"Adolescencia": final explicado de la serie de Netflix que habla de los incels
"Adolescencia" es una de las series más duras que se ha estrenado en Netflix y todos hablan de ella. Adolescencia, incels, manósfera... el programa invita a una conversación que puede resultar incómoda, pero que es necesaria. Aquí la analizamos
Lo primero que debemos decir de «Adolescencia» es que debería ser objeto de estudio por padres, instituciones y gobiernos de todo el mundo. Los jóvenes son cada vez más violentos y a más temprana edad y lo que propone la serie es un acercamiento a las razones de por qué está pasando esto, sin que las respuestas sean aleccionadoras o definitivas.
En «Adolescencia», Jamie Miller (un sorprendente Owen Cooper) es detenido como sospechoso de la muerte de Katie (Emilia Holliday). El agente Bascombe (Ashley Walters) no tarda en mostrar las pruebas. No cabe dudas de que el adolescente de 13 años es culpable. De manera que la serie no trata sobre la búsqueda del asesino sino de las razones del crimen.
La miniserie de cuatro capítulos cuenta con la dupla Philip Barantini-Stephen Graham, quienes ya se conocían de «Boling Point». El primero es el director y el segundo, guionista y coprotagonista (es el padre de Jamie). Ademas del profundo drama, el show se maneja en cuatro planos secuencia que seguramente les llevará a ganar varios premios.
Ahora bien, el final de «Adolescencia» puede ser muy abierto y dejar algunas preguntas paras las personas que prefieren cierres más concretos. Por lo tanto, en las siguientes líneas vamos a abordar los temas más importantes que deja para la posteridad esta potente serie. Advertimos que vienen spoilers.
Una serie de eventos desafortunados
Como se apunta al inicio, «Adolescencia» no es un thriller policial, a pesar de su inicio. Es un drama que gira entorno a los adolescentes, la influencia del Internet y una escuela que ha perdido su principal rol de formación. A esto se suma que los padres deben trabajar más para darle la vida que no tuvieron a sus hijos. En esta tormenta perfecta, los jóvenes se sienten cada vez más solos y confundidos.
De manera que el cuarto y final capítulo de la serie se ubica 13 meses después de la detención de Jamie. Eddie, Manda (Christine Tremarco) y Lisa (Amelie Pease) tratan de seguir adelante con sus dinámicas. Esto implica celebrar el cumpleaños número 50 de Eddie. Lo que comienza como un día especial, se tuerce cuando la camioneta del padre de la familia es vandalizada.
Dos jóvenes escriben en la camioneta de Eddie, responsabilizando de la actuación de su hijo. El viaje a la ferretería para comprar una pintura que permita cubrir el grafiti se convierte en un camino de revelación. Por un lado, los padres conversan sobre cómo se conocieron, con el fondo del tema de 1985 de A-ha, Take on Me.
Lo anterior es un detalle muy importante porque funciona para comprender las diferencias de cómo se conocían las parejas anteriormente y la propia vida solitaria de Jamie. Hay una sinergia hermosa entre los tres integrantes, con Lisa recibiendo toda una información clave sobre la vida sentimental de sus padres. ¿Estas conversaciones se daban con regularidad en la familia? Pareciera que no.
Posteriormente, ya en el lugar, un joven llamado Quint, que atiende a Eddie, le reconoce. Sabe lo que ha pasado con Jamie y para sorpresa del padre, en lugar de rechazarlo, el empleado dice que apoya al asesino. Es más, asegura que ha visto fotos en línea de Katie (como sabemos, hay unas imágenes de un desnudo frontal de la adolescente que circularon sin su permiso). Y, palabras más o menos, la culpa a ella de lo sucedido. También da a entender que hay una comunidad en Internet que cree que el asesinato era una «fake news», una noticia falsa.
Aturdido por este encuentro, Eddie trata de salir de la ferretería para luego encontrarse con los dos jóvenes que vandalizaron la camioneta. Este es otro detalle maravilloso del cierre. Los muchachos, que creen que todo se trata de un juego, quedan en shock cuando el padre de familia los enfrenta. Sucede regularmente que quienes hacen bullyng ya no lo encuentran tan divertido cuando chocan cara a cara con quienes saben defenderse.
Y, por último, ya de vuelta a casa, sin poder deshacerse de manera efectiva del letrero en la camioneta, Eddie recibe la llamada de Jamie. El joven, después de felicitarlo por el cumpleaños, le cuenta que quiere cambiar su declaración. Asumirá su culpabilidad. El padre es incapaz de continuar con la llamada y Manda y Lisa deben encargarse de seguir conversando con el adolescente.
La confesión de Jamie activa en la familia Miller un nuevo punto: ¿qué hicieron para que esto pasara? La pregunta pareciera injusta. No obstante, dada la edad del chico, es obvio que la sociedad apuntará contra los padres. ¿Hubo violencia familiar? ¿Lisa no vio el potencial criminal de su hermano?
A partir de allí, lo que sucede en la casa de la familia Miller es la aceptación. Eddie y Manda tienen una larga conversación. Discuten si Jamie debe declararse culpable o no y esto da paso a la confesión del padre, de cómo de niño había sido maltratado físicamente. Por esta razón prometió que nunca tocaría a sus hijos. Pero es obvio que Eddie tiene un problema de violencia contenida, heredada.
Manda le hace caer en cuenta que si bien no fue violento, y que intentó criar a sus hijos sin golpearlos, existieron vacíos y faltas de apoyo. Y que, en algún punto, por exceso de trabajo, desinterés (recordemos que Jamie acepta que no es un joven interesado en los deportes y el padre sí), o comunicación, Jamie quedó a merced de Internet. La pregunta es, ¿Internet vuelve violento a todos los jóvenes hoy en día? Obviamente no.
Hay más. Manda le dice a Eddie que a Lisa se le crió igual. Es decir, que pareciera que existen ciertos elementos extraordinarios que influenciaron en la personalidad de Jamie. Podría ser, y esto se insinúa en la reunión con la psicóloga, que el joven tiene por naturaleza algún tipo de problema que no fue notado por la familia.
El oso
El personaje de Eddie es clave para comprender los problemas de comunicación de Jamie. El padre tiene dificultades para conectar con sus sentimientos, hasta que lo vemos romper en llanto al entrar en el cuarto de su hijo y sentarse en su cama. Es allí cuando le pide perdón a Jamie, por no haber estado para él, por no haber conversado con él, por no apoyarlo lo suficiente.
Tal vez aún haciendo todo lo anterior, Jamie igual habría cometido el crimen. No se sabe. Tal vez hay algo dentro de Jamie que ya venía mal. No obstante, la reflexión del padre es que siempre se puede hacer más y que estamos en la obligación de dar ese extra. Finalmente, besa al oso que está en la cama y le cubre con una manta. ¿Por qué?
El oso representa a Jamie. Es lo más cercano que Eddie estará de su hijo, porque incluso huele a él. De manera que por transferencia, en ese instante de angustia, llanto y aceptación de culpa, Eddie no tiene a quien más dirigirse y demostrar su afecto. Es un cierre duro, pero de alguna manera catártico para el padre de la familia Miller.
Los incels
Aunque no se señala de manera directa como la razón por la que Jamie cometió el crimen, es obvio que hay una gran influencia de la llamada manósfera, comunidad incel y el consumo de todo tipo de contenido de odio hacia las mujeres, en la personalidad del joven.
La manósfera es una red de sitios web, blogs y foros en línea que promueven la hostilidad hacia las mujeres o misoginia. Y se caracteriza por una fuerte oposición al feminismo. Manda dice en el capítulo final que Jamie pasó de dibujar a estar horas en su cuarto, con la computadora sin que ellos pudieran saber qué tipo de información consumía.
Por otro lado, en la serie se habla de los incels. Si no sabes de qué se trata, es un termino que nació a finales de los años 90 y proviene del llamado proyecto “Célibe Involuntario”, que brindaba apoyo a personas que experimentaban soledad, falta de reconocimiento y apoyo social permitiéndoles un espacio para crear comunidad, expresarse y hablar de ello en virtud de las experiencias compartidas.
El problema es que, como se explica en un ensayo de la Universidad de Buenos Aires, «luego de su creación, el ecosistema incel fue manifestándose en comunidades virtuales, integradas en su mayoría por varones, que fueron desarrollando una cultura propia. A través de los foros incels fueron in crescendo en expresiones de misoginia, hostilidad, apología de la violencia hacia las mujeres y personas LGBTIQ+, deshumanizandolas y responsabilizandolas por su falta de interacciones sexo-afectivas, llegando incluso a promover o realizar actos de violencia extrema».
Cuando Jamie tiene la entrevista con la psicóloga Ariston (Erin Doherty), queda en evidencia el problema que tiene para relacionarse con las mujeres. La necesidad de controlar la conversación y, al final de cuentas, la violencia manifiesta. Esto parece contradecir su deseo de querer encajar, de querer que su terapeuta lo considere una buena persona. Ella le aconseja, finalmente, que acepte cualquier ayuda psicológica que le propongan.
Ariston ha comprobado que Jamie reúne todas las características de alguien que ha sido bombardeado por la manósfera a muy temprana edad. Por eso queda en shock. Se siente superada por este caso.
Consideraciones finales
«Adolescencia» no pretende aleccionar a nadie. Barantini, Graham y Jack Thorne (quien también trabaja en el guion), solo muestran una realidad. A partir de allí, es el espectador el que debe trabajar en sus propias conclusiones. Pero la serie sí refleja que el panorama no es para nada alentador.
Cada vez hay más líderes autoritarios, con negativos sesgos, que dirigen los países sin darle espacio al debate. Al discurso feminista le cuesta sumar a los hombres, que parecen seducidos por la derecha reaccionaria y conservadora. Al mismo tiempo, la escuela ha dejado de ser un referente.
Con menos empleo, avance de la IA, el dominio del algoritmo en la discusión, más la carrera por mantener unos ingresos que apenas dan para sobrevivir, la sociedad parece que no está preparada para abarcar o buscar soluciones a lo que plantea «Adolescencia». Tal vez familias con mucho dinero puedan superar económicamente sucesos como el protagonizado por Jamie. Sin embargo, ¿qué pasa con las familias de clase media o pobres?
Las respuestas no son alentadoras, aunque se tiene que seguir dando la lucha. La solución no es solo «dar amor», sería muy inocente asegurarlo. Se necesitan planes específicos para que los niños tengan una educación integral. Y en esto entran todos, desde profesores hasta políticos. La familia tiene una enorme responsabilidad en el crecimiento de los hijos, es cierto, pero no se le puede dejar sola en el cumplimiento de esta meta.
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