El Estímulo

Copa América: La hora Vinotinto

Una vez elegidos los 23 jugadores que estarán en la Copa América, y sin mayores posibilidades de ensayos, quien sabe por qué, Noel Sanvicente y su cuerpo técnico afrontan el primer gran reto de su etapa en la selección: convertirla en un equipo.

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(Prensa FVF)

¿Qué es un equipo? Existen Miles y miles de definiciones, todas válidas, que nos permiten comprender someramente lo que un conjunto es, pero para estas líneas he decidido tomar prestada una de Ricardo Olivos, autor de un magnífico libro llamado «Teoría del Fútbol», en el que estála siguiente frase: «El equipo es un grupo humano que persigue un fin: vencer al bando contrario«.

Mientras se habla de táctica como si se tratara de algna fórmula mágica, los entrenadores de fútbol enfocan sus esfuerzos en conseguir que sus dirigidos no se cohiban, sino que por el contrario, desarrollen sus cualidades al máximo. La convivencia vinotinto en Argentina estaba destinada a conseguir eso que bien describió el director de cine David Yates:

«Me gusta crear una atmósfera en la que los actores se sientan suficientemente cómodos para asumir riesgos»

Hasta aquí todo parece estar claro, sólo que muchas veces se olvidan dos pequeños ítems: el futbolista y la dinámica.

El futbolista es, com dice Juan Manuel Lillo, «el fundamento del juego«, pero para comprender eso  hay que primero aceptar que lo que hace cada jugador en sus clubes nada tiene que ver con lo que podrá llevar a cabo en la selección. Si bien es cierto su elección puede estar influenciada por ese rendimiento, es muy peligroso aplazar una verdad tan grande como una iglesia: somos lo que somos y las relaciones a las que pertenecemos. El futbolista es uno en su club y otro en su selección. Por ello de nada vale estar revisando números o inflar actuaciones producidas en otro contexto. Lo único que quizá tenga un valor es la cantidad de partidos y minutos disputados, porque ello nos permite conocer la regularidad del futbolista, nada más.

La dinámica tiene que ver con la vida misma. Un equipo de fútbol es un organismo vivo, lo que quiere decir que está continuamente cambiando. Aquella selección vinotinto de César Farías que hizo historia en la Copa América 2011 fue la base y un poco más de la que participó en las eliminatorias al mundial de Brasil 2014. ¿Por qué fue exitosa en un torneo y no en otro? Pues entre varias razones, porque los cambios que caracterizan a los organismos son muchos y variados, la mayoría de ellos imperceptibles para el ojo humano. Los rechazamos o sencillamente dudamos de su existencia porque no estamos entrenados para identificarlos.

Un equipo no es únicamente la suma de las partes que lo componen. Cada integrante, al unirse a ese colectivo, modifica la composición de ese organismo, así como el equipo -sus necesidades, respuestas, conductas y aspiraciones- también producirá cambios en ese integrante. Es por ello que de nada vale analizar a una selección jugador por jugador sino que se hace necesario observar su rendimiento como un todo indisoluble. Un todo en ininterrumpido estado de cambio al que no se le otorgaron mayores partidos de ensayo para por lo menos identificar hacia donde marcha ese colectivo.

Convertirse en un equipo. Tan sencillo como complejo, tan básico como difícil. Ese es el objetivo de la Vinotinto en esta Copa América. Más allá de los nombres y los análisis que abundan por estos días, sólo nos queda esperar, esperar y observar de qué es capaz la Vinotinto de Sanvicente luego de varios días de entrenamiento. ¿Lo conseguirá? El fútbol es nada más y nada menos que pensar en lo qué pasó sabiendo que lo que pasará tiene poco que ver con lo que deseamos.

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