de responsabilidad hacia lo compartido y hacia lo que la historia ha omitido.
Aguilar, también concibe sus obras como fragmentos de un continuo: el soporte fija un momento, pero la narrativa permanece en expansión. Elige los materiales con rigor investigativo —lienzo, papel, madera— configurando superficies que, como cuadernos o tablillas, preservan la textura de lo inacabado. La materia pictórica, aplicada en capas y tensiones, adquiere un carácter simbólico: fragilidad, resistencia, revelación.